El deportista leonés, residente en Almendralejo, disputará en Tokio sus segundos Juegos Paralímpicos en la especialidad de tenis de mesa a sus 52 años.
Si el amor no tiene edad, tampoco lo tiene el deporte. Y si no que se lo pregunten a Juan Bautista Pérez. El jugador de tenis de mesa es, actualmente, uno de los mejores del mundo en su disciplina y acudirá pasado el medio siglo, cumplió 52 años el pasado mes de enero, a sus segundos Juegos Paralímpicos.
Pérez, que logró una medalla de plata por equipos en Río, es un ejemplo de talento. Nacido en León y residente en Extremadura, concretamente en Almendralejo, comenzó a destacar y con solo 18 años se proclamó campeón de España en todas las categorías inferiores, lo que le permitió clasificarse para una competición que cambiaría su vida para siempre: el Campeonato del Mundo de Tenis de Mesa de Nueva Delhi, en la India.
Un síndrome poco común que llegó de repente
Durante un partido, Bautista notó que algo no iba bien y se vio obligado a retirarse. Tras permanecer hospitalizado y con las dificultades propias de la vuelta a España, terminaron por establecer un diagnóstico: síndrome de Landry Guillain-Barré, una enfermedad rara y degenerativa que provoca el bloqueo de los nervios periféricos y las conexiones musculares.
Desde ahí un largo proceso de rehabilitación en el Instituto Guttmann de Barcelona, donde la opción de quedarse inválido siempre estuvo presente. Sin embargo, Bautista se sobrepuso y su amor por el ping-pong le hizo competir dos años después, con las limitaciones propias del síndrome, pero con el talento intacto. El Club Obrero Extremeño de Almendralejo no dudó y le fichó.

2013, inicio en las competiciones para deportistas con discapacidad
El año 2013 supuso un punto de inflexión para Bautista, ya que fue ahí cuando se adentró en las competiciones para deportistas con discapacidad. Desde ahí a Río donde además del metal, logró un diploma olímpico, y ahora a Tokio con la ilusión de un juvenil, pero con el talento de un veterano que quiere seguir dando alegrías a su club y a la delegación española, que sabe que con Juan Bautista Pérez no hay imposibles.

























