La tecnología puede mejorar la calidad de la vida de las personas sordociegas. Esta discapacidad (visual y auditiva) merma, en gran medida, las posibilidades de comunicación de este colectivo con su entorno. Pero para entender en qué líneas de trabajo se orientan actualmente los avances tecnológicos antes, debemos acercarnos un poquito más a esta discapacidad.
Como recoge la Ley 27/2007 de 23 de octubre las personas sordociegas son «aquellas personas con un deterioro combinado de la vista y el oído que dificulta su acceso a la información, a la comunicación y a la movilidad. Esta discapacidad afecta gravemente las habilidades diarias necesarias para una vida mínimamente autónoma, requiere servicios especializados, personal específicamente formado para su atención y métodos especiales de comunicación».
A nivel estatal se estima, por comparación con otros países de la Unión Europea (UE), que hay 15 personas sordociegas por cada 100.000 habitantes.
Por tanto, se calcula que en nuestro país hay unas 6.000 personas sordociegas; un núcleo de población con problemas de comunicación únicos y con necesidades especiales derivadas de la dificultad para percibir de manera global, conocer, y por tanto, desenvolverse en su entorno.
Una discapacidad específica con necesidades especiales
Declarada como una discapacidad específica (así se recoge en la Declaración I/2004 del Parlamento Europeo y en la Proposición no de Ley 161/000800 de Parlamento Español del 28 de Noviembre de 2005), lo cierto es que la sordoceguera es una discapacidad que presentas necesidades diferentes a cualquier otra.

El hecho de presentar dos discapacidades concomitantes agudiza el sentimiento de incomunicación y desconexión con el mundo.
Tanto es así que la persona sordociega, a menudo, tiene dificultades para acceder a la información, a la educación, al trabajo, y a la vida social en general.
La comunidad científica, sensible a estas necesidades tan especiales, se ha puesto «manos a la obra». Y nunca mejor dicho, porque de manos va el asunto.
Guantes vibradores que comunican
Un equipo de investigadores del Laboratorio de Electrónica y Bioingeniería y el Grupo de Comunicaciones Ópticas de la Universidad de Valladolid (UVA) ha diseñado un guante y una faja vibrotáctil.
Ambos dispositivos facilitan la comunicación de los sordociegos. Este sistema de sustitución sensorial funciona con una app gratuita llamada TactileCom. Y la comunicación se realiza mediante conceptos, no palabras.
¿Cómo funciona este «guante parlante»? Pues de un modo muy sencillo. El guante vibra en dos frecuencias distintas. Y la alternancia de las diferentes vibraciones (o la ausencia de ellas) en cada uno de los dedos establecen el lenguaje del sistema..
Para el manejo el usuario sordociego dispone de una botonera que codifica los conceptos y los transmite a una pantalla móvil para que los lea su interlocutor.
Tecnología táctil
De otra parte , el Ministerio de Industria, Energía y Turismo desarrolló también un dispositivo para la comunicación entre personas sordociegas.
En este caso el dispositivo se ha diseñado para permitir el acceso de las personas sordociegas a las tecnologías de la información a través de internet. Un recurso clave para evitar el aislamiento social de este colectivo.
El proyecto TacTic se basa en un guante de estimulación táctil. Funciona con una serie de interfaces dispositivo-ordenador y el uso diferentes apps. El propósito es garantizar la ubicuidad, la comodidad y la libertad de uso.
El proyecto TacTIC es una interfaz que no solo abre las puertas de la comunicación a través de la red, sino que ayuda a estas personas a desenvolverse en su vida cotidiana.
El usuario llevará consigo en todo momento este guante que le permitirá interactuar con todo tipo de usuarios, tanto en lo que se refiere a las comunicaciones a través de Internet (chat, etc.), como comunicaciones telefónicas e incluso comunicación interpersonal con todo tipo de personas sin precisar de un conocimiento de habilidades especiales por parte de las mismas.

























