Porque la adaptación de las personas mayores y/o con discapacidad nos atañe a todos. ¿Cuáles son las ciudades accesibles óptimas de Europa para visitar?

Ciudades accesibles, ciudades con encanto

La accesibilidad de las ciudades urbanas ha sido, desde siempre, un deber, aunque por años se ha ignorado. De un tiempo a esta parte, no obstante, ha pasado de no tenerse en cuenta siquiera, a ser considerada «una asignatura obligatoria y pendiente». Por ello en este artículo os traemos una lista de las ya así consideradas «ciudades accesibles» del continente europeo.

¿Qué es una ciudad accesible?

Según requisitos de la Comisión Europea, una ciudad se vuelve accesible cuando «todo el mundo puede vivir en ella, desplazarse por ella y utilizar todos los servicios sin problemas», de modo que establece igualdad de oportunidades para todos, bien sea para moverse como para participar en lo que acontece en la ciudad, proyectando así una imagen positiva que favorece no sólo la comodidad de los ciudadanos, sino también el turismo.

Hablamos de ciudades accesibles con entornos urbanos que ofrezcan igualdad de oportunidades de acceso y movilidad para todos sus habitantes, ciudades que lleven una ardua labor de sensibilización en la accesibilidad de sus espacios públicos. En suma, ciudades que en su fachada y arquitectura incorpore un plan de actuación, junto con acciones destinadas a mejorar la autonomía y movilidad de las personas con discapacidad por sus calles, barrios y localidades.

¿Cuáles son los aspectos fundamentales de todas las ciudades accesibles?

Son tres, principalmente, y cada uno en su área y a su manera, impactan en la vida de las personas con discapacidad. En primer lugar están los aspectos físicos, que permiten que un individuo con alguna deficiencia pueda moverse de un lugar a otro en la ciudad.

Esta movilidad, que a priori parece obvia, es fundamental para poder ir al trabajo, por ejemplo, a estudiar, al médico, y hacer actividades de ocio; en suma, poder realizar las actividades cotidianas.

Algunos elementos básicos incluidos en este aspecto son unas aceras anchas donde quepan las sillas de ruedas; aceras lisas, con rampas, sin postes o farolas en lugares no habituales; o estaciones de metro con ascensor o escaleras automáticas; semáforos accesibles con sonido, el pajarito que indica cuándo se puede cruzar; carteles con información en braille y con imágenes simples.

Todos estos elementos permiten que las personas con discapacidad se muevan libre y de forma segura por la ciudad.

En segundo lugar, de clasificación de los aspectos fundamentales en el que coinciden las ciudades accesibles, están los aspectos económicos, aquellos que al realizar su diseño de espacios y productos de consumo y de oportunidades laborales, tienen en cuenta las necesidades de las personas con discapacidad.

En este sentido, nos referimos a puestos de trabajo adaptados; espacios sin colores estridentes, o insonorizados; edificios accesibles y con baños adaptados para sillas de ruedas; centros comerciales con puntos de información y señalización sencilla… etc. Todo ello permite que las personas con discapacidad física e intelectual puedan no sean olvidadas, ni como trabajadores ni como consumidores.

Y, por último, en la lista de fundamentos que caracterizan las ciudades accesibles están los aspectos sociales, aquellos que permiten que todos los ciudadanos compartan los mismos lugares, facilitando la interacción y la participación en la comunidad, incluidas, cómo no, las personas con discapacidad. Como ejemplo de este factor podemos señalar parques con columpios adaptados, colegios de integración o museos con guías bien formados en la discapacidad… por citar unos cuantos ejemplos.

¿Por qué apostar por las ciudades accesibles?

Durante las últimas décadas no sólo ha aumentado la esperanza de vida, como plasma el Instituto Nacional de Estadística (INE), sino que además se ha disparado la cantidad de población que vive en grandes áreas urbanas, según datos del Ministerio de Fomento. Ello ha sido posible gracias al desarrollo económico y el proceso de urbanización generalizado.

Con este aumento de longevidad y de habitantes por metro cuadrado, promover la accesibilidad urbana en las ciudades se ha convertido en una necesidad no sólo importante, sino además urgente, ya que cumple con el derecho a mejorar la calidad de vida, dure ésta los años que dure.

El nivel de funcionalidad de la ciudad en la que vive una persona con discapacidad física o intelectual tiene mucho que decir, pues va a facilitar o impedir su inclusión en la sociedad, va a apoyar sus posibilidades de encontrar trabajo y, por ende, va a ayudarle a cumplir con su deseo de ser lo más independiente posible.

