¿Sabe cómo están sus riñones?

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La enfermedad renal crónica, que afecta al 10% de la población mundial, exige diálisis y trasplante renal y enlentecer la progresión hacia fases más avanzadas.

Hablar de enfermedad renal es aludir a un fallo en el funcionamiento de los riñones; si se tiene en cuenta que estos órganos hacen de depuradora y filtro en el organismo, un conducto por el que se eliminan todas las toxinas que o bien ha producido el propio cuerpo o bien se han ingerido, no es de extrañar que surjan los problemas de salud si el círculo de limpieza y depuración se detiene o interrumpe, dando paso a una patología bastante grave.

La enfermedad renal crónica, una sentencia que agravará su presencia durante las siguientes décadas

Esta condición sanitaria y en absoluto saludable es sinónimo de unos riñones dañados, dos órganos vitales que ya no filtran la sangre como deberían, o que han dejado de producir klotho, la hormona antienvejecimiento, aumentando así y de forma invariable el riesgo de decadencia acelerado, de muerte prematura y de tener que recurrir a la diálisis para poder seguir viviendo.

Para 2040, la enfermedad renal se habrá convertido en la quinta causa de muertes a nivel mundial y en la sexta en toda España; décadas después, en 2100, se alzará como el segundo motivo de morbilidad a nivel internacional.

Así lo ha manifestado la Sociedad Española de Nefrología, o más bien los datos obtenidos en uno de los estudios en los que se ha apoyado mucho la entidad, el llamado ‘Global Burden of Disease’.

Según advirtieron estos expertos al reunirse en la jornada divulgativa ‘Cuidando la salud de tus riñones’, organizada por el Q hospital de Quirónsalud como miembro integral en la red pública madrileña, el «gran problema» de toda enfermedad renal es que no se presentan síntomas hasta que ya es demasiado tarde.

En este sentido, la Sociedad Europea de Cardiología afirma que todas las mujeres de más de 50 años deberían saber si pierden albúmina al orinar, especialmente si tienen menopausia; y lo mismo reza para todos aquellos hombres mayores de 40 años, a fin de estar al tanto además de su tensión arterial, por un lado, amén del porcentaje de función de sus riñones. ¿Cómo lo pueden hacer? Mediante un análisis de orina y otro de sangre, respectivamente.

«Además de los criterios de edad, toda persona con factores de riesgo de enfermedad de los riñones debería llevar un control riguroso», aseveró Alberto Ortiz Arduan, jefe del Servicio de Nefrología e Hipertensión de la Fundación Jiménez Díaz.

Existen, empero, pautas para conservar al «máximo» dicha función, aun cuando haya una pérdida de la función renal que se va dando con el envejecimiento y el paso de los años, tal y como comentó el doctor Ortiz. Son remedios que además van más allá de la toma de fármacos, y que van desde el evitar que suba la tensión arterial, por ejemplo, hasta limitar el consumo de sal, mismamente, sin olvidar realizar entre 30 y 60 minutos de ejercicio físico con una regularidad diaria.

A los consejos del doctor Ortiz Arduan se suma también su exhortación a evitar el exceso de calorías, especialmente las vacías como el azúcar o el alcohol; su consejo para limitar lo máximo posible aquellos alimentos y bebidas que rebosan fosfato, ya que pueden acabar sobrecargando al riñón; su insistencia en esquivar la ingesta de grandes cantidades de proteínas, peleando en el camino por dejar de consumir tabaco y antinflamatorios no esteroideos y otros tóxicos.

Para este facultativo entendido en el bienestar de los riñones, es sumamente importante evitar ciertas modas dañinas como las dietas ‘juicing’, y dispensarle el mismo trato tanto a los suplementos de gimnasio como al uso de esos diuréticos o laxantes que prometen poseer la fórmula para perder peso; a su parecer profesional, nada como nutrirse de alimentos frescos para proteger los riñones y curarse de riesgos extra frente a la enfermedad renal.

«Una norma fácil es comer de mercado, no de supermercado», aconsejó el nefrólogo. «Es decir, cocinar en casa evitando los alimentos procesados, es decir, evitando la sal, los fosfatos y las calorías ocultas», detalló al respecto. «Es crucial promover la salud renal para evitar, en la medida de lo posible, el envejecimiento acelerado y la necesidad de diálisis», resumió, apostillando que no en vano se realizan tratamientos que ayudan a conservar la función de los riñones dañados.

Para Soledad Pizarro, especialista del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Rey Juan Carlos, es preciso abordar la causa que ha producido la enfermedad renal, en primer lugar, esgrimiendo esta precaución como la mejor y más adecuada medida de control de la diabetes, la presión arterial, o el bajar de peso.

De hecho, la concienciación de la población de la importancia de la salud renal es, a sus ojos, el principal reto en la atención al paciente renal, y lo mismo sucede de cara a la prevención de esta severa dolencia, siendo ambas acciones planteadas un objetivo principal para los centros de salud.

Un reto especial que el Servicio de Nefrología de los cuatro hospitales que se congregaron en la jornada divulgativa ‘Cuidando la salud de tus riñones’ tiene en diseño, dentro de su programa de prevención de la enfermedad renal; ¿el objetivo? Detectar a los pacientes antes de que los riñones empiecen a fallarles gravemente, avanzando así hacia una salud precaria; de este modo preventivo, según Pizarro, se puede ayudar a ralentizar la progresión de la patología.

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