La Asociación Convives con Espasticidad acaba de publicar una lección de vida, convertida en cuento. La historia de dos niños con discapacidad durante la pandemia.
Este proyecto ha sido posible gracias a la Fundación Banco Santander y su programa Santander Social Tech, y el respaldo del Foro Español de Pacientes.
Es un cuento basado en testimonios reales, de ahí su importancia. En la ficción literaria asumen la identidad de Miguel y Carmen: dos compañeros de clase que se ven obligados, como casi todos, a paralizar su vida ante la aparición del coronavirus. Con la agravante, en su caso, de no poder asistir a las sesiones de terapia que les hacen sentirse mejor con el resto de sus compañeros.

La Asociación recuerda que la continuidad asistencial en las edades tempranas es esencial para un mejor pronóstico. Su autora se llama Claudia Tecglen y es presidenta de Convives con Espasticidad. Es psicóloga y tiene parálisis cerebral.
Consciente de que el colectivo de personas con discapacidad se ha visto fuertemente azotado por la situación imperante, y ante la falta de relaciones sociales de estos niños durante la pandemia, Tecglen decidió reflejar esta realidad en un relato: Miguel y Carmen se divierten en terapia.
De otro lado, cabe señalar que según el Instituto Nacional de Estadística (INE) un 10% de las personas en España tienen algún tipo de discapacidad.
De manera, que hay muchos «Migueles» y muchas «Cármenes» en las familias españolas. De ahí que esta historia necesitase ser contada. Especialmente, tras detectar el miedo al contagio en cientos de padres, y la discontinuidad de los tratamientos.
El juego como terapia durante la pandemia
Los protagonistas de este cuento, Miguel y Carmen, son dos niños que casi todos los días tienen que ir a sus terapias para mejorar, y cansarse lo menos posible al jugar con el resto de los compañeros de clase.
El miedo al contagio, al tratarse de colectivos de alto riesgo, les forzó a un aislamiento aún más restrictivo que el resto de la población.
Sin terapeutas, sin amigos… Miguel y Carmen, acaban dándose cuenta de la necesidad de seguir jugando; y llegan a convencer a sus padres de que deben continuar con sus terapias, pues cada vez se encuentran peor y sobre todo ¡desean volver a jugar!
Claudia Tecglen subraya la importancia la socialización en estas etapas tempranas de la vida.
«Todos los estudios científicos demuestran que el diagnóstico y tratamiento precoz es esencial para ampliar las posibilidades de futuro de las personas con discapacidad, siendo las edades tempranas cruciales por el nivel de plasticidad cerebral, entre otros factores», apunta la autora del cuento.
Añade Tecglen que «una infancia sin juego y socialización entre iguales no es una infancia. Es en este momento vital donde se adquieren habilidades esenciales para la autoestima, la participación social. Las terapias son un medio para lograr el fin: una vida plena» .
El cuento, lleno de optimismo, logra revertir una situación que se presentaba drámática. Y como todo cuento, éste támbién tiene su moraleja: «pase lo que pase todos los niños tienen que divertirse y cuando tienen discapacidad y les cuesta más hacer algunas cosas, necesitan sus terapias para poder jugar con los demás».
Si desean conocer las aventuras de estos pequeños, Miguel y Carmen, pueden descargar el cuento de forma gratuita aquí.

