Sin olvidar, por supuesto, que la inclusión en las ciudades accesibles contribuye a moldear una acción igualitaria donde se está dando trato de adaptación, primero, y normalidad, después, a las personas con discapacidad, esencial requisito que todas las voces del colectivo piden para tener un estilo de vida digno, junto con el acceso al transporte o al ocio.

Por este motivo la Comisión Europea, en colaboración con el Foro Europeo de la Discapacidad, entrega cada año desde el 2010 el Premio ‘Ciudad Accesible’ a cuatro ciudades accesibles que durante ese año hayan destacado por el trabajo que realizan para favorecer la accesibilidad y la movilidad de las personas con discapacidad en sus calles, mirando también por la movilidad de las personas mayores; premiando con el galardón el esfuerzo de estas metrópolis por adaptarse y mantener en alto su perfil de ciudad urbana inclusiva, un entorno donde la accesibilidad siempre está a la orden del día.

¿Y se sabe cuáles son los criterios en los que se basa para señalar finalmente a los ganadores? Sí, ciertamente. Suman puntos la accesibilidad urbana de sus edificios y calles, el plan de Movilidad Urbana Sostenible que ofrezcan y con el que busquen eliminar las barreras arquitectónicas en los edificios públicos y las calles en general; la aplicación de nuevas tecnologías en la integración, igual que la apuesta por medios que permitan la autonomía de las personas.

De la misma forma, importa, y mucho, el transporte público, las máquinas expendedoras y cajeros, páginas web y otras tecnologías que sean utilizadas para comunicarse, igual que el formato en el que se emitan las informaciones; ha de ser un formato accesible, obviamente, fácil de leer y comprender para todas las personas.

Siguiendo sus criterios, os compartimos las ciudades accesibles premiadas con este galardón, esperando que os animéis a visitarlas y a compartir después vuestras experiencias por aquí.

Berlín (Alemania)

La capital alemana destaca por ser una de las ciudades accesibles más adaptadas del mundo o, como mínimo, de Europa. Y es que es una ciudad que no duda en hacer grandes inversiones para eliminar barreras arquitectónicas. Ello le valió, de hecho, el ‘Access City Award’ o ‘Ciudad Accesible’ de la Unión Europea en el 2013. ¿Y cómo mide Berlín su accesibilidad?

Haciendo que la mayoría de sus edificios públicos sean cien por cien accesibles para usuarios en sillas de ruedas, por ejemplo, adaptación que replica y sostiene en teatros, cines, restaurantes, cafeterías y demás lugares de ocio privado.

A ello se suma, además, un transporte público de tranvías y autobuses totalmente adaptado para sillas de ruedas, aunque un poco menos adaptado en el metro.

Göteborg (Suiza)

Galardonada en el 2014 con el Premio ‘Ciudad Accesible, tal vez fue su lema «Una Ciudad para Todos», lo que le valió el reconocimiento de la Comisión Europea y del Foro Europeo de la Discapacidad, pues en aras de incrementar su faceta inclusiva, ha desarrollado un inventario de edificios y espacios públicos para medir la accesibilidad.

Esto incluye colegios, parques, museos, bibliotecas, residencias de ancianos, instalaciones deportivas y etc.

En cualquier caso, la contabilidad de estos requisitos que vuelven accesible a Göteborg se realiza a través de una base de datos electrónica, abierta a todos los ciudadanos, de forma que todo el mundo y en cualquier momento puede verificar si cierto edificio o espacio público está adaptado a las necesidades concretas de cada uno.

Así mismo, Göteborg ha desarrollado en su transporte el llamado ‘Planificador de Viaje’, herramienta que permite encontrar la forma más adecuada de viajar según las necesidades de accesibilidad concretas de cada persona. La ciudad está tan volcada en este proyecto, que incluso han entrenado a instructores de viaje, encargados de acompañar a las personas que no han viajado antes en el transporte público suizo para apoyarlas hasta que se sientan seguras para viajar solas.

(C) Pixabay

Gdynia (Polonia)

No existe otra ciudad con tanto casco histórico antiguo en el país polaco como Gdynia. Una peculiaridad que lejos de dificultar la inclusión de las personas con discapacidad, le ha inspirado a aceptar el reto y transformarla en accesible. Para ello, ha adaptado casi al completo todos sus autobuses públicos, abarcando con esa misma adaptación a más de la mitad de los trolebuses para el uso de las personas en sillas de ruedas, igual que la mayoría de los edificios públicos, restaurantes y museos.

