El suicidio es una problemática grave de salud mental que exige inversión económica, atención psicológica, formación médica, y una inmediata actuación política.

Ayer jueves, durante la celebración del marco de la ‘II Jornada Prevención del Suicidio’, organizado por el Teléfono de la Esperanza, expertos en el abordaje de la conducta suicida han aprovechado su visita al Congreso para solicitar ante los diputados un Plan Nacional de Prevención contra el Suicidio, alegando que la táctica es un «coste-efectivo», entre otros motivos, amén de una efectiva ayuda para salvar «muchas vidas».

El suicidio sigue demandando una urgente actuación por parte del Gobierno general

Tal solicitud se ha pronunciado y reiterado en las diversas mesas redondas celebradas con motivo de concienciar, informar y hablar para encontrar un mejor abordaje de este problema de salud mental, lamentando, de paso, que actualmente España se encuentre fuera de la lista de los 38 países que cuentan con planes de prevención sobre esta grave problemática, a juicio de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para Celso Arango, psiquiatra del Hospital Universitario Gregorio Marañón, ubicado en la Comunidad Autónoma de Madrid, en todo el país impera una falta de inversión contra el suicidio por parte del congreso y sus respectivos representantes parlamentarios; algo que el resto de los participantes del encuentro no dudaron en respaldar.

«El suicidio se puede prevenir dependiendo de lo que uno esté dispuesto a invertir. Hay países que invierten más y otros que menos y, lamentablemente, España no le ha dado a este tema la importancia que requiere».

Ana Pastor, por su parte, ha aprovechado el evento para manifestar su opinión como vicepresidenta segunda del Congreso, y destacar la importancia de aumentar los recursos destinados a prevenir la conducta suicida, en una actuación, además, de carácter nacional.

Los cálculos realizados por la sociedad de psicólogos, puntualizados ante el Congreso de los Diputados en boca del doctor Arango, señalan que la sociedad recupera más de 50 euros por cada euro que se invierte en medidas disuasorias para el suicidio. Aún más; los expertos afirman que, por cada euro invertido en la formación de profesionales sanitarios de Atención Primaria en el abordaje contra el suicidio, al final la sociedad acaba recuperando más de 40 euros. De ahí la imperante solicitud de los psicólogos y demás profesionales que trabajan en contra de la expansión de este desequilibrio que pone en jaque la salud mental de un individuo.

«Necesitamos medidas y no leyes estigmatizantes», reivindicó el psiquiatra. «Hay mecanismos que permiten reducir los casos de suicidio y producir un retorno económico a la sociedad», remarcó a renglón siguiente.

Cuando parar al suicidio empieza por promover la conciencia educativa

Por su parte, Eduardo Fonseca-Pedrero, doctor en Psicología y profesor de la Universidad de La Rioja, aprovechó su turno de palabra en estas jornadas para hacer énfasis en la relevancia de formar a la comunidad educativa en el tema del suicidio, subrayando asimismo que es igual de importante concienciar con una debida educación a los estudiantes sobre la prevención de la conducta suicida.

En este sentido, el doctor manifestó insistentemente que ahora mismo el país está ante un desafío social; sobre el que además es preciso dar una respuesta correcta y efectiva, recurriendo para ello a una estrategia de prevención «holística, integral y fundamentada en las personas».

Otra de las figuras profesionales que durante este encuentro se ha pronunciado en favor de esta necesidad de un mejor Plan Nacional contra el Suicidio ha sido Luis Fernando López, psicólogo y codirector del ISNISS Programa de Doctorado UNED, quien no ha dudado en abogar ante la Cámara Baja por prevenir estas conductas. ¿Cómo? A través de los espacios virtuales, en su opinión, justificando su postura al señalar que muchas personas utilizan sus redes sociales para compartir pensamientos o tentaciones suicidas.

«Hay que crear herramientas de detección de la conducta suicida en espacios virtuales y, además, dotar a los profesionales sanitarios, educativos y sociales de herramientas para identificar posibles pensamientos suicidas en el ciberespacio», hizo ver.

Por su parte, Alejandro de la Torre, psicólogo y miembro del Grupo de Investigación EPISAM, se manifestó claramente a favor de lo declarado por sus colegas de profesión, reiterando ante todo la necesidad de contar con un Plan Nacional de Prevención del Suicidio, y recordando que solo en 2020 España asistió a un 34 por ciento más de muertes por suicidio que en 2019, la mayoría producidos después del confinamiento domiciliario que impuso el Covid-19 durante sus primeros meses de pandemia.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí