Soledad y riesgo de desempleo, un vínculo al descubierto

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¿Sabía que la soledad indeseada y el riesgo de desempleo guardan una curiosa relación? O así lo ha revelado la publicación de una nueva investigación científica

Experimentar la soledad en su faceta más indeseada y aislante parece el camino perfecto hacia un mayor riesgo de desempleo en el futuro, o así lo ha alertado una nueva investigación publicada recientemente en el medio especializado ‘BMC Public Health’.

Soledad y riesgo de desempleo, dos caras de una misma moneda

Esta no es la primera vez que se pone al descubierto la curiosa asociación entre estos dos factores, pues anteriores investigaciones llegaron a establecer que estar desempleado puede causar soledad, una soledad no deseada mayormente, además, planteándola, junto al riesgo de desempleo, como las dos caras de un mismo problema social, económico y laboral.

El nuevo estudio perteneciente a la Universidad de Exeter, en Reino Unido, pone sobre la mesa un nuevo matiz, sin embargo; un foco diferente y efectivo a la hora de entender esta asociación. ¿Por qué? Dado que explora, por primera vez, si lo contrario también se aplica sobre la población que se encuentra en edad de trabajar.

Los resultados de este estudio revelan que aquellos participantes del ensayo que declararon «sentirse solos a menudo», acumulaban una alta probabilidad de encontrarse con el desempleo más adelante, en una tasa significativamente mayor, además. El análisis confirmó, asimismo, que las sospechas de que las personas desempleadas tenían más probabilidades de experimentar la soledad en el futuro, eran bastante ciertas.

«Dados los efectos persistentes y potencialmente cicatrizantes tanto de la soledad como del desempleo en la salud y la economía, la prevención de ambas experiencias es clave», ha asegurado Nia Morrish, autora principal del trabajo. «La disminución de la soledad podría mitigar el desempleo, y el empleo reducir la soledad, lo que a su vez podría relacionarse positivamente con otros factores como la salud y la calidad de vida».

Esta correspondencia entre la soledad y el riesgo de desempleo y viceversa reafirma el deber de prestar «especial atención a la soledad, con el apoyo adicional de los empleadores y el gobierno para mejorar la salud y el bienestar», tal y como añadió Morrish. «Nuestra investigación se llevó a cabo en gran medida antes de la pandemia, pero sospechamos que este problema puede ser aún más acuciante, ya que cada vez hay más personas que trabajan desde casa y que potencialmente experimentan el aislamiento debido a las ansiedades relacionadas con la Covid».

¿En qué se basaron para su investigación?

Durante la realización de este análisis, el equipo participativo examinó mayoritariamente los datos acumulados en la época prepandemia, perteneciente a más de 15.000 personas, todas ellas colaboradoras en el estudio longitudinal de hogares Understanding Society.

Con esos datos en mano, los investigadores estudiaron las respuestas de los participantes, registradas entre 2017 y 2019, así como las notificadas durante 2018 y 2020, teniendo en cuenta factores como la edad y el sexo, la composición del hogar y el estado civil, la educación, etnia y región, así como el número de hijos propios en el hogar.

«La soledad es un problema social increíblemente importante, que a menudo se considera sólo en términos de impacto en la salud mental y el bienestar», reflexionó Antonieta Medina-Lara, también autora principal y profesora en la misma institución que Morrish. «Nuestros resultados indican que también puede tener implicaciones más amplias, que podrían tener efectos negativos para las personas y la economía».

Por su parte, Rubén Mújica-Mota, doctor y catedrático asociado de Economía de la Salud en la Facultad de Medicina de la Universidad de Leeds, en Reino Unido, enfatizó, en calidad de coautor del artículo, la importancia de seguir esta línea de raciocinio y este vínculo existente entre el riesgo de desempleo y la soledad.

«Tenemos que seguir explorando esta cuestión, que podría sentar las bases para que los empresarios o los responsables políticos se enfrenten a la soledad con vistas a mantener a más personas en el trabajo», señaló. «Si bien investigaciones anteriores han demostrado que el desempleo puede causar soledad, el nuestro es el primer estudio que identifica que las personas solitarias de cualquier edad laboral corren un mayor riesgo de quedarse sin trabajo».

Ante tal exposición, el catedrático expuso que «nuestros resultados muestran que estos dos problemas pueden interactuar y crear un ciclo negativo que se autocumple», razón por la cual se hace necesario «un mayor reconocimiento de los impactos sociales más amplios de la soledad en la población en edad de trabajar».

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