Trastornos del lenguaje: un lazo con herramientas mecánicas

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¿Qué tienen en común el entrenamiento motor y la comprensión lingüística? El entrenamiento de los trastornos del lenguaje, según hallazgo de investigadores.

Numerosos son los trastornos del lenguaje conocidos, igual que muchos y variados han sido los intentos profesionales por ayudar a quienes las sufren a superarlas. La nueva propuesta llega precisamente de la mano de investigadores científicos, quienes recientemente han demostrado que tanto las herramientas mecánicas como los trastornos del lenguaje son habilidades que comparten la misma raíz en lo que a los recursos neurológicos se refiere.

¿La respuesta a los trastornos del lenguaje podría estar en un uso intensivo de las herramientas mecánicas?

Está demostrado que el entrenamiento motor mejora la compresión lingüística. No en vano el lenguaje ha sido, por siglos, una habilidad muy compleja capaz de movilizar redes cerebrales muy concretas o específicas… o tal era la aquiescencia generalizada de la literatura científica.

Una idea que de un tiempo a esta parte se ha visto revisada y retocada, sin embargo, como recientemente lo han hecho especialistas de Inserm CNRS, pertenecientes a la Universidad Claude Bernard Lyon, en Francia, quienes contaron con la colaboración de investigadores de Karolinska Institutet, en Suecia.

La conclusión de los investigadores involucrados en el nuevo estudio de los trastornos del lenguaje señala hacia la afirmación antes mencionada sobre el procesamiento del significado de las palabras, desenlazando en la afirmación de que el manejo de las herramientas y los ejercicios de sintaxis activan ciertas áreas comunes del cerebro.

El estudio sugiere, de hecho, que tales áreas del cerebro bajo cuyo procesamiento se activan ciertas funciones lingüísticas se involucran asimismo en el control de las llamadas habilidades motoras finas.

Un vínculo entre el lenguaje y las herramientas que las imágenes cerebrales captadas hasta ahora no habían evidenciado, y que gracias a la aportación de la paleo-neurobiología, verifican que las regiones cerebrales asociadas con el lenguaje llevan miles de años aumentando en el cerebro, desde que el auge del uso tecnológico comenzó en los antepasados prehistóricos que recurrieron al uso continuado de las herramientas.

Demostrado tales vínculos, y evidenciadas sus aportaciones a la luz de los nuevos datos, los investigadores plantearon la posibilidad de que aquellas herramientas cuyo uso requiere movimientos complejos, comparte los mismos lazos y recursos cerebrales que los que entran en acción al realizar funciones lingüísticas complejas, sí, como la sintaxis.

Trastornos del lenguaje: una sintaxis pulida a base del uso intensivo de herramientas mecánicas

Tanto el equipo científico de Inserm, comandado por Claudio Brozzoli, como los colaboradores del CNRS, liderados por Véronique Boulenger, se dieron a la tarea de ahondar en profundidad en la nueva posibilidad abierta. Para ello experimentaron con técnicas de imagen cerebral, y desarrollaron también una serie de mediciones de comportamiento.

Así, los voluntarios participantes del estudio tuvieron que completar varias y diferentes pruebas, desde someterse a un entrenamiento motor a través de alicates de 30 centímetros de largo, hasta tener que realizar ejercicios de sintaxis en francés. ¿Qué brindó a los investigadores todo esto? Identificar las redes cerebrales específicas de cada tarea, por un lado, al igual que desvelar las que ambas tenían en común.

De todo ello dedujeron y demostraron que aquellas personas particularmente competentes en el uso de herramientas también son, por norma general, mejores en el manejo de los puntos más finos de la llamada sintaxis sueca. De esta forma, y por primera vez, quedó demostrado que tanto el manejo de la herramienta como el de los ejercicios de sintaxis generan activaciones cerebrales en aquellas áreas comunes donde coinciden ambas habilidades; una activación producida en la región de los ganglios basales, repitiendo además la misma distribución espacial,

¿Es posible entrenar el uso de las herramientas para mejorar las habilidades lingüísticas o viceversa?

Según el estudio, sí, a la vista de que ambas habilidades utilizan los mismos recursos cerebrales. Para mayor certeza, los investigadores pidieron a los participantes que resolvieran una tarea de comprensión sintáctica; eso sí, antes y después de 30 minutos de entrenamiento motor con los alicates.

Con este pequeño truco, los equipos de investigación estuvieron capacitados para exponer que el entrenamiento motor, realizado mediante el uso de herramientas, conduce a un mejor desempeño, más exactamente en los ejercicios de comprensión sintáctica.

El hallazgo de estos investigadores suecos y franceses muestran, asimismo, que el entrenamiento de las facultades del lenguaje, recibido a dosis de ejercicios para comprender oraciones con estructura compleja, mejoró en los participantes del estudio su propio rendimiento motor, gracias al uso de la herramienta.

Por ende, la lectura general de todos estos experimentos viene a manifestar que tras un y significante entrenamiento motor, las personas son realmente aptas para mejorar su capacidad de comprensión, especialmente en aquellas oraciones difíciles.

Y es que los grupos de control con los que contaba la investigación, los cuales también realizaron la misma tarea lingüística, aunque sólo después de un entrenamiento motor que les exigía tener las manos desnudas, a algunos, o no tener ningún entrenamiento previo, a otros, no mostraron en cambio la mejora antes señalada sobre los trastornos del lenguaje.

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