Mientras la quinoa es el grano del oro, la diabetes tipo 2 es vista como una amenaza, debido a los altos niveles de glucosa o azúcar en sangre que acumula.

Mitiga los picos de glucosa que tras la comida circulan por el torrente sanguíneo, y hasta ayuda a prevenir la aparición de la diabetes tipo 2. Hablamos de la quinoa, curiosamente, una semilla con unas propiedades y características muy peculiares.

¿Qué aporta la quinoa al organismo?

La quinoa tiene un alto beneficio nutricional; y como pseudocereal de origen andino, rebosa de muchas vitaminas, tanto de las pertenecientes al grupo B, por ejemplo, como las vitaminas E y C.

Es muy rica en calcio, hierro, magnesio y otros minerales, y hasta es una excelente fuente de fibra y de carbohidratos complejos; y eso por no hablar de que contiene una elevada concentración de proteínas con todos los aminoácidos esenciales, en la justa cantidad en que se deben incorporar a la dieta.

Una nueva investigación ha afirmado que consumirla asiduamente puede contribuir a prevenir el despertar de la diabetes tipo 2. Los autores de esta idea y trabajo de estudio pertenecen a la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), aunque parte del equipo científico también corresponde al IDIBAPS, el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi y Sunyer.

El trabajo, difundido en abierto en la revista ‘Nutrients’, señala, más exactamente, que sustituir el consumo de cereales por quinoa mitiga los picos de glucosa en sangre tras las comidas; de la misma forma, asevera que disminuir los picos de glucemia después de comer es determinante en la evolución de la diabetes tipo 2.

El presente trabajo viene a avalar y ratificar, ciencia en mano, los beneficios para la salud de la quinoa, así como sus valores nutricionales, los cuales llevaban tiempo especulándose de boca en boca aunque sin pruebas: que el consumo habitual de esta semilla podría tener un impacto favorable ante algunas enfermedades cardiovasculares, y respecto también a otras enfermedades metabólicas, empezando por la diabetes tipo 2.

Un estudio hecho a base de seguimiento

Durante su investigación, el equipo de científicos liderado por Diana Díaz Rizzolo, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, contó con personas mayores de 65 años en estado de prediabetes y les hicieron un seguimiento de un mes, invitándoles a eliminar de la dieta los alimentos ricos en hidratos de carbono, sobre todo aquellos capaces de provocar un aumento más rápido de la concentración de glucosa en sangre; y sustituyéndolos en cambio por quinoa, además de por otros productos hechos a partir de dicho pseudocereal. ¿El objetivo?

Comprobar qué pasaba en el organismo y en la salud, ante todo, y ver si tal sustitución podía tener un impacto positivo en la prevención de la diabetes tipo 2, aunque solo en personas con un alto riesgo de desarrollar la enfermedad.

Ensalada con quinoa (Pixabay ©)

Para ello se retrotrajeron a investigaciones anteriores, aunque recientes, realizados en ratones, cuyos datos habían observado que los polifenoles podían tener un efecto positivo para reducir la glucosa en sangre, siendo que este tipo de micronutrientes está muy presente en la quinoa.

Cabe recordar, ante todo, que la diabetes tipo 2 se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en sangre; un disparo que es el resultado de ingerir alimentos ricos en hidratos de carbono, pero también a la falta de producción o detección de la insulina secretada por el páncreas. Se trata de una enfermedad que va precedida de un estado previo, el llamado prediabetes y diabetes 1, que permite prevenir el desarrollo final de la enfermedad siempre y cuando se actúe a tiempo.

«Un 70 por ciento de las personas que se encuentran en un estado de prediabetes acabarán desarrollando la enfermedad», y así lo advierte la doctora Díaz Rizzolo.

«Además, esta proporción de conversión aumenta en los adultos de más edad. De este modo, la suma de estado prediabético y envejecimiento eleva enormemente el riesgo de desarrollar la enfermedad».

Una salud fluctuante

Así, los participantes del ensayo estuvieron sometidos a una vigilancia constante, y los investigadores hasta les colocaron un sensor de monitorización continua de glucosa, el cual cuantificaba por minuto el valor de azúcar en sangre, siendo los propios voluntarios los que registraron lo que comían. Una táctica de rastreo y observación que permitió al grupo de científicos ver cómo oscilaban los niveles de glucosa en sangre entre estos voluntarios, concentrándose sobre todo tras cada comida.

Vencido el mes de seguimiento, los investigadores invitaron a los participantes a sustituir los cereales, legumbres, pasta, tubérculos y demás alimentos ricos en hidratos de carbono complejos por quinoa o por alimentos confeccionados con dicho pseudocereal, y durante otro mes volvieron a registrar cómo los niveles de glucosa en sangre de los voluntarios fluctuaban a lo largo del día.

«Comparamos los patrones de la glucosa en sangre y vimos que, cuando los participantes habían ingerido quinoa, el pico de glucosa era inferior que con la dieta habitual», resumió Díaz Rizzolo, aclarando a tal respecto que «esto es crucial, porque estos picos de glucemia, después de comer, son determinantes en la evolución de la diabetes tipo 2».

A los beneficios ya conocidos de la quinoa se le añade una observación extra de los investigadores, y es que consumir tales semillas contribuye a controlar mejor el nivel de lípidos en sangre; razón por la cual este producto podría ser útil para controlar la hipercolesterolemia, por un lado, y otros factores relacionados con el riesgo cardíaco, por otra parte. En aclaraciones a este respecto, la investigadora de la UOC indica que:

«La quinoa contiene un elevado contenido de grasas insaturadas, de antioxidantes y de polifenoles, con claros beneficios cardiovasculares». Amén de sus altas reservas en betaína, precisamente el compuesto capaz de controlar los niveles de homocisteína, además de evitar la aparición de la enfermedad coronaria.

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