Destiempo III
El rayo ha perfumado ferozmente nuestra
casa. Tenemos sed, tenemos prisa por golpear
con el hueso de una flor en la niebla.
Hay un árbol talado en esta historia.
Contemplamos el cielo. No hay señales.
¿Es de día? ¿Es de noche?
Murió la araña que medía el tiempo,
solo hay un viejo muro y una nueva
familia de sombras.
Blanca Varela

























