No, cerrar no podrá sus ojos la postrera muerte.

Crepita en la sala un aire a tristeza y a formol, donde susurra, inadvertida, una dulce melancolía mientras da inicio una fábula más sobre la leyenda de quienes desafiaron a los dioses para arrebatarles la inmortalidad.

Ozkar Galán es quien la va a contar, reuniendo materiales recopilados del quiosco de al lado y del video club del barrio, con los que ensambla un concierto barroco – desmesurado y necesario – en el que todo cuenta, todo importa y todo vale, como en la condición humana.

Corre a cuenta de Giselle Llanio oficiar – con finura, tacto y armonía – el ritual con el que la Checha (una soberbia, brava y desbordante mujer que encarna Marina Muñoz ) abordará la barca pop de Caronte para disputar el secreto de la vida a dioses y monstruos, una vez el reloj haya dado las doce y comience la hora veinticinco.

Carol Garrido llena de vida a una prudente, contradictoria y tímida embalsamadora, a una certera sacerdotisa, que, como el cuervo de Poe, espera con un ala rota, impaciente e impasible a la vez, a poder graznar “Nunca más”.

Y mientras, Marina Muñoz deberá esperar el final como encarcelada en un huerto de Gestsemaní, y a que llegue el momento en que su carne se pudra lo suficiente para adquirir, como un faisán, su plenitud y poder partir.

Y Marina Muñoz, en la quietud de la espera, sabrá ser Lilith al desnudo, sabrá mirar su vida con la lucidez de las gafas de Ringo Starr y la añoranza de un replicante.

Y Marina Muñoz, en la tormenta de la espera, sabrá ser Mrs. Danvers y Mary Poppins, Cruella de Ville y Baby Jane, Mina Harker y Mary Shelley.

Y Marina Muñoz sabrá ser, en la nostalgia de la espera, exagerada, ampulosa e irresistible.

Y Marina Muñoz sabrá ser, en la miseria de la espera, sardónica, cimbreante y seductora.

Y Marina Muñoz sabrá ser, en la urgencia de la espera, serena, calculadora y desafiante.

Y Marina Muñoz sabrá ser, en el miedo de la espera, vulnerable, despojada y tierna.

Y mientras, pasan los minutos, y mientras, se agotan los diamantes para la eternidad, las balas en la recámara y los ases en la manga. 

El cielo y el infierno aún esperan un poco más, mientras ángeles y demonios preparan su bienvenida, y a Marina Muñoz, apenas le ha dado tiempo a yacer, digna y serena, cuando el cuervo de Poe, insultantemente altivo, levanta el vuelo y grazna “Nunca más”. 

Sala Tarambana (Madrid): consultar cartelera

Ficha artística

Texto: Ozkar Galán
Dirección: Giselle Llanio
Elenco: Marina Muñoz y Carol Garrido
Colaboración especial: Salvador Vidal y Pedro Dargel.
Ayudante de dirección: Leire Gil
Fotografía: Miriam Franco
Producción: Magical Teatro.
Diseño de luces: Carlos Marcos Molins
Escenografía: Willy Mesa
Vestuario: Magical Teatro.
Tráiler: Lourdes Rodríguez.
Con la colaboración de la Sala Tarambana.

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