Sufrir infecciones repetidas afecta al Parkinson, al Alzhéimer y a la ELA

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Cerebro. Imagen @Pixabay

¿Sabía que sufrir repetidamente de infecciones está asociado a un mayor riesgo de Alzheimer y Parkinson? O eso revela una reciente investigación científica que, sin embargo, también admite que las pruebas de apoyo recogidas hasta ahora en humanos son limitadas.

Poniendo bajo escrutinio al Parkinson, al Alzheimer y a la ELA

Y es que las infecciones repetidas desempeñan un papel en el desarrollo de ciertos tipos de neurodegeneraciones, tal y como sugieren los datos conclusivos de unos nuevos ensayos experimentales aplicados en animales.

El trabajo en cuestión al que nos referimos fue liderado por Jiangwei Sun, del Instituto Karolinska, en Suecia, y publicado en la revista PLOS Medicine’, de acceso abierto. En concreto y según sus conclusiones, las infecciones que se sufren durante la edad temprana y media de la vida, y que al final se tratan con atención hospitalaria especializada, están muy vinculadas a un mayor riesgo posterior de padecer EA y EP, es decir, las enfermedades de Alzheimer y de Párkinson, respectivamente. ¿La buena noticia? Que la tendencia a esta exposición no se repite con la ELA o esclerosis lateral amiotrófica.

Durante el periodo de recogida de datos, entre 1970 y 2016, los investigadores recurrieron al Registro Nacional de Pacientes de Suecia para analizar los resultados clínicos de personas de dicho país diagnosticadas con EA, AEP o ELA, fijándose también en cinco controles emparejados por caso para su identificación; lo que supuso incluir a 291.941 casos con Alzhéimer, 103.919 confirmados con Párkinson, y 10.161 positivos de esclerosis lateral amiotrófica.

Hablamos de diferentes sitios de contaminación, por un lado, así como de infecciones bacterianas, víricas y, en realidad, de cualquier otro tipo similar; y más exactamente aquellas tratadas en el hospital durante 5 o más años antes del diagnóstico, quedando asociadas con un 16 por ciento más de peligro de EA, por un lado, a la par que con un 4 por ciento más de riesgo de EP, por otra parte.

Una exposición sujeta en cierta forma al rango de edad

Ahora bien, según los investigadores involucrados en el presente estudio, el mayor riesgo de enfermedad se observó en aquellas personas que antes de los 40 años habían sufrido múltiples infecciones, hasta el punto de ser ingresadas en el hospital y ser tratadas por ello, acumulando en su colectivo más del doble de riesgo de acabar padeciendo EA; una duplicación que alcanzaba el 40 por ciento de aumento frente al EP, por cierto, y que, sin embargo, no tuvo ninguna repercusión observada para la ELA, tuvieran la edad que tuvieran los pacientes al momento de recibir su diagnóstico.

En opinión de los autores, «estos hallazgos sugieren que los eventos infecciosos pueden ser un desencadenante o amplificador de un proceso de enfermedad preexistente, lo que lleva a la aparición clínica de la enfermedad neurodegenerativa a una edad relativamente temprana».

Según añadieron, «debido a la naturaleza observacional del estudio, estos resultados no prueban formalmente una relación causal».

Jiangwei Sun, en cambio, «las infecciones tratadas en el hospital, especialmente en la edad temprana y media de la vida, se asociaron con un mayor riesgo de enfermedad de Alzhéimer y enfermedad de Párkinson, principalmente entre los casos diagnosticados antes de los 60 años».

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