Entendido como un mal nacido de la infección del VIH, el Sida debilita el sistema inmunitario, en una exposición a contraer otras infecciones y un cáncer mortal.

Con motivo del Día Mundial del Sida, hoy, 1 de diciembre, tanto la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), han denunciado que las desigualdades están dificultando la tarea de eliminar por completo el Sida, a la par que han advertido sobre el incremento de personas en el viejo continente que padecen y conviven con el VIH sin darse cuenta de ello, dado que aún no han recibido diagnóstico médico.

Europa se despierta con más afectados de sida entre su población

De hecho, este miércoles, el ECDC, en colaboración con la Oficina Regional para Europa de la OMS, han hecho público un informe que recoge el aumento del número de personas que aún hoy viven con el VIH sin diagnosticar.

A juzgar por lo que se desprende del comunicado sellado por ambas entidades, «el infradiagnóstico del VIH en Europa significa que cientos de miles de personas no reciben la atención que necesitan cuando la necesitan». Y es que entre 2018 y 2021 se han registrado un número mayor de personas infectadas con el VIH en la Región Europea de la OMS, en comparación sobre todo con los pacientes que ya habían sido diagnosticadas en ese mismo periodo. De hecho y según las estimaciones de ambos organismos, una de cada ocho personas que viven con el VIH en la UE/EEE sigue sin recibir ningún dictamen médico.

«A falta de pruebas periódicas del VIH para las personas de mayor riesgo, puede transcurrir un largo periodo de tiempo entre la infección del VIH y el diagnóstico», hizo ver Andrea Ammon, doctor y director del ECDC. «Esto no es bueno, ya que tienen más posibilidades de sufrir enfermedades graves e incluso la muerte si se les diagnostica tarde. Tampoco es bueno para la salud pública, ya que los seropositivos no tratados pueden transmitir el VIH a sus parejas sexuales sin saberlo».

Un peligroso panorama que le ha instado a pedir hacer todo lo posible para reducir el número de personas que viven con el VIH sin diagnosticar, empezando por la «realización de pruebas tempranas y la rápida vinculación al tratamiento del VIH».

Una situación sobre el Sida que también ha instado a Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa, a pronunciarse al respecto, reclamando que el acceso a los servicios del VIH «sea equitativo». Después de todo, «debemos trabajar juntos para garantizar que nadie sienta miedo de hacerse la prueba, ni vergüenza, desesperación o aislamiento por su estado. Todo el mundo, en cualquier lugar, debería poder obtener los servicios y la atención respetuosa que necesita».

Como subrayo a los datos recopilados en el documento, los dos organismos aseguran que en 2021 se produjo un 25% menos de diagnósticos del Sida que en años anteriores, y eso que se llevaron a cabo casi 300 nuevos dictámenes de VIH cada día en 46 de los 53 países de Europa. ¿Lo peor? Que más de la mitad de los europeos recién diagnosticados en 2021 habían estado viviendo con el VIH sin diagnosticar durante ocho o diez años.

Con todo, y según este informe de la ECDC y la OMS, aún es necesario que se instituyan nuevas estrategias para mejorar el diagnóstico precoz del Sida, a fin de conseguir que más personas sean conscientes de su infección, por un lado, y logrando además que las pruebas del VIH estén más disponibles.

«El infradiagnóstico y la falta de notificación hacen que el diagnóstico tardío del VIH siga siendo un reto importante en Europa», y así lo advierten ambas entidades sanitarias.

Cuando las desigualdades tienen repercusión en la erradicación del Sida

Por su parte, la ONU no ha dudado en denunciar en su nuevo informe que las desigualdades «están obstaculizando el fin del sida», asegurando a tal respecto que tanto las desigualdades de género como las normas de género perjudiciales están frenando el fin de la pandemia de esta enfermedad. Entre 2015 y 2021, sin ir más lejos, solo el 41 por ciento de las mujeres casadas de entre 15 y 24 años, correspondientes a un total de 33 países, podían tomar sus propias decisiones sobre salud sexual. Aún más, en el informe se señala que los efectos de las desigualdades de género en el riesgo de VIH del colectivo femenino están pronunciados en el África subsahariana, especialmente, zona en la que las mujeres representaron el 63 por ciento de las nuevas infecciones por VIH en 2021.

¿El peligro? Que «si se mantienen las tendencias actuales, el mundo no alcanzará los objetivos globales acordados sobre el sida». ¿La buena noticia? Que «el nuevo informe muestra que una acción urgente para abordar las desigualdades puede encaminar la respuesta al sida», y así lo han resaltado desde ONUSIDA a través de un comunicado.

Para su directora ejecutiva, Winnie Byanyima, la única y más eficaz hoja de ruta para acabar con el Sida pasa por «alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible y garantizar la salud, los derechos y la prosperidad compartida». Una postura que la ONU resume al indicar que «aumentar la programación transformadora de género en muchas partes del mundo es clave para detener la pandemia» del Sida, insistiendo en este punto que «avanzar en la igualdad de género beneficiará a todos».

Por otra parte, el documento también refleja que la respuesta al sida aún sigue frenándose por las desigualdades en el acceso al tratamiento entre adultos y niños. Y es que, mientras que más de tres cuartas partes de los adultos que viven con el VIH reciben terapia antirretrovírica, un medicamento que salva vidas, el mismo índice entre los niños con VIH desciende a poco más de la mitad.

«Sabemos lo que hay que hacer para acabar con las desigualdades», apostilló Winnie Byanyima. «Garantizar que todas nuestras niñas estén en la escuela, seguras y fuertes. Abordar la violencia de género. Apoyar a las organizaciones de mujeres. Promover las masculinidades sanas para sustituir los comportamientos nocivos que agravan los riesgos para todos».

Una hoja de ruta contra el sida en la que la directora ejecutiva de ONUSIDA también ha resaltado la importancia de «garantizar que los servicios para los niños que viven con el VIH lleguen a ellos y satisfagan sus necesidades, cerrando la brecha del tratamiento para que acabemos con el sida en los niños para siempre. Despenalizar a las personas que mantienen relaciones homosexuales, a los profesionales del sexo y a los consumidores de drogas, e invertir en servicios dirigidos por la comunidad que permitan su inclusión»; después de todo, y según su parecer, «esto ayudará a derribar las barreras que impiden el acceso a los servicios y la atención a millones de personas».

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