La nadadora americana, con sordoceguera, renuncia a los Juegos Paralímpicos de Tokio al negársele la posibilidad de acudir con un asistente personal.
A veces lo sueños pueden tornarse en pesadilla. Es el caso de la nadadora estadounidense Becca Meyers. Brillante y tenaz, aparcó la sordoceguera, nació con el síndrome de Usher, un trastorno genético que causa sordera y que además provoca la pérdida paulatina de la vista, para destacar, y de qué forma, en la piscina. No en vano, Meyers, tricampeona mundial, era una de las bazas principales del equipo paralímpico americano en los Juegos Paralímpicos de Tokio, que darán comienzo a finales de agosto. Sin embargo, las aguas niponas no podrán disfrutar de su talento.
La negación de un asistente personal en Tokio, clave
Meyers, que logró tres medallas en los pasados Juegos de Río 2016 ha visto como se le negaba la posibilidad de contar con un asistente personal, en su caso su madre, al considerarlo no esencial.
«El Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos me ha negado el alojamiento para mi Asistente de Cuidado Personal (PCA)», explicó Meyers en twitter.

La joven nadadora, no ha querido repetir las vivencias acaecidas en los pasados Juegos, estuvo varios días sin ingerir alimentos hasta que llegaron sus padres por no encontrar el comedor de los deportistas, y se ha visto obligada a renunciar a la que hubiese sido su tercera participación en una cita olímpica.
El Comité estadounidense, se defiende
Al respecto, el organismo americano que tras lo sucedido en Río había permitido a Meyers contar con su madre como asistente personal, se ha defendido alegando que «se trata de una determinación obligada por la emergencia sanitaria y las medidas impuestas por Japón para proteger lo más posible a los atletas de contagios del coronavirus SARS-COV-2. Por ese motivo, en esta ocasión solo permite el alojamiento de un asistente en el equipo para ayudar a 33 miembros de la delegación, de los que nueve son ciegos», detallaron.
«Con el coronavirus, hay nuevas medidas que restringen la asistencia de personal no esencial, y estoy de acuerdo con eso, pero mi asistente personal es esencial para mí para competir».
La natación como seña de identidad
«La natación me ha dado mi identidad como persona. Siempre he sido Becca, la chica nadadora. No me he tomado esto a la ligera. Esto ha sido muy difícil para mí. Necesito decir algo para efectuar el cambio, porque esto ya no puede continuar», contó Meyers.
«Ella ha dado toda su vida por esto. Es inaceptable. Es desgarrador», reveló María Meyers, madre de Becca.
Una decisión que puede tener consecuencias
La decisión de Meyers, ha desatado una polémica tremenda en todo el país, no solo a las autoridades deportivas de Estados Unidos, sino a legisladores y funcionarios del gobierno; por lo que no es descartable que las condiciones cambien y Meyers pueda finalmente viajar a Tokio a cumplir un sueño que le permita continuar agrandando su leyenda.

























