CEAPs ha vuelto a incidir en la necesidad de una tercera dosis en las residencias, así como en someter a los mayores a un estudio de seroprevalencia.
La tercera dosis de refuerzo que tanto barajan las autoridades sigue sin concretarse en una decisión final, que de hecho volvió a posponerse en la última reunión del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud de anteayer miércoles 25. Las medidas contra la expansión del virus corona en las residencias de mayores adoptadas por Sanidad no cuentan, sin embargo, con la aprobación de la patronal del sector de la tercera edad.
La tercera dosis y un estudio de seroprevalencia interpelan al Gobierno
Cinta Pascual, presidenta del Círculo Empresarial de Atención a las Personas (CEAPs) ya catalogó en su día las medidas del Interterritorial, que tildó de «insuficientes», denunciando su exigua eficacia al no contemplarse la vacunación obligatoria de los trabajadores en residencias de personas mayores.
«No podemos entender que se propongan medidas especiales para trabajadores no vacunados», comentó Pascual. «Al final, dentro de unos meses, cuando en la Unión Europea no haya dos o tres países sino 10, entonces España dirá que es obligatoria la vacunación entre personal sanitario y sociosanitario», rumió, sombría.
De ahí que el CEAPs porfíe de nuevo en la necesidad de emprender un estudio de seroprevalencia para conocer el estado de inmunidad de los más mayores, así como en la necesidad e importancia de que dicho colectivo de las residencias reciba lo antes posible una tercera dosis de refuerzo.
Esta solicitud cobra más apremio ante el registro del incremento de muertos y contagios por Covid-19 en los centros y residencias de mayores, visto en este último periodo, alcanzando 151 fallecidos en apenas una semana y manteniendo una tasa de media de contagios en 1.300 casos, aproximadamente.
«Lamentamos que no sean valientes y no se tome la decisión correcta», declaró la responsable de la patronal de las residencias, que lleva semanas instando a que la vacunación sea obligatoria para todos los trabajadores sociosanitarios empleados en los centros de mayores.
Y es que la postura tanto del Ministerio de Sanidad como de las Comunidades Autónomas sigue decantada por aconsejar a las residencias que sometan al personal que rechace vacunarse a controles de temperatura, así como a dos pruebas diagnósticas semanales, proponiendo hacer lo mismo con aquellos trabajadores que no hayan completado la pauta. Desde la Administración también se han propuesto medidas extras, como la valoración del traslado y cambio de puesto o que no se incorpore a la faena a los que no estén inmunizados, recomendaciones que a ojos de la presidenta de la patronal sólo demuestran desconocimiento del sector residencial.
«No entendemos que se diga que a estos trabajadores se les puede cambiar de sitio de trabajo», aseguró. «La normativa laboral es muy clara; no puedes cambiar a nadie de sitio de trabajo si el trabajador no está totalmente de acuerdo», aludió a la legalidad de esta resolución. «Y además esto también deja claro que no se conoce muy bien qué es lo que hacemos en residencias, donde el 98% de nuestros trabajadores son personal de atención», sostuvo.
Según parecer de Pascual y del Círculo Empresarial de Atención a las Personas que representa, todas las personas que trabajan en el sector de las residencias y todas las familias que acceden a los centros, incluidos los visitantes, «tienen que tener vacuna obligatoria para proteger mejor a los mayores vulnerables».
Desde sus redes sociales, el CEAPs se ha hecho eco de las afirmaciones de Pascual, declaradas en entrevista a un medio de comunicación. «Llevamos advirtiendo todo el verano: si suben los contagios en el exterior, suben los contagios en las residencias. Incluso cuando los trabajadores y los usuarios están 100% vacunados». ¿Conclusión? «La tercera dosis de la #vacuna no es una necesidad, es una obligación», concluyó Cinta Pascual con rotundidad. Tan importante es esa iniciativa como la enmienda de poner en marcha un estudio de seroprevalencia, a fin de conocer el estado de inmunidad de los más mayores, aun habiendo ya transcurrido seis meses desde que finalizara completamente el proceso de #vacunación.
Después de todo, «el Coronavirus sigue ahí», tal y como apuntó Pascual, «y no hay que trivializarlo», eso está claro.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad ha respondido, mejor tarde que nunca, encargándole al Instituto de Salud Carlos III un análisis exhaustivo para conocer la prevalencia de las vacunas en los ancianos residentes, los primeros a los que se les inoculó el fármaco contra el virus SARS-CoV-2. Dicho análisis se propone averiguar si los mayores continúan protegidos frente a la infección, así como esclarecer el verdadero grado de inmunidad con el que cuentan las personas mayores en las residencias.

























