El número de casos de Trastorno de Espectro Autista (TEA) se ha incrementado notablemente en los últimos años en nuestro país. La robótica social o pedagógica, se encuentra en pleno auge y se está abriendo paso en el mundo de la Educación Especial.

La inteligencia artificial (IA) ha irrumpido en este escenario con la llegada de la robótica social y los especialistas en el abordaje del autismo han encontrado, en estos pequeños artilugios con forma humana, una poderosa herramienta para tratar con niños TEA.

Con respuestas sencillas y adaptables están preparados para interactuar con los seres humanos lo que lepuede llevar a cabo una terapia personalizada entre estudiantes con .

¿Cómo ayuda les ayuda la robótica social?

Los robots sociales, también denominados robots interactivos, son artefactos relacionales o juguetes robóticos que se enmarcan en situaciones de interacción entre un individuo y el dispositivo, en contextos de juego, educación y terapia.

Con respuestas sencillas y adaptables están preparados para interactuar con los seres humanos son una herramienta muy utilizada para enseñar habilidades sociales a los estudiantes con autismo, generar conductas deseadas o simplemente disfrutar del juego.

Además, se afirma que los niños con este tipo de trastorno se sienten especialmente atraídos por la tecnología, quizás debido a la previsibilidad de comportamientos del robot.

Los patrones repetitivos que estos presentan hacen que los pequeños puedan predecir ciertas pautas evitando así muchas frustraciones

Pros y contras de las terapias asistidas por robots

Los robots sociales son un medio ideal para la terapia del TEA porque su comportamiento es sencillo, se adaptan a todo tipo de escenarios y ofrecen una interacción esperada.

Se ha comprobado que su aplicación ayuda, entre otras cosas, al desarrollo de habilidades sociales y comunicativas, pero no todo son ventajas.

De momento, no existe un modelo de aplicación desarrollado, el coste del material es muy elevado y no todos los robots están programados para trabajar en casos específicos.

Algunos ejemplos de robots: Paro y Nao

La foca robótica Paro más famosa del mundo, que ha aparecido en series como Los Simpson y Master of Nonenació hace 15 años en el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada de Japón como una herramienta terapéutica no farmacológica que reduce el estrés y los niveles de ansiedad.

Esta achuchable foca ejerce un efecto psicológico en los pacientes, mejorando su relajación y motivación, favorece la autonomía y aumenta la autoestima; y mejora la socialización.

Por otro lado, la empresa francesa Aldebaran descubrió este potencial oculto en sus diseños con Nao.

La robótica social o pedagógica, se encuentra en pleno auge y se está abriendo paso en el mundo de la Educación Especial como terapia con niños con TEA.
Robot Nao. Foto: ©softbankrobotics

Se trata de un robot humanoide de 58 centímetros provisto de sensores táctiles, capaz de reconocer voces, objetos y caras y de interactuar con humanos mediante un sistema de inteligencia artificial.

Estos apoyos tecnológicos van más allá de las TIC, las Tecnologías de la Información y la Comunicación, que también sirven de gran ayuda en el abordaje del TEA.

Los investigadores del Centro de Investigaciones Sociológicas, el CSIC, consideran que el colectivo TEA tiene menos dificultades para interactuar con los androides porque estos presentan patrones de comportamiento sencillos, repetitivos y fácilmente identificables por este colectivo. Todo ello contribuye a desarrollar un sentimiento de confianza y seguridad.

El empleo de estos robot humanoides en terapias con niños autistas supone un salto cualitativo importante. La IA se asemeja tanto a la realidad que ya ni parece artificial.

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