El Párkinson es muy democrático ya que se presenta en hombres y en mujeres. Sus síntomas son menos igualitarios, eso sí, según un nuevo estudio español.

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Tras erigir al microbioma intestinal como un posible origen del Párkinson, y ver cómo las infecciones le tienden un puente a esta enfermedad, al tanto que la dolencia insiste en seguirle los pasos al Covid-19 para causar en quien la sufre una misma respuesta cerebral e inflamatoria, una nueva investigación española ha plantado raíces de diferenciación entre la incidencia de los síntomas de esta neuropatía o, más exactamente, el modo en que su prevalencia se bascula hacia un sexo u otro, dependiendo del síntoma en cuestión.

Párkinson, esa neuropatía que cambia su modo de afectación según si el paciente es hombre o mujer

No es de extrañar que esta enfermedad cuente con hombres y mujeres entre sus pacientes, ya que es inmune al género y ha aprovechado los últimos 25 años para duplicar su incidencia tanto nacional como global. Con todo, el Párkinson no afecta por igual a ambos sexos. Así lo ha dado a conocer en un reciente artículo del ‘Journal of Clinical Medicine’ el equipo de investigadores involucrado en el proyecto ‘COPPADIS’, tras el que se esconde el Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento (GETM), perteneciente a la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Los investigadores, de hecho, tomaron diferentes factores genéticos relacionados con el Párkinson para explicar las diferencias en la patogenia de esta dolencia crónica y degenerativa entre hombres y mujeres, haciendo otro tanto con las variantes neuroendocrinas, hormonales y moleculares.

Hoy en día, es de dominio público de la ciencia que la enfermedad del Párkinson tiene cierta preferencia por los hombres, con una incidencia y prevalencia que se presenta entre 1,5 a 2 veces mayor entre ellos que entre ellas, siendo que la enfermedad tiende a empezar ligeramente más tarde cuando se despierta en una mujer.

Ahora bien; los resultados de la investigación recogen, más exactamente, que tanto la depresión como el dolor y la fatiga son algunos de los síntomas que se dan con mayor frecuencia y gravedad entre las pacientes del sexo femenino, al tanto que la rigidez y la hipersexualidad hacen otro tanto con los hombres, junto a los problemas del habla y la hiponimia, es decir, la disminución en la expresión facial.

«Este es el primer estudio realizado en España que analiza las diferencias por sexo en la enfermedad de Párkinson en una gran cohorte de pacientes, 410 hombres y 271 mujeres», tal y como aseguró Diego Santos, autor principal del ensayo y miembro del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN, añadiendo que el presente trabajo «es uno de los mayores realizados hasta la fecha en todo el mundo».

Los hombres con Párkinson, un colectivo más expuesto a la discapacidad

Según este ensayo, los hombres con Párkinson presentan una mayor tendencia a desarrollar más discapacidad, aunque solo con la relacionada con los síntomas no motores de la enfermedad, en una predisposición que al menos se mantiene a corto plazo. Algo que choca de frente con la situación de las mujeres, empero, quienes ven más afectada su capacidad funcional, limitándolas llegado el momento de realizar esos quehaceres del día a día; a ello se añade que la percepción de la pérdida de calidad de vida es generalmente mayor entre este sexo.

Por otra parte, pero dejando sobre la mesa los datos de este trabajo, el hecho de que las mujeres con Párkinson reciban dosis más bajas de medicación específica para la enfermedad, al menos de forma general, es otra de las diferencias que reseña este ensayo, si bien los investigadores matizan en este punto que ajustando la dosis por el peso no hay realmente distinción entre ambos sexos. Con todo, el equipo de científicos recoge que las mujeres consumen más antidepresivos y con mayor frecuencia, y lo mismo ocurre con los analgésicos y las benzodiazepinas.

«En nuestro análisis también hemos detectado otras muchas diferencias entre hombres y mujeres con enfermedad de Parkinson», aseguró Santos. ¿Un ejemplo de ello? «Que las mujeres tienen más probabilidades de vivir solas», mismamente, y que a la vez «tienen un menor nivel educativo, que consumen más fármacos para otras enfermedades, o que tienen más riesgo de padecer depresión, casi el doble que los hombres».

Contrario a lo que se cree y en opinión de este investigador, «ciertos hábitos nocivos (como el tabaquismo y consumo de alcohol) son significativamente más frecuentes en varones».

Todas estas diferencias, en suma, llevaron al facultativo de la SEN a defender que es muy importante conocer todos estos contrastes sobre los signos y mecanismos de la enfermedad del Párkinson según el sexo del paciente, asegurando a tal respecto que estar al corriente del ritmo de la progresión de estas manifestaciones, según si se manifiestan en hombres o en mujeres, sirve para lograr «adaptar mejor los tratamientos, predecir mejor sus resultados y, en general, mejorar la atención de nuestros pacientes».

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