Esta la historia de lo que les ocurre a todas esas personas que tienen tendencia a quedarse calvos mientras echan el rato entre el cielo y el suelo; esta es la historia de las dulzuras de la espera mientras se disfruta de esas expectativas que nunca acaban de llegar ni de irse; esta es la historia de quienes no ven lo que tienen delante, ni se enteran de que va la vaina; esta es la historia de la juventud que se malgasta en los jóvenes; esta es la historia de lo mucho que vale un cuanto antes y lo poco que vale un cuando después.

Esta es la historia de lo que ocurre en los pisos, escaleras y descansillos de un edificio que a ratos parece Melrose Place y a ratos 13 Rue del Percebe y que recorren como pollos sin cabeza, un puñado de personas que, por mucho que insista Karina, si son como Romeo y Julieta y que, por mucho que brille el sol radiante en su esplendor, se empeñan en ponerse protección extrasolar.

Esta la historia de gente que no para de hablar para no pronunciar las palabras que realmente quieren decir, ni las que realmente querrían escuchar, y lo hacen con los labios siempre dispuestos y en guardia para dar y recibir besos sin tener en cuenta que casi nunca lo cortos y lo largos que se pueden llegar a quedar.

Esta es la historia que cuenta lo que late bajo las idas y venidas, bajo los dimes y diretes, bajo la contra y las dicciones, bajo los candiles y las candilejas, mientras las alas livianas del amor, recién traídas de Verona, esperan, siglos después de su ultimo uso, a que alguien – de los muchos que lo desean – se atreva a ponerse.

Esta es la historia de la poca importancia que tienen las cosas que realmente importan y la cuenta Marcos Fernández Alonso, con mano de hierro en guante de seda para que jueguen al escondite y al tulallevas los corazones de María Segalerva , toda una dama, dama, sabia , serena, irónica y dispuesta a desarmarse por un beso y  encenderse por una mirada; Paloma Mariscal, harta de lastre y necesitada de ligereza; Clara Galán, harta de ligereza y necesitada de lastre; Carlos Orengo, harto de comprensiones y necesitado de algo de incomprensión; Guillermo de los Santos, hartode incomprensiones y necesitado de algo de incomprensión. 

Esta es la historia, como ya quedó dicho, de lo mucho y bien que hay que esperar a la esperanza mientras se espera y que por muy trabalenguas que parezca, todo se entiende si va alguien y te dice que todo va bien y tu vas y le haces caso. Y sin chistar.

Teatro Lara (Madrid), jueves a las 19:30 horas

Ficha artística

Reparto


Guillermo de los Santos
Clara Galán
Paloma Mariscal
Marcos Orengo
María Segalerva

Texto y dirección Marcos Fernández Alonso

Ayudante de dirección Largo Hurtado
Escenografía, proyecciones y diseño gráfico Largo Hurtado
Vestuario Mara Jiménez Ruiz
Banda sonora Marcos Orengo
Producción Nueve Norte // Desencadenante Producciones

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