En esta publicación, encontrará consejos y recomendaciones para saber reaccionar si su perro se ha envenenado con una oruga procesionaria del pino.

El buen tiempo nos invita a salir mucho más a la calle y acudir al campo o a parques para disfrutar del sol. Esta nueva época del año también trae consigo, junto a un menor número de lluvias, la aparición de la oruga procesionaria del pino. Este insecto es muy perjudicial para los animales de compañía, especialmente los perros.

¿Dónde hay y cómo son?

En primer lugar, debemos indicar que los expertos recomiendan evitar el contacto con la oruga procesionaria del pino, ya que el animal puede enfermar de gravedad. Incluso, es preferible que tampoco lleguen ni tan siquiera a oler este insecto.

Suele presentarse cerca de los pinos, de ahí su nombre, en forma de procesión (unas ligadas a otras), tal y como se ve en la imagen. Este insecto crea nidos colgantes o bolsones para pasar el invierno. Si hay sequía o un invierno con altas temperaturas, su actividad suele ser mayor y puede haber una plaga.

Una oruga procesionaria del pino.
Una oruga procesionaria del pino. / © Creative Commons

El problema principal que dificulta el cuidado de los perros ante la oruga procesionaria es que el animar suele acercarse a olfatear a este insecto. Sólo con inhalar sus finos pelos, que es donde oculta su veneno (lepidóptero), ya se pueden producir urticarias y reacciones alérgicas.

Si un animal de compañía se come y se traga una oruga de este tipo (tóxica), pude llegar a sufrir una necrosis en la garganta y en la lengua

En los casos más drásticos, o si no se trata con la suficiente celeridad, puede llegar incluso a fallecer el animal. Por ello, los expertos aconsejan tener mucho cuidado en los paseos y prever esta situación para poder estar alerta.

¿Cómo se detecta y qué hacer?

Marta Hita, especialista en urgencias del hospital veterinario del Mar de Barcelona, explica: «hay dos reacciones que puede tener nuestra mascota si entra en contacto con una procesionaria. Una reacción anafiláctica, que puede incluso suponer que nuestra mascota se desmaya de golpe. Y otra en la que babea, estornuda, se rasca la nariz e incluso se le inflama la cara y la lengua».

«Si no se trata correctamente, el animal puede llegar a morir. Igual que le pasaría a una persona alérgica a los cacahuetes si los toma»

Marta Hita, especialista en urgencias del hospital veterinario del Mar de Barcelona

«Otra manera de detectar esta situación es si se observa necrosis en la lengua. Sólo se produce si pasa mucho tiempo y no se trata. Dependiendo del sistema inmunológico del animal, el trozo más inflamado y rojizo, el que ha estado en contacto con la oruga procesionaria, se pone negro y se cae», apunta Hita.

«Es importante llevar el animal a un especialista lo antes posible»

Marta Hita, especialista en urgencias del hospital veterinario del Mar de Barcelona

Ante esta situación, la veterinaria recomienda: «lo importante es actuar rápido y siempre con guantes, puesto que el contacto con los pelitos de la oruga es muy peligroso. Hay que lavar la zona con agua tibia para diluir el tóxico, ya que la fría lo activa».

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