En el Día Mundial de la Mujer Emprendedora nos hemos asomado a la vida de esta pedagoga a la que un accidente de trafico le robó la movilidad, pero no la voluntad. Ahora es la propietaria de un exitoso centro especializado en el abordaje del autismo y otros trastornos.

Ser mujer y empresaria no resulta fácil, pero si además como Sarai, presentas una discapacidad severa (tetraplejia) entonces puedes afirmar que has cantado línea en el bingo de la vida.

«Yo quería ser fisioterapeuta desde pequeña, pero tras el accidente a los 18 años se me truncaron todos los planes. Y como yo no soy de plan B, C ni D; pues cuando el plan A se destruyó no sabía qué hacer», asegura la joven para Prensa Social.

«Fue entonces —nos confiesa —, cuando decidí cursar Educación Social por descarte, no por vocación».

Y aquello le condujo, casi sin proponérselo, a estudiar pedagogía. Allí, encontró su lugar.

Una pequeña empresaria y una gran mujer

La chica que no creía en los planes alternativos ahora tenía un título bajo el brazo y muchas ganas de emprender.

«En el año 2018 decidí informarme acerca de las ayudas que tenía por mi grado de discapacidad. Me dieron un dinero para llevar a cabo la obra del local, y ya está».

Lo dice con humildad, como si nada. Sin embargo, no le falta mérito a esta murciana de 36 años que empezó con una plantilla de cinco profesores y 40 niños, y en tan solo tres años (pandemia incluida) ha duplicado el número de profesores y cuenta con más de 100 alumnos.

De hecho, está buscando un nuevo local para poder ampliar el negocio. Sin duda una pequeña empresaria y una mujer de gran valía.

En un día tan señalado como el de hoy ha querido mandar un mensaje a todas esas mujeres con discapacidad que tienen un sueño, un proyecto de negocio en su mente.

Mensaje de Sarai Merino. Fuente: Prensa Social©

Asegura que nunca se ha sentido cuestionada por su discapacidad, sino todo lo contrario.

«Los padres me dicen que soy un ejemplo para sus hijos, para que vean que a pesar de que haya alguna dificultad todo se puede superar, que hay que seguir estudiando».

Para conseguir sus objetivos se ha sabido rodear de un equipo de profesionales de diversas áreas, como la logopedia, psicología, fisioterapia, pedagogía, y ahora recientemente ha incorporado una nutricionista.

Sarai que se desliza con su silla de ruedas con igual naturalidad que en el mundo empresarial reconoce, casi enternecida, que los niños le sorprenden cada día.

«Los niños me ven con normalidad. Hay veces en que ven que me cuesta hacer algo y me preguntan “¿te ayudo?”».

Ella no pretende ser un referente para nadie, pero con su fuerza y tenacidad esta mujer emprendedora y con discapacidad no deja de ser una inspiración para todos.

Arantza Ostolaza

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