Y es que hay quien, con tal de no mirarse para no tener que verse, se dedica a cubrirse la espalda con tu dolor y a echar la culpa de lo que le pasa al boogie, al rock and roll, al chá-chá-chá o a Junger.
Si, a Junger, ese tercero en discordia que, en un momento dado, entra en la vida de cada pareja para dinamitarla, dinamizarla o ambas cosas a la vez.
Y no, Junger no es un tigre o tigresa, uno/a amante bandido/a, uno/a correturnos, uno/a interino/a o uno/a farmacéutico/a de guardia. No, Junger es el nombre de uno de esos ídolos portátiles a medio camino entre el sudoku y el cubo de Rubik que se adquieren en Ikea , uno de los templos de peregrinación —junto a Primark y Zara— de los feligreses del siglo XXI.
Y en torno a dos de estos devotos —Tati y Carlos— que además son matrimonio de largo recorrido que se ponen a (des) montar el dichoso mueble Juan Carlos Rubio y Yolanda García Serrano tejen una pieza perfecta de teatro de cámara que, tallada al milímetro y perfeccionada cada arista, refleja en todo su esplendor ese metaverso que rebosa miserias y cariño, dulzuras y malas babas, compañías y soledades y que se viene a llamar matrimonio.
Juan Carlos Rubio, por su parte, diseña un minué, una danza tribal en torno al tótem, que bailan la (aparentemente) fría, irónica y autoritaria esposa (a quien da vida una radiante y firme Gema Matarranz) y el (aparentemente) atolondrado, sencillote y complaciente esposo (a quien encarna una radiante y firme Rodrigo Sáenz de Heredia) como si renovasen sus votos a lo largo y ancho de esta partida de paddle emocional que es “el mueble”.
Así las cosas, van Gema Matarranz y Rodrigo Sáenz de Heredia y se ponen estupendos, se conjuran para que el festín no decaiga ni un nanosegundo, estallan en combustión para entrar en trance y convocar el aliento de los grandes que dejan que se apodere de ellos para volverse Doris y Rock, Katherine y Spencer, Shirley y Jack y ¿por qué no? , Gracita y José Luis.
Y así, en un toma y daca que no ceja y en un tira y afloja que no se reduce, ambos intérpretes se dedican a realimentarse para llevar esta comedia a lo más alto dando en la diana, encestando triples y marcando por la escuadra cada vez que tiran a puerta en un festival de cinismo y compasión, tan cómplice como tierno y real.
La vida misma, vaya.
Teatro Lara (Madrid): miércoles a las 19:30 horas.
Ficha artística
Reparto
Gema Matarranz
Rodrigo Sáenz de Heredia
Dirección: Juan Carlos Rubio
Idea original: Juan Carlos Rubio y Yolanda García Serrano
Dramaturgia: Juan Carlos Rubio
Ayudante de dirección: Luis Miguel Serrano
Escenografía: Álvaro Gómez Candela
Iluminación: Juan Felipe Tomatierra
Diseño de sonido: Ángel Moreno
Producción ejecutiva: Nines Carrascal y Sonia Espinosa
Una producción de Histrión Teatro

























