Como un acuarelista sobrio, contenido y preciso Juan Pastor traza en “Tío Vania” un retrato sutil y empático de una familia de la pequeña burguesía finisecular rusa; una familia enfrascada en rituales y vanidades, en gestos y vanidades de una época que se acaba, que ya se ha acabado.

De una época, quizás, como la nuestra.

Con elegancia y respeto, Pastor sabe ver —como sabe ver Chéjov— y sabe hacer ver —como sabe hacer ver Chéjov— todo el absurdo y la ingenuidad, toda la ternura y el patetismo, todo el amargor y la dulzura que laten e impregnan los juegos de la edad tardía de un tiempo inmóvil.

La Compañía Guindalera, quita la venda de los ojos y ofrece una comedia triste y melancólica, como lluvia imperceptible, donde se pueden ver los anhelos fútiles y las esperanzas vanas que impregnan esa fascinante e insondable condición que damos en llamar, a falta de mejor término, humana. 

Así, Luis Flor será un lúcido, descreído y (tal vez a su pesar) ilusionado Vania; Alejandro Tous un impetuoso y vital Astrov, el médico inconstante e inconquistable; María Pastor vierte con delicadeza todo lo que guarda en su interior Elena, la mujer desgarrada entre lo conveniente y la conveniencia del sabio Serebriakov a quien José Maya dota de toda la pompa y circunstancia que necesita, y Gemma Pina y Aurora Herrero abrochan a todos con el candor , dulzura y claridad que solo tienen, los afortunados, al inicio y al final de la vida.

Y Pastor deja que percuta la pulsión en este retrato de familia para poder contar sus vidas.

 Vidas empeñadas en ser vividas, vidas vertidas en espejismos, vidas deslumbradas por apariencias, vidas hipnotizadas con humo, vidas vestidas de oropel y quimera.

¿Vidas insignificantes? Quizá, pero ¿vidas desperdiciadas o sin valor? 

Juan Pastor no parece creerlo, ni tampoco Chéjov.

Son vidas corrientes vividas con toda la dignidad posible, con el engaño necesario, vidas vividas en la ternura de la banalidad, vidas que atrapan cenizas ya deshechas, vidas que siguen adelante, vidas que se estancan, vidas que trastabillan, vidas que miran a ciegas, vidas que se saben estafadas, vidas que nunca admitirán que lo son y que no lo son, vidas, en suma, como la de esa, como la de ese, como la de aquel, como la de aquella.

Vidas como la tuya, vidas como la mía, vidas como la nuestra.

Teatro Fernán Gómez (Madrid), hasta el 28 de enero. De martes a sábado a las 20 horas.
Domingos y festivos a las 19:00 horas 

Ficha artística

Autor: Antón Chéjov
Dirección: Juan Pastor

Reparto:

Vania: Luis Flor
Astrov: Alejandro Tous
Elena: María Pastor
Sonia: Gemma Pina
María: Aurora Herrero
Serebriakov: José Maya

Espacio escénico: Juan Pastor
Escenografía: María de Alba
Iluminación: Raúl Alonso
Espacio sonoro: Pedro Ojesto y Marisa Moro
Vestuario: Teresa Valentín-Gamazo
Diseño gráfico: María de Alba
Prensa: Manuel Benito
Producción: Guindalera Teatro SL 

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