Mucho queda por saber sobre la universidad para mayores. ¿Cómo son sus clases? ¿Dónde matricularse? Entre y despeje estos interrogantes.

Ya hemos visto en qué consiste la universidad para mayores, sus ventajas y beneficios y el perfil orientativo de sus programas. El material de este tutorial, fácil y directo, consistirá más bien en los pasos que hay que dar para matricularse en ellas, el modelo de clases que aguardan en las aulas, el coste de las inscripciones, el perfil de los estudiantes, y los requisitos que deben cumplir sus futuros estudiantes.

¿Qué implica estudiar en una universidad para mayores?

Estudiar es una actividad que ni pasa de moda y que las personas pueden experimentar y compartir, no importa la edad. Más de 63.000 personas se matricularon en la universidad para mayores durante el curso escolar 2018/2019, el último curso normal antes de la pandemia del Coronavirus, o así lo afirma la Asociación Estatal de Programas Universitarios para Personas Mayores (AEPUM).

Con los datos del Ministerio de Educación del curso de grado 2016/2017 en la mano, es notorio ver a más de 8.000 alumnos con más de 40 años cursando un grado, y esta es una cifra que aumenta hasta los 20.000 en el caso del máster y del doctorado, con las artes y las humanidades encabezando la lista de estudios más solicitados.

Si de hablar de su perfil se trata, el perfil del alumno senior que acaba por matricularse en la universidad para mayores suele ser el de jubilado o prejubilado, lleno de ganas de aprender y movido por la motivación de enriquecer sus conocimientos.

¿Cuáles son los requisitos?

Según el centro y su línea educativa y dependiendo del tipo de estudio, las universidades para mayores tienen como requisito tener 45 años en el momento de la matrícula, o 50 o 55 o 60 años o más, y contar con una base de lectura, escritura y cálculo, amén de tener ganas y capacidad para seguir una clase o conferencia.

Y es que en este sentido «Las clases suelen seguir el modelo tradicional de asistencia presencial y clase magistral en la universidad (antes de la pandemia, se entiende)».

Aunque existen pruebas de acceso para mayores de 25, una buena noticia es que para inscribirse en la universidad para mayores no es necesario superar ninguna prueba de acceso; de igual forma, tampoco es requisito tener una titulación previa.

En cuanto a los interesados en cursar un grado o máster en la universidad para mayores, cabe aclarar que el proceso, en este caso, sí es diferente, por la sencilla razón de que no se trata del mismo nivel de estudio universitario. Los requisitos por cumplir aquí son dos:

O bien acreditar una experiencia laboral relacionada con el máster o posgrado perseguido, o bien superar una prueba de acceso que verifiquen que uno tiene unos mínimos conocimientos en la materia. Otra diferencia con el resto de los programas de estudio para mayores es que al final de cada curso de un grado hay que pasar exámenes y afrontar numerosos trabajos finales por cada asignatura, en el caso de los másteres.

¿Cómo matricularse?

Matricularse en las universidades para mayores, en esos programas de estudio incluidos dentro del campo de la mirada reguladora del Profesional que ofrecen las propias universidades, es muy simple. Aunque los plazos de matriculación varían según el centro, es importante saber que la convocatoria para inscribirse suele abrir en los meses de junio o septiembre, generalmente.

Tradicionalmente los estudios empiezan en septiembre u octubre, y la tendencia más repetida es encontrar que dichos cursos se prolongan a lo largo de todo un curso académico. En cuanto al ritmo de las clases, suelen impartirse por las tardes, generalmente, con una regularidad de dos o tres días a la semana. Tienen además su propia aula destinada a este programa formativo, bien sólo para los alumnos mayores o bien compartiendo espacio con los jóvenes.

Cabe aclarar, eso sí, que no son estudios oficiales ni tienen validez profesional, por lo que los títulos que expiden las universidades a estos programas para mayores son más bien certificados.

Otra opción de matrícula es registrarse en los llamados “seminarios abiertos”, donde la oferta de aprendizaje es profundizar en temas específicos vinculadas a fechas conmemorativas; la Segunda Guerra Mundial o la historia universal del feminismo, por decir unos cuantos ejemplos.

La ventaja que guardan estos seminarios, aparte del saber experto que garantizan, es que acepta la inscripción de todos, estudiantes mayores o no, personas no matriculadas como alumnos pero que no por ello están menos interesadas en esa temática.

¿Cuál es el precio de estudiar en la Universidad para Mayores?

Buenas noticias, porque los precios de estos programas son inferiores al resto de estudios universitarios. De hecho, no suelen superar los 300 euros. No obstante, hay que tener en cuenta que cada centro y universidad pone su tasa, la cual varía en función de si es privada o pública, del tipo de seminario o del número de cursos académicos y el precio de estos.

Entonces ¿qué esperar en la meta de estos programas para mayores?

La universidad para mayores es, en resumidas cuentas, una forma muy buena y enriquecedora de mejorar el aspecto social de cada cual, por la sencilla razón de que durante el día a día entre lecciones y aprendizaje se conoce gente y se estrechan amistades. Con excursiones, visitas a museos y actividades de voluntariado se logra, a fin y a la postre, que asistir a la universidad sea más entretenido de mayores que cuando se es joven.

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