¿Le gustaría aprender a preparar su propio suero fisiológico en casa, sin tener que depender del que dispensan las farmacias? ¡No se pierda este tutorial!

Compuesta de agua y sal, únicamente, el suero fisiológico es una solución salina muy barata y fácil de preparar; tanto así que no necesita de conocimientos herbolarios ni de productos farmacológicos. ¡Aprenda cómo se hace!

¿Para qué sirve realmente el suero fisiológico?

Sus usos son múltiples; sus ingredientes, básicos; su utilidad, incuestionable. Hablamos de un componente de todo botiquín que la gente acaba usando, tarde o temprano, en algún momento de su vida, y ello se debe a los numerosos empleos que se le atribuye, principalmente.

Dentro de los usos para los que se puede y suele emplear este producto destaca la utilidad de este artículo a la hora de eliminar los mocos que se acumulan en la nariz de los bebés; limpiar de legañas y otros restos de los ojos de los más pequeños, siendo un buen auxiliar contra la conjuntivitis; y aliviar la congestión, sin provocar irritación ni escozor en el proceso.

Asimismo, tanto el suero fisiológico preparado en casa como el que se puede adquirir en farmacias sirven para higienizar las heridas superficiales, por un lado, y para hidratar las mucosas, reduciendo con ello la sequedad, por otra parte, lo que a su vez es una gran ayuda para respirar mejor.

Para Boticaria García, especialista en salud y nutrición y pócimas, preparar suero fisiológico casero no es tan sencillo como parece; «porque si utilizáis agua del grifo, no será suero fisiológico, ya que, aunque la hayáis hervido, no es un agua estéril, sino que contiene impurezas. Quizá os sirva para limpiaros la nariz, como mucho, pero no para los ojos ni heridas o quemaduras».

En cualquier caso, lo cierto es que muchos especialistas sí ven con buenos ojos hacer este preparado en casa, recalcando eso sí la importancia de mantener al máximo la higiene durante el proceso de elaboración, y también todas las veces que se vaya a usar.

De esta forma, si se quiere conseguir un suero fisiológico casero de 500 mililitros, por ejemplo, se recomienda apostar por una receta muy sencilla pero igualmente pulcra e higiénica.

Existen, por cierto, diferentes formatos de suero fisiológico que se pueden comprar en las farmacias. Están por ejemplo los spray, muy recurrentes para los lavados nasales; o las gotas, con una presentación no «tan habitual ni útil», en opinión de Boticaria García; e incluso están aquellos que vienen en ampollas monodosis de un solo uso, óptimas para limpiar los ojos, las heridas, las quemaduras y los lavados de nariz.

Pero las farmacias también disponen de un suero fisiológico que venden comprimidos en botellas; de diferentes tamaños y con una jeringa clavada en su interior, la cual puede usarse varias veces, este tipo de solución salina resulta muy útil sobre todo para esos enjuagues nasales y bucales que se suelen prescribir tras una intervención.

¿Cómo se hace el suero fisiológico casero?

Un poco de agua por aquí y una pizquita de sal por allá y… ¡Voilá! Lo cierto es que no, porque lo importante de esta solución salina son sus proporciones, no tanto sus ingredientes, y a ellas hay que apegarse si uno quiere conseguir que la mezcla resultante sea un éxito y sirva de provecho.

La ventaja del suero fisiológico que se vende en las farmacias es que ya viene esterilizado, libre de virus o bacterias y otros microorganismos. Pero eso no significa que uno no pueda preparar su propio combinado en casa, conforme a las cantidades que necesite y/o desee. Y extremando la higiene en el proceso.

Así, para hacer bien el suero fisiológico desde casa se deben incluir nueve gramos de sal en la mezcla, por cada litro de agua que se agregue a la solución, según el consenso de los expertos. ¿Nada más? ¡Efectivamente! Solo esas dos cosas, únicamente; aunque siempre, ¡siempre! bajo estos mismos cálculos de medición.

¿Qué debemos hacer primero?

Recoger en una olla o recipiente similar 550 mililitros de agua mineral, preferentemente, o agua del grifo, si no tiene mucha concentración de cal, y ponerlo a calentar con el recipiente bien tapado, hasta que el agua empiece a hervir.

¿Cuál es el objetivo de dejar que llegue a su punto de ebullición?

Matar todos los microbios e impurezas, básicamente. Una vez el agua esté escaldando, hay que añadir unos cuatro o cinco gramos de sal, y da lo mismo si es la fina, de mesa, o la gorda, que se usa para cocinar; lo importante es que se disuelva bien en el agua.

El siguiente paso para dar en esta receta de preparación del suero fisiológico casero es depositar la solución de agua y sal en un recipiente cuando la mezcla aún está que arde; una botella de vidrio que esté limpia, igualmente, que haya sido esterilizada tanto por dentro como por fuera, y que se pueda cerrar herméticamente o con un tapón de goma.

Asimismo, es importante recordar que la mezcla debe conservarse en la nevera y no a temperatura ambiente, y dejarlo bien tapado y hasta un periodo máximo de seis meses.

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