Además, esta ciudad ha sido considerada una de las ciudades polacas con mejor transporte público que apuesta por la eficiencia energética, recurriendo para ello al uso de trolebuses eléctricos y autobuses híbridos.

Con ánimo de facilitar el día a día de sus ciudadanos y visitantes, toda la ciudad cuenta además con el apoyo del sistema de información en braille para mejor accesibilidad de las personas con discapacidad visual.

Milán (Italia)

Si algo caracteriza a esta ciudad italiana es su atractivo turístico e histórico. Deseosa de captar la atención también de los turistas con discapacidad, la urbe ha vuelto imprescindible y casi un honor volver accesibles sus infraestructuras. Ganadora del premio ‘Ciudad Accesible’ o ‘Access City Award’ en 2016, esta capital lombarda no ha hecho otra cosa que adaptar sus innumerables monumentos y edificios históricos para personas con movilidad reducida.

Claro ejemplo de esto es el teatro La Scala, el más emblemático de la ciudad, hecho a prueba de silla de ruedas, ya que cuenta con ascensor y no hay barreras arquitectónicas, de manera que se puede acceder a la platea a través de rampas.

Pero lo más importante de esta ciudad es el proyecto, ya aprobado por las autoridades, de accesibilidad futura; bajo este panorama, a la urbe le rige una serie de medidas para que cualquier proyecto que esté por venir y ejecutar esté enfocado hacia la inclusión (laboral) de las personas con discapacidad.

Nantes (Francia)

Cuna de Julio Verne, La ciudad situada a orillas del Loira está firmemente predispuesta a orientar sus esfuerzos hacia la total adaptación de las personas con discapacidad. Para ello, cuenta desde hace años con un cuerpo especial de arquitectos y diseñadores cuyo trabajo principal, es liberar a la ciudad de barreras arquitectónicas.

Debido a ello, prácticamente toda la ciudad goza actualmente de una accesibilidad a la altura de su aura turístico, desde las instalaciones públicas hasta los negocios privados, pasando por el transporte público. Tanto así que hoy en día la urbe cuenta con Es más De hecho, la urbe cuenta con 430 auditorías de acceso de edificios públicos y espacios públicos abiertos.

Estocolmo (Suecia)

La capital sueca lleva muchos años transformándose en una ciudad totalmente accesible, desde que en 1999 se pusiera en marcha el proyecto ‘Easy Access’ o ‘Acceso Fácil’, hasta su conclusión en el 2011.

Al amparo de este plan inclusivo, Estocolmo estudió de arriba a abajo el Convenio de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad e, inspirándose en estas directrices, aglutinó todas las mejoras del entorno urbano, edificios y espacios públicos.

¿Su siguiente meta? No dormirse en los laureles y dar un paso más en la accesibilidad de su urbe, blandiendo, para ello, el proyecto ‘Vision Stockholm in 2030’, es decir, Visión Estocolmo en 2030. ¿Su fin? Transformar el centro de la ciudad hasta volverla totalmente accesible a la escasez de movilidad de las personas con discapacidad en silla de ruedas; sin excusas, sin tardanza, abarcando el uso de los servicios y también el catálogo de las actividades lúdicas.

Porque la accesibilidad atañe y favorece a todos

No puede negarse que adaptar una urbe a las necesidades de las personas con discapacidad hasta hacerla válida a ojos de otras ciudades accesibles exige cuantiosas cantidades de dinero. Pero es dinero bien invertido, no perdido. Porque de los resultados finales se van a beneficiar todos los ciudadanos, absolutamente todos.

Y es que tal y como señaló acertadamente la experta y Técnico Comercial y Economista del Estado, Cristina López-Mayher en su artículo publicado en la Federación de Organizaciones en favor de Personas con Discapacidad Intelectual de Madrid, todas estas inversiones no dejan de ser medidas sencillas que dan manga ancha a la aportación de los ciudadanos y a su disfrute y valor apreciativo que les inspire la ciudad.

«Las rampas en aceras y acceso a edificios permitirán una movilidad más sencilla a ancianos y a padres con carritos de bebé, por ejemplo. La señalización sonora o con imágenes sencillas permitirá a niños y ancianos ubicarse fácilmente. Los lugares públicos accesibles y adaptados permitirán una mayor riqueza social a todos los ciudadanos».

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