Tokio: arrancan los Juegos Olímpicos más esperados

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Logo de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

Tras más de un año de espera, los Juegos Olímpicos de Tokio dan el pistoletazo de salida con el coronavirus como gran contricante de deportistas y organizadores.

Dicen que más vale tarde que nunca, máxime cuando se trata de una competición como unos Juegos Olímpicos. Tras más de un año de espera, la Llama Olímpica está a punto de encenderse en Tokio. Ilusión, nervios, ganas… Un cóctel de emociones difícil de explicar para miles de deportistas de diversas nacionalidades que comparten un objetivo común: conseguir una medalla que los incluya en los anales de una historia reservada para unos pocos elegidos.

La antigua Grecia, como punta de lanza

Para buscar un comienzo, hay que echar la vista atrás y los Juegos Olímpicos escribieron su primera página en la Antigua Grecia en los Juegos Olímpicos de la antigüedad del siglo VIII a. C. con sede en la ciudad de Olimpia, realizados entre los años 776 a. C. y el 393 de nuestra era. Desde entonces hasta ahora, numerosos deportistas han escrito con letras de oro su nombre en un campeonato que desprende un aura especial.

Resurgimiento en la Guerra de la Independencia

Clasificarse para los Juegos es duro, difícil y para ello hay que salvar multitud de obstáculos, los mismos que la propia organización tuvo que sortear hasta hacerse tan fuerte como hoy la conocemos. Tras el olvido, y un primer amago en 1821 con la Guerra de la Independencia, en 1833 Panagiotis Soutsos editor y poeta griego, propuso restablecer los Juegos Olímpicos de la Antigüedad. Más de dos décadas después, su homólogo ​Evangelos Zappas contacto con el rey Otón I de Grecia ofreciéndose a financiar el renacimiento permanente de los Juegos Olímpicos.​ En 1859, el propio Zappas patrocinó los primeros Juegos Olímpicos, celebrados en una plaza de Atenas.

Fundación del COI y estabilidad

En 1894, el varón Pierre Coubertin puso las primeras ideas para el nacimiento del Comité Olímpico Internacional, el principal organismo de los Juegos. Este se hizo fuerte  y comenzó con un total de 12 representantes. Tras un congreso, se aprobó el nacimiento de los primeros Juegos, con una periodicidad de cuatro años.

Figuras olímpicas

En todas las historias suele haber un héroe y si hay un nombre por excelencia asociado al de los Juegos Olímpicos es el de Michael Phelps. El nadador estadounidense logró 28 medallas, 23 de oro, 3 platas y dos bronces en tan solo cuatro ediciones.

Michael Phelps. © Getty Images.

Le sigue la gimnasta soviética de origen ucraniano, Larisa Latynina que logró colgarse 18 metales, siendo la mujer con más medallas de la historia de los Juegos. A sus casi 90 años, LALatynina puede lucir orgullosa sus 9 oros, cinco platas y cuatro bronces.

Larisa Latynina. © Getty Images.

Otro nadador, Mark Spitz, logró 11 metales, el corredor finlandés Paavo Nurmi una más, 12, en tres ediciones; pero su hay alguien que destaca ese es el Carl Lewis. «El Hijo del viento”, de raza negra, rompió los cronos de velocidad y los estereotipos raciales y logró 10 medallas.

Carl Lewis. © Getty Images.

Alice Milliat, impulsora del olimpismo femenino

Más allá de los metales, existió una mujer clave en el desarrollo del olimpismo femenino. Su nombre era Alice Milliat y su labor obligó a incluir a las atletas femeninas dentro de los Juegos Olímpicos. Pionera del deporte en su país natal, Francia, luchó contra la adversidad. En 1920, en los Juegos de Amberes, hubo 2600 deportistas representando a veintinueve países y ninguno era mujer. Una participación prohibida por el COI.

Alice Milliat, una luchadora por la igualdad en el deporte olímpico – El  Quid De La Cuestión
Alice Milliat.

Un año después, en 1921 Milliat organizó la Primera Olimpiada Femenina como respuesta en Mónaco. En ella, participaron mujeres de Francia, Italia, Suiza, Noruega, y Gran Bretaña. Esto hizo recapacitar al COI que obligado por esta iniciativa, incluyó a las mujeres en la disciplina olímpica.

España, cuna de grandes deportistas

Por lo que respecta a España, nombres como Saúl Craviotto, Gemma Mengual, Gervasio Deferr o David Cal, están grabados a fuego en la mente del deporte olímpico nacional; al tratarse de los atletas con más metales de nuestra historia. Esta tuvo su auge con la celebración de los Juegos Olímpicos de Barcelona en el año 92. Allí, la delegación española consiguió un total de n total de 22 medallas: 13 de oro, 7 de plata y 2 de bronce. Un hito que hasta la fecha jamás se ha superado.

Saúl Craviotto y Mireia Belmonte, abanderados en Tokio. © UCAM.

Los Paralímpicos, parte importante de los Juegos

La historia de los Juegos es amplía y en ella también se encuentran los Paralímpicos. Celebrados por primera vez en el año 1960 por Ludwig Guttmann, son una parte más de una competición extraordinaria en la que España también ha brillado.

La nadadora Teresa Perales posa con sus medallas. © Europa Press.

Allí, un nombre sobresale por encima de todos, y es el de Teresa Perales, que ha logrado la espectacular cifra de 26 metales, siete oros, nueve platas y diez bronces en cuatro olimpiadas, tras debutar en Sidney 2000. La nadadora zaragozana estará en Tokio, a pesar de estar lesionada. Además de Perales, la figura de Ricardo Ten o de José Manuel Ruiz en individuales o el equipo de baloncesto en silla de ruedas, cuentan con serias opciones de medalla en una competición reservada para los más grandes.

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