Medido y comedido, aparentemente inocuo, Xavier Albertí oficia, con pulso de diapasón, una elegía laudatoria a Calderón de la Barca para, a la manera prestidigitadora de las conferencias de Ramón Gómez de la Serna, sacar una chistera para cada conejo, barajar cartas inesperadas e imposibles, dar vueltas por cada recoveco y se detenerse ante cada cruce por incierto que parezca.

Después de que, con flema socarrona y complacencia de gato de Chesire, Albertí reflexione, envuelto con la música absorta y ensimismada de Bach, Alejandro Bogdanove, le seguirá, cómplice y leal, por cada nueva anécdota, intuición y capricho, ya sea la explicación de los secretos de las esculturas de Miguel Ángel, el relato del rastro de los muy inquietos restos de Calderón, la ensoñación de una fe iluminada, ecuménica y bondadosa, el recitado en contrapunto de un poema altivo, brillante y juvenil de Don Pedro cuando era Pedrito, o la interpretación de un contrapunto para clave y stacatto de verduras.

Así, Albertí y Bogdanove ( vigilados desde la banda, con cautela y precisión, por Jorge Gonzalo) se enredan en una jam session de cámara armónica, brillante y sabrosa, cocida a fuego lento, como un caldo.

Como se cuece un caldo o, mejor, como se lo deja cocer, se crea y se va creando está función aguda, inteligente y sabia. Así, dejando cada cocer cada ingrediente (por dispar que pueda parecer) junto con los demás, el tiempo justo y necesario para que sea deber y salvación del guiso, llegar a su culminación, en armonía y serenidad, entre parpadeos, borbotones y espumas, enriquecedoras, nutritivas y apetitosas.

Teatro de la Comedia, Sala Tirso de Molina (Madrid), hasta el 28 de abril. De martes a domingo a las 18 horas

Reparto  Xavier Albertí y , Alejandro Bogdanove

Dirección y dramaturgia Xavier Albertí

Iluminación Xavier Albertí

Música J.S.Bach

Ayudante de dirección Jorge Gonzalo

Producción Compañía Nacional de Teatro Clásico

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