Tome café para vivir más

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Ante un problema cardíaco hay que andarse con pies de plomo; pero tomar café podría hacer más bien que mal, según una nueva investigación. ¿Cómo y por qué?

Para desayunar, después de una copioisa comida e incluso para mantener al sueño a raya durante unas horas beber café es muy frecuente, pese a que la gran mayoría de los médicos no lo aconsejan para aquellas personas con problemas cardiovasculares.

Una nueva investigación científica que se presentará entre el 2 y 3 de abril en la 71ª sesión científica anual del Colegio Americano de Cardiología, asevera, sin embargo, que esta oscura sustancia podría ser más beneficioso que perjudicial de lo que opina el común de la gente, habiendo grandes posibilidades de que proteja al corazón y no empeore sus patologías cardíacas.

¿Por qué tomar café es un aliado de la salud cardiovascular?

El estudio en cuestión viene a resaltar los datos de tres resúmenes de investigación publicados el pasado 24 de marzo en la CNN, los cuales apuntan a que beber café o, como mínimo, ingerir entre dos o tres tazas al día, guarda relación con una disminución de acabar contrayendo enfermedades cardíacas, dando un índice de entre el 10 y el 15 por ciento.

Una tasa que se hace extensible también a un menor riesgo de insuficiencia cardíaca, alteraciones del ritmo cardíaco, o morir prematuramente por cualquier motivo cardiovascular. De tales índices se deduce, por tanto, que tener el hábito de beber café a diario, con moderación y dentro de las cantidades antes señaladas, podría ser una buena práctica alimentaria para fortalecer al órgano más vital de todos, el corazón. Un beneficio que, además, afectaría colateralmente a la longevidad y a los años de vida.

«Debido a que el café puede acelerar el ritmo cardíaco, a algunas personas les preocupa que beberlo pueda desencadenar o empeorar ciertos problemas cardíacos», razonó Peter M. Kistler, doctor y autor principal del estudio en cuestión, agregando que ello responde al origen de «los consejos médicos generales para dejar de beberlo».

En calidad de jefe de investigación de electrofisiología clínica, cargo que ejerce en el Baker Heart and Diabetes Institute, y al frente además del departamento de electrofisiología en el hospital The Alfred, Melbourne, Australia, Kistler declaró que «beber café tenía un efecto neutral, lo que significa que no causaba daño, o estaba asociado con beneficios para la salud del corazón».

Granos de café ©Pixabay

Para la realización de su estudio, el experto en arritmia, destacado también por ejercer como profesor de medicina en las universidades de Melbourne y Monash, utilizó junto a su equipo los datos del ‘UK Biobank’, recopilatorio que sigue los resultados sanitarios de más de 500 000 personas a lo largo de un periodo de 10 años.

Un registro que les valió para examinar la relación entre el consumo de café y los casos de arritmia y otras enfermedades cardiovasculares como el accidente cerebrovascular, la insuficiencia cardíaca, la enfermedad coronaria o esa muerte total relacionada con el corazón, tuvieran o no los afectados alguna patología cardíaca.

«Los médicos generalmente tienen cierta aprensión acerca de que las personas con enfermedades cardiovasculares conocidas o arritmias sigan tomando café, por lo que a menudo se decantan por el lado de la precaución y les aconsejan que dejen de beberlo, por temor a que pueda desencadenar ritmos cardíacos peligrosos», en palabras textuales de Kistler. «Pero nuestro estudio muestra que el consumo regular de café es seguro y podría ser parte de una dieta saludable para las personas con enfermedades del corazón».

Rastreando los resultados

Este trabajo sobre los efectos sanitarios del beber café tuvo diferentes fases previas. Un primer estudio aplicado en más de 382,500 adultos con una edad media de 57 años, que no tenían enfermedad cardíaca. Otro trabajo, en cambio, analizó las relaciones efectivas entre los diferentes tipos de café y los mismos rangos de salud.

Pero también hubo un tercer estudio, donde los participantes examinados compartían un mismo perfil de pacientes diagnosticados con arritmia o algún tipo de enfermedad cardiovascular. En este sentido, se encontró que el beber café estaba asociado con un menor riesgo de muerte prematura, al menos entre los adultos con arritmia y bebiendo apenas una taza al día.

«El problema es que el diseño de estudios como este siempre será vulnerable a algo que llamamos sesgo de selección», planteó el doctor Lee Schwamm, vicepresidente de Atención Virtual en Mass General Brigham, de Boston, quien especificó «que las personas que terminan bebiendo cinco tazas de café al día pueden ser fundamentalmente diferentes de las personas que beben una taza al día o que beben descafeinado».

Si bien los autores de la investigación carecían de control sobre los factores dietéticos, tal y como admitieron en sus propias declaraciones, sí mantuvieron bajo control otras variantes como el ejercicio físico, el tabaquismo, el alcohol, la diabetes y la propia hipertensión, al ser factores que bien podrían influir tanto en la salud cardiaca como en la longevidad.

En cualquier caso, la lectura final de los análisis pone en evidencia que el consumo moderado de beber café no aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca, o eso razonan los autores, señalando que, de hecho, «no es necesario detenerlo si uno tiene una enfermedad cardiaca, incluso si se trata de un ritmo cardiaco anormal», en palabras de David Kao, un doctor ajeno al cuerpo de investigadores del presente trabajo.

A este respecto, cabe aclarar que el estudio no llegó a establecer realmente una relación causal entre el consumo de café y las condiciones de salud, aunque existe «toda una gama de mecanismos a través de los cuales el café podría reducir la mortalidad y tener estos efectos favorables sobre la enfermedad cardiovascular», sostuvo Kistler entre las líneas del comunicado de prensa.

Esta actitud que concede el beneficio de la duda a las ventajas sanitarias de beber café no coincide, empero, con la postura del doctor David Kao, profesor asociado de la Universidad de Colorado Anschutz, dentro de los departamentos de cardiología, bioinformática y medicina personalizada. A su parecer, aún no existe «suficiente información en ese resumen para respaldar esa afirmación».

«Es muy importante comprender qué se ajustó en el análisis», indicó. «La más obvia es la edad: si los jóvenes que tienen un menor riesgo de ECV (enfermedad cardiovascular) beben más café, el beneficio aparente del café puede reflejar simplemente el efecto de la edad». Desde esta perspectiva, cabe admitir que los autores no mencionan para qué ajustaron su trabajo, de modo que «uno tiene que ser cauteloso».

Para Kistler, sin embargo, el beber café implica ingerir diferentes compuestos que bien podrían ayudar a reducir la inflamación, por un lado, así como inhibir la absorción intestinal de grasa, bloquear los receptores involucrados con los ritmos cardíacos anormales y, cómo no, también reducir el estrés oxidativo, aludiendo al desequilibrio entre los radicales libres y los antioxidantes que se apilan en el interior del cuerpo.

«La gente no debería interpretar esto como una aprobación de que beber café aumentará su esperanza de vida», advirtió otro facultativo al respecto de los resultados de estos tres análisis. «Las cosas más importantes para prolongar la vida y la calidad de vida de esos pacientes serán tener un plan realmente bien pensado con su médico, desde actividad física, medicamentos para controlar el colesterol, la presión arterial, el azúcar en la sangre, no fumar (y más)».

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