Y resulta que los corazones resultan ser tan poco fiables como traicionaros, y resultan que eso que se llama amor no deja de ser un auto engaño cómodo y eficaz que crea e imagina seres dotados de cualidades celestiales y dones miríficos.

Y nadie se libra de este cepo , en el que hasta la más inteligente de las personas, un tal Enrique Jardiel Poncela, puede caer una y otra vez aunque el sobreviviera, una y otra vez, para contarlo, escenificarlo y subirlo a las tablas, con la clarividencia que da la decepción, con la lucidez que da el fracaso y con la brillantez que da el talento sin coto.

Y es que nunca mejor que gracias a las vueltas y revueltas que hace dar eso que llaman amor se pone tan de relieve eso que se da en conocer como la condición humana abarrotada de insufrible patetismo, hinchada de tremenda vanidad e inyectada de insoluble contradicción.

Y en ese voluble territorio , acribillado de banalidad y tedio, que se sitúa entre la clase alta que solo aspira al vacío y la clase media que solo aspira a ser como la clase alta, es donde Jardiel hinca el diente y fija la vista, para levantar  —elegante, ácido, incontestable— los trapos sucios y tapujos limpios que los que el personal recubre —con ficciones, eufemismos y lugares comunes— el hastío que les devora.

Y Pilar Massa —que entiende a Jardiel como si le tuviera al lado y de la mano— enfoca los rayos X de su mirada para crear un mundo jardielesco creíble de puro inverosímil, un mundo de borregos y borregas adocenados por la inercia, de pretendientes indolentes y pretendidas plomizas, de mayordomos clasistas (como los ingobernables Paco Ochoa y César Camino), y nobles que se quieren desclasar y de matronas ( como las maravillosas Elena González y Malena Gutiérrez) que pastorean a un rebaño al que dan vida con ingenio y vis cómica Jacinto Bobo, Katia Borlado,  Raúl Fernández de Pablo, Daniel Freire, Guillermo Manuel Ortega, Cynthia Rosado, Guillermo de los Santos, Raquel Varela y Samuel Viyuela González 

Y es en ese mundo que  se ofrece como una pecera disparatada, turbia de formalismos y legamosa con el que dirán, donde Pilar Massa  hace que estalle Jardiel para que reluzcan  relucen los disparates, los equívocos y los absurdos que trae consigo la conformidad más firme, sólida y tenaz.

Un mundo en el que resplandece una mujer (la irresistible Lucía Quintana) que se atreve, como si tal cosa, a rechazar corsés y convenientes conveniencias para ser ellas misma, amar a su aire  y andar a su paso, plantando cara y volviendo la espalda, como si supiera de sobra lo que hace y como si, de paso, le diera igual. Como si supiera, en suma, que, afortunadamente, es peligroso asomarse al exterior, y más si se hace, con descaro, inteligencia e imaginación. Cual Jardiel.

Teatro Español, Sala Principal (Madrid). Hasta el 25 de febrero de martes a domingo a las 19 horas.

Ficha artística

Texto Enrique Jardiel Poncela 

Versión y dirección Pilar Massa

Reparto

Jacinto Bobo, Katia Borlado, César Camino, Raúl Fernández de Pablo, Daniel Freire, Elena González, Malena Gutiérrez, Paco Ochoa, Guillermo Manuel Ortega, Lucía Quintana, Cynthia Rosado, Guillermo de los Santos, Raquel Varela y Samuel Viyuela González

Diseño de espacio escénico Estudiodedos (AAPEE) 

Diseño de vestuario Rafael Garrigós 

Diseño de iluminación Olga García (AAI) 

Música original y espacio sonoro Ester Rodríguez 

Lucha escénica Jesús Esperanza y Kike Inchausti 

Ayudante de escenografía Laura Ordás 

Ayudante de vestuario Rosa Pérez Rocha 

Ayudante de dirección Víctor Barahona 

Una producción de Teatro Español

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