Me sobró el resto

desde el primer beso.

Amor,

a mí desde que estás

me sobra amor por los cuatro puntos cardinales

de este país que no quería ser conquistado

y acabó enamorado de tu bandera.

Se me han roto las brújulas

y ahora mire donde mire

solo

estás

tú,

y un trozo de mar conjugado en futuro

y un beso en cada ola de tu marea

y varias frases cosidas a tu frente

para que leas poesía cada vez que te mires al espejo.

De igual manera

que me sobran las manos cuando no estás

y tengo demasiados latidos

para tan poco pecho

—aunque me hayas

hecho el corazón más grande que la pena—,

del mismo modo

que mis pies pierden el ritmo

cuando no van a tu casa

—el aire solo se mueve

cuando tú bailas—

y el cartero me pregunte por ti

de tanto escribirle tu nombre…

De igual manera,

me sobran las formas

y las excusas

y las palabras,

me sobra hasta el silencio

y el eco de las estaciones,

me sobra el pasado

y la tristeza

y los poemas,

me sobra la ciudad

y los enamorados que cabalgan sobre ella,

me sobran las mentiras

—menos esas que consiguen

que te quedes un ratito más—,

me sobran todos los besos llenos de tinta

y todas las palabras manchadas de saliva,

me sobra tu casa

y la mía

y las noches que duran días,

me sobra esta bendita paz

y esta ausencia de ruidos

que me has regalado,

me sobran mis dedos

y mis sueños

y mis dedos que te sueñan

y mis sueños con tus dedos,

me sobra el miedo

y los callejones

y la luz,

me sobran las huellas

porque me sobra el camino.

Desde que estás

me sobra todo lo que tengo

—me sobra hasta lo que no tengo—

porque tú me das todo.

Mi vida,

desde que estás tú

lo único que me falta

es la muerte.

Y no la echo de menos.

Elvira Sastre

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí