Una tercera dosis de la vacuna contra el coronavirus y una vacunación obligatoria. Eso demandan los representantes de las residencias de mayores.

La tercera dosis no es una opción contemplada únicamente por científicos, organizaciones mundiales y  Ministerios de Sanidad. Ante el rastro de contagios que en las últimas semanas está provocando la variante delta (más de 1.000 ancianos en apenas una semana), generando un repunte de positivos Covid a su paso, las residencias de mayores incluidas en la patronal de residencias (CEAPS) han lanzado su voz a los medios de comunicación para alcanzar al Gobierno y pedir una tercera dosis de la vacuna contra el Covid-19.

Una tercera dosis que, en palabras de Cinta Pascual, presidenta de la patronal de residencias, a quien han hecho portavoz de su petición, «se planifique a partir de septiembre», con el fin de reforzar la inmunización de sus residentes.

Los contagios dan la voz de alarma en las residencias de mayores

A lo largo de las últimas semanas se ha producido un nuevo repunte en las residencias de mayores, un jardín al que se creía a salvo de nuevos brotes por coronavirus. Los datos del IMSERSO corroboran que el crecimiento, si bien leve, tiende al alza, tanto en contagios por Covid-19 como en el número de fallecidos por dicha causa.

«No esperábamos que una quinta ola nos afectara», expone Pascual, cuya voz se suma al de otras muchas asociaciones que ya están pidiendo un estudio inmunológico. «Ha chocado la incidencia en los centros en todas las comunidades», asegura, añadiendo que la actual situación no les ha pillado de sorpresa, aunque sí la insuficiencia de la cantidad de inyecciones con los que han contado. «Una vacunación que supera el 95%», matizó después.

La opción del Gobierno de Pascual y de todo el equipo que tiene detrás no es tanto hacer un estudio de inmunidad como dejar de hablar y empezar a planificar el reparto de una nueva batería de vacunas que vendrían a ser una tercera dosis de refuerzo para los residentes de los centros de mayores, un tercer pinchazo inyectado al cabo de los nueve meses.

«Pedimos que inmediatamente a partir de septiembre se planifique la tercera vacuna», resume así su demanda. Y es que la situación actual que viven las residencias de mayores trae ecos de momentos críticos ya vividos, aun cuando las estadísticas mantengan sus incidencias acumuladas muy lejos del pico de positivos del pasado enero.

¿Qué ha podido generar este repunte?

Según datos proporcionados por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales (IMSERSO), más de 1.000 residentes de todo el país han dado positivo en coronavirus, lo que significa que los ancianos han enfermado de nuevo en los centros de mayores. Ha sido la «falta de inmunidad», razona Pascual. Para otras muchas residencias, en cambio, ha influido más las visitas externas e incluso una mayor interacción social de sus trabajadores.

En esta nueva oscuridad que desciende lenta pero perceptiblemente sobre las residencias de toda España, un repunte que vuelve a registrar muertos desde la última vez, allá por mediados de julio, Cataluña está siendo la peor parada, acumulando 98 centros contagiados y un mínimo de un residente positivo en cada uno de ellos.

De este modo, la comunidad se está llevando la mitad de los residentes fallecidos con Covid registrados en total, 36 muertos de 72 notificados dentro de esta última semana en todo el país. A pesar de ello, el mensaje de María José Carcelén, presidenta de ‘Coordinadora familiares de residencias 5+1’, llama a la calma y a la tranquilidad. «El porcentaje de positividad en residencias es de un 4,35», esclarece, «mientras que en el resto de la sociedad es de un 17,23».

Es por ello que varios profesionales de servicios sociales han pedido a las autoridades sanitarias que confirmen la categoría en la que se encuentran las residencias, es decir, si están inmunizadas o no, apostando, en caso de no estarlo, «porque se pusiera de manera inmediata la tercera dosis», en palabras de José María Toro, secretario general del Círculo Empresarial de Atención a las Personas (CEAPs), uno de los organismos más importantes de España en cuanto a la dependencia aplicada a nivel estatal.

La libertad de vacunarse o no: otra losa en la tanda de problemas de las residencias

Otro de los problemas a los que se enfrentan las residencias de mayores, amén de la espera a que el Gobierno se decida a emprender la campaña para poner la tercera dosis de refuerzo, es la libertad de vacunarse o no. Y es que, entrando en esta materia, varios son los trabajadores de residencias de mayores que deciden no vacunarse, apegándose a que la inmunización frente a cualquier enfermedad, sea coronavirus o no, no es obligatoria en España, constitucionalmente hablando.

¿Debería ser obligatorio vacunarse de la Covid-19? El debate está servido. ¿Deberían las autoridades obligar a inmunizarse contra el virus SARS-CoV-2 a quienes trabajen en contacto permanente con las personas mayores? Las opiniones están divididas. La postura de Cinta Pascual, no obstante, es clara a este respecto:

«Tendría que ser obligatoria la vacuna sin ninguna duda», sostiene. «Ya es obligatoria en Italia, Reino Unido y Francia, no sé qué esperamos», critica. «El sector es muy responsable», se alivia; «entre el 90 y 95% está vacunado y hay que buscar el 100%», abunda, recordando, de paso, que en las residencias de mayores se encargan de «atender personas vulnerables de las que no se pueden distanciar».

Una obligatoriedad de inmunización que también defiende y suscribe la directora de la residencia Lantus Olimpo de Santa Coloma de Gramenet, Ana Sabartes, quien sostiene e incide en la importancia de los efectos porque las administraciones «obligaran o insistieran» en el tema de la vacunación de los trabajadores de centros de mayores.

Por su parte, Gustavo García, experto de la asociación de directores y Gerentes en Servicios Sociales, señala que la vacunación en las residencias fue «de una eficacia casi milagrosa», una categoría que otorga basándose en el hecho de que «desde marzo, en las residencias, hemos vuelto a vivir».

Sobre la obligatoriedad de la vacunación contra el Coronavirus en los trabajadores de los centros de mayores, la perspectiva de García es evitar un «nuevo drama en las residencias»; a tal fin, traduce la vacunación contra la Covid-19 como una forma de «poner el máximo de barreras para que el virus no entre».

El presidente de ARTECAM, la Asociación de Residencias de la Tercera Edad de Castilla-La Mancha, Francisco José Núñez, más que convencer con la moralidad ya que la ley no obliga, apega al aumento de oportunidades en la búsqueda de empleo, poniendo la pauta completa de vacunación como un factor importante y decisivo a la hora de ser contratados.

«Si un centro tiene a todo el mundo vacunado, a la hora de contratar a alguien va a exigir que esa persona, lógicamente, también lo esté», asegura, y luego cifra la vacunación entre sus empleados en más de un 90%.

En el lado opuesto está Antonia, auxiliar del madrileño Centro de Mayores los Ángeles quien, en cambio, sostiene que la vacunación «es un tema delicado y personal en el que nadie, ni ministerios ni otras autoridades, debe decidir por uno».

La postura del Ejecutivo a este respecto se ha limitado a resignarse a una tercera dosis de refuerzo, aun sin especificar ni cuándo ni para qué grupos; han reforzado las medidas de seguridad y, en cuanto a la obligatoriedad de la inmunización, han recordado que no está entre sus líneas de actuación del futuro.

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