Succionadores: placeres de plástico que siguen siendo un éxito de ventas

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Chicas y chicos que desconocen la diferencia entre el sexo y el amor, o no; mujeres que se aíslan entre las pilas y las sábanas; varones insatisfechos que nunca han experimentado un orgasmo y prefieren un succionador a una persona; mujeres y hombres que viven entre esas opciones porque no consiguen saber cuál es el verdadero placer o sí.

Estas herramientas para el uso y disfrute del sexo se han convertido en un bien por el que todos pagan. Se permite, entre otras cuestiones, experimentar otra forma de sentir, acaso única para los que no se apean del burro y viven y disfrutan con el succionador orgasmos a tutiplén gracias a un aparato de plástico.

Acaso en el ars amandi no exista una receta que nos haga prever qué es lo mejor, si bien, como decía Lope, «el que lo ha probado, lo sabe…». Esto de las relaciones por doquier, en donde el sexo es la moneda de cambio, nos hace tener la sensación de que su consumo, que forma parte de nuestros respectivos usos y disfrutes, permite encajarnos en la nueva forma de amar a un plástico que sustituye a un hombre, a una mujer, a quien usted quiera. El caso es tener la gozadera a tope, como dicen algunos.

Y no. Lejos de ser una herramienta complementaria, a cambio de una soledad manifiesta, esto no tiene nada que hacer con las cosas del querer, ni tampoco con la jodienda, que no tiene enmienda, como dice el refrán. España bate récords a la hora de adquirir este producto porque aquí —que somos más papistas que el papa— consideramos que nuestro succionador nos producirá lo que Antonio o Pepita no logran, y con ello, seremos como la de Sexo en Nueva York pero sin Manolos.

El satisfyer que fue el producto más vendido del año pasado en España está siendo utilizado por mujeres, hombres y viceversa, ha llegado para quedarse porque forma parte del ajuar de las casas en donde hombre y mujer lo utilizan juntos, por separado o como quiera que suceda, si ha de suceder.

El nuevo, que succiona el clítoris y además permite con sus ondas sónicas estimularlo sin contacto tiene once programas y varias potencias diferentes; un hallazgo si queremos experimentar solos o con pareja, esto que es la nueva forma de tener orgasmos con plásticos. De todo cuanto se ofrece parece ser que éste y solo éste, tiene que estar en el ajuar de la mesilla, porque una mala noche la tiene cualquiera.

Esto que aparentemente puede ser bueno, permite tener orgasmos rápidos y/o múltiples de acuerdo con la opción que hayamos elegido, si bien, esta rapidez a largo plazo no es buena porque psíquicamente, el sexo no solo es un orgasmo y ya.

La vida sexual de las personas que lo utilizan se ha visto resentida y algunas personas echan de menos otras prácticas que realizaban cuando estaban en pareja afirma los sexólogos, si bien, es una buena forma de sentir.

España sigue siendo líder en la venta de succionadores de clítoris si bien, tanto hombres como mujeres, no reconocen aún que está entre su ajuar. SONA, LELO, Satisfyer son algunas de las marcas que siguen arrasando en ventas tras más de tres años en el mercado español.

Según apuntan los expertos en sexología, los juguetes eróticos, succionadores y otros elementos externos que se incluyen para tener una vida sexual distinta no siempre son buenos. Que esas ondas que estimulan los órganos sexuales, tanto masculino como femenino logren que exista un orgasmo, delata que de otra forma no se obtendría.

Así lo explica Cristina Callao, sexóloga quién advierte que su uso puede evitar que se sienta de nuevo con una persona. La intensidad que procura y el nivel de satisfacción generado por el aparato no se puede comparar a una relación humana ni tampoco a la masturbación porque no siempre es igual. El cerebro se activa solo con un succionador y no se vuelven a experimentar las otras sensaciones que en cada coito una persona puede lograr; algo, realmente terrible si hablamos de jóvenes cuya sexualidad se manifiesta gracias a ello; insensibilizar el clítoris.

La pregunta siempre es si esto ha llegado para quedarse o lo óptimo sería obtener el mismo placer con un ser humano. En mujeres mayores que eligen estar solas; cuando también los hombres quieren volver a experimentar lo vivido en la tercera edad, puede ser válido y hasta positivo, añade la sexóloga.

En las cuestiones de alcoba nadie sabe qué sucede si bien, el éxito abrumador de ventas en este país dice mucho de lo que los españoles quieren. Una orgasmo rápido y sin complicaciones. Algo tremendo si hablamos de parejas, de relaciones, de placer y de compartir la sexualidad con el otro. Hasta aquí ha llegado el individualismo, no siempre bueno, como leen.

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