«Dime: ¿dónde juegan los niños?», se pregunta Cat Stevens en una canción que precede a la función; y quizá la respuesta sea: en un sótano que no por casualidad huele a cerrado, la luz está cegada y hasta los cactus se secan.
Allí es donde van a parar dos niños o, lo que es lo mismo, dos adultos malheridos, un hombre y una mujer, de esos que la sociedad descarta con la etiqueta de perdedores, de esos que se protegen con máscaras que les alejan y cobijan.
Uno de los adultos es un camionero que recorre todas las carreteras para no tener que estar en ningún lugar. Es cortés y sincero, cínico y tímido. Tiene alma de blues y muescas en el revólver. Le delatan la mirada y la sonrisa. Es Jimmy Barnatán.
La otra adulta no sale de casa por no tener que ir a ningún lugar. Es descortés y distante, frágil y desconcertante. Tiene pájaros en la cabeza y en el corazón. Le delatan la mirada y la sonrisa. Es Eva Higueras.
Antonio Hortelano sabe lo que tiene que hacer y dispone a esta grandísima, brillante y cómplice pareja que son Higueras y Barnatán, para que se conozca y se reconozca, para que se diga y se contradiga, para que se ronde y aceche, para que se atraiga y se rechace mientras se van mostrando la piel, mostrando sus cartas, levantando sus miradas y alzando sus caras como gatos que maullaran en el tejado de cinc de un zoo de cristal: frágiles, vulnerables, ingenuos e invencibles.
Teatro Lara (Madrid): martes a las 22 horas
Ficha artística
Reparto: Eva Higueras y Jimmy Barnatán
Texto original: «The woolgatherer» de William Mastrosimone
Versión: Miguel del Arco
Dirección: Antonio Hortelano
Escenografía: Antonio Hortelano
Diseño de iluminación: Carlos Alzueta
Producción: Waldo Cultura
Prensa: María Díaz
Diseño Gráfico: Daniel Sánchez Paso

























