¿No cesará este rayo que me habita 
el corazón de exasperadas fieras 
y de fraguas coléricas y herreras 
donde el metal más fresco se marchita?

¿No cesará esta terca estalactita 
de cultivar sus duras cabelleras 
como espadas y rígidas hogueras 
hacia mi corazón que muge y grita?

Este rayo ni cesa ni se agota: 
de mí mismo tomó su procedencia 
y ejercita en mí mismo sus furores.

Esta obstinada piedra de mí brota 
y sobre mí dirige la insistencia 
de sus lluviosos rayos destructores.

autógrafo

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí