Importante para repartir oxígeno y proteínas a las células y transportar hidratos de carbono, minerales y vitaminas por todo el cuerpo, la buena hidratación es fundamental para el organismo.

Requisito indispensable para la salud y verdaderamente necesario en el concepto mismo de la vida, el agua es esencial para todo ser humano. Es más, ¿sabía que sin una buena hidratación de por medio, las células no serían capaces de producir la energía que necesitan para hacer funcionar al cuerpo? Así es y así lo sostienen los expertos de la  Cátedra Internacional de Estudios Avanzados en Hidratación.

De hecho, entre los varios remedios naturales que disminuyen el riesgo de sufrir de menos enfermedades crónicas y, por tanto, abren la puerta a disfrutar de más esperanza de vida se encuentra la buena hidratación; un vínculo establecido recientemente, eso sí, a raíz de un ensayo realizado por científicos pertenecientes a los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, en una investigación publicada hace poco por la revista eBioMedicine’.

El simple hecho de beber agua ayuda a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas y prolongar la esperanza de vida

El trabajo en cuestión contó con los datos de salud de 15.752 participantes de entre 45 y 66 años, que durante 25 años estuvieron sometidos a seguimiento. Tras analizar la relación entre los niveles séricos de sodio, los cuales, por cierto, aumentan ante la disminución de la ingesta de líquidos, y estudiar también varios indicadores de salud, los autores determinaron que los adultos que se mantienen bien hidratados alcanzan una mejor salud y más años de vida, en comparación sobre todo con quienes no ingieren suficientes líquidos.

A juzgar por lo que mostraron los resultados de dicha investigación, los participantes que acumulaban muchos niveles séricos de sodio en el rango de lo normal, es decir, entre 135 y 146 miliequivalentes por litro, se exponían a una mayor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas y mostrar signos de envejecimiento biológico más rápido y avanzado, o al menos así era frente a las personas cuyos niveles séricos de sodio basculaba entre los rangos medios.

Asimismo, los datos recogieron que quienes reflejaban niveles más elevados tenían igualmente más probabilidades de morir a una edad más temprana. Hablamos de resultados basados en diferentes indicadores, cabe recalcar, desde la función pulmonar hasta la salud metabólica y cardiovascular, por ejemplo, pasando incluso por la inflamación.

Una asociación de patologías en la que también figuraban la demencia y la diabetes y la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular y el accidente cerebrovascular, la epoc O enfermedad pulmonar crónica Y LA arteriopatía periférica… ETCétera.

Todo ello sugiere que “una hidratación adecuada puede retrasar el envejecimiento y prolongar una vida libre de enfermedades”, y así lo declaró Natalia Dmitrieva, autora del ensayo e investigadora en el Laboratorio de Medicina Regenerativa Cardiovascular de la Universidad Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI, por sus siglas en inglés); institución que forma parte de los NIH, por cierto; es decir, de los Institutos Nacionales de la Salud de EEUU.

Sodio sérico normal alto más mediana edad igual a factor de riesgo para el envejecimiento biológico acelerado, las enfermedades crónicas y la mortalidad prematura

Durante el estudio, los participantes tuvieron que acudir al médico un mínimo de cinco veces para proporcionar a los investigadores nuevos datos que analizar, acudiendo las dos primeras veces cuando contaban con 50 años, mientras que la última fue entre los 70 y 90 años.

Al final, los autores quitaron de la ecuación del análisis a los individuos que presentaban niveles elevados de sodio sérico en las primeras visitas o tenían obesidad u otros problemas de salud semejante, ya que podían alterar dichos niveles. Y, con las mismas, también tuvieron en cuenta la edad y el sexo, la raza y la hipertensión, el tabaquismo y otros factores de la misma talla.

De esta manera, y con todo ello sobre la mesa, los autores determinaron que “los resultados sugieren que una hidratación adecuada puede retrasar el envejecimiento y prolongar una vida libre de enfermedades”. Y abundaron ante esto que estar bien hidratado puede tener un impacto decisivo sobre la salud, señalando que ello retrasa los signos del envejecimiento, reduce el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas como la insuficiencia cardíaca, y hasta favorece la longevidad.

Más tarde pero en el mismo proceso de análisis, los investigadores evaluaron el modo en que los niveles séricos de sodio se correlacionaban con el envejecimiento biológico, apelando para ello a la utilización de 15 marcadores de salud, por un lado, e incluyendo en las mismas diferentes factores, por otra parte, la presión arterial sistólica, el colesterol y el azúcar en la sangre, entre todas ellas; las cuales, por cierto, aportaron información sobre cómo estaba funcionando el sistema cardiovascular de cada persona, arrojando datos simultáneos sobre el estado de salud de su sistema respiratorio, metabólico, renal e inmunitario.

Así, mientras las Academias Nacionales de Medicina de EEUU recomiendan que las mujeres tomen entre seis y nueve vasos de líquidos al día, siendo esta cifra de ocho a 12 vasos en el caso de los hombres, la Dra. Dmitrieva sostiene que “las personas cuyo sodio sérico es de 142 mEq/L o más, se beneficiarían de una evaluación de su ingesta de líquidos”. ¿Y por qué?

Dado que ello vendría a indicar que la mayoría de las personas pueden aumentar su ingesta de líquidos de manera segura y, de esta manera, alcanzar los niveles recomendados con agua y con la ayuda también de otros líquidos, como los zumos y las frutas y esas verduras que esconden un alto contenido de agua en su interior.

En cualquier caso, y pese a que los investigadores defienden las muchas ventajas saludables de cumplir y cuidar con la ingesta de líquidos adecuada, los hallazgos del presente estudio aún no han demostrado que existe realmente una relación de causa y efecto entre La buena hidratación y la disminución de las enfermedades crónicas.

De hecho, los autores son los primeros en admitir que aún hace falta nuevos estudios para determinar si una correcta hidratación puede promover o no un envejecimiento saludable, previniendo a la par el padecimiento de patologías, en una suma de factores que, de ser ciertamente vinculantes, favorecería la longevidad, desde luego.

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