Me falta calle y, ay, también me falta mundo para poder contar cuando me recibió Andrea en su casa —una casa frecuentada y dinámica, de amplio ventanal y categoría única, una casa que es todo un hogar—  allá donde Tirso de Molina: ese lugar de Madrid que es, al tiempo, fronterizo y desconcertante, desabrido y acogedor, fascinante y repulsivo, violento e indiferente, cercano e inhóspito.  

Y allí es donde ha vivido Andrea, y allí va es donde va dejar de vivir Andrea: Andrea que es Candela Solé y Beatriz Mateos; y Beatriz Mateos y Candela Solé son Andrea. Andrea que se crea un mundo de palabras a medida, Andrea con sus ensueños y vaciles, Andrea con sus ganas de ser aceptada y su necesidad de abrigo, Andrea con su lucidez y su disparates, Andrea tan lazarilla y tan digna, Andrea tan ilusionada y tan sin saber por qué, Andrea con su risa entrecortada, su memoria de cristal y sus jadeos leales.

Y Beatriz Mateos le otorga las palabras y Candela Solé —con la dulzura de Chaplin, la melancolía de Buster Keaton y la verborragia de Groucho Marx— le entrega su cuerpo y su voz, sus emociones y sus turbaciones, su sentir y su mirada, para que Andrea  —seductora y triste— viva y resplandezca en el escenario con toda su desesperanza, con todo su entusiasmo ,con  toda su plenitud.

Y Andrea canta y habla, cuenta y rapea, con percusión de lágrima, con pulso de fe, con latido de sangre.

 Y Andrea canta y habla, cuenta y rapea, como se hace en la acera , como se hace a la intemperie: como una catarsis exultante o una desesperación calma.

Y Andrea canta y habla, cuenta y rapea, como reza una creyente o como se desborda una iluminada, como evoluciona un pokémon o como, se desnuda Shinnosuke, como se luce un andrajo o se ostenta  una remembranza.

Y, mientras, candela que es Andrea, habla y habla, habla y no para, habla ensimismado para justificarse y entenderse, habla sola y a nadie necesita, habla sola como quien quisiera hablar con Dios un día, habla sola como los tontos y las tontas, las santas y las inocentes, habla sola como los ángeles de alas rotas, como los ángeles con caras sucias, como los ángeles caídos.

Como los ángeles caídos.  

Teatro del Barrio, (Madrid) de jueves a sábados a las 19: 30 horas

Actriz: Candela Solé

Dirección: Beatriz Mateos

Autoría: Beatriz Mateos

 Compañía: Ácidas

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