Usted, así sin más, debe al Estado 29.314 euros, eso sin entrar en lo que pueda deber por el pago de los impuestos, como el IRPF u otros.

Y si sumamos lo que debemos todos los españoles por el hecho de serlo, alcanzamos una cifra de 1.389.302 millones de euros (por decirlo en letras la cantidad sería: un billón trescientos ochenta y nueve mil trescientos dos millones, con algunas perrillas más “insignificantes” para el monto total.

Esa es la cantidad a la que asciende la deuda pública española en el mes de abril de este año, el último que se ha publicado por ahora y que suponen cantidades que desde el año 1902 no se conocían.

La cifra representa el 124,84 por ciento del PIB y eso supone que todos los bienes, servicios e inversiones producidos en España, durante el último año, ya lo tenemos gastado más otro 24,84 por ciento.

Es decir, toda esa cantidad ya está gastada y nuestro país gasta mucho más de lo que produce. Y esto, como siempre, depende de la política del momento. Las medidas de los gobiernos de izquierda siempre tienden a gastar sin observar lo que eso significa y los gobiernos de derechas siempre tratan de controlar el gasto.

Desde Europa también se mira con lupa la manera de gastar de cada país y su deuda pública, y se puede advertir a un país seriamente si no cumple con el objetivo de reducir su deuda. Con motivo del Covid las autoridades europeas han anunciado que este indicador no se vigilará este año tan rígidamente como hasta ahora.

Pero la situación de deuda que España tiene es alarmante e insostenible. Resulta muy difícil hacer un Presupuesto con esa cifra tan disparada. Lo normal es que con una cantidad así algo más del diez por ciento se destine, no a pagar deuda, sino a refinanciar la deuda, es decir, a ir al Banco y decirle que no podemos pagarle lo que debemos y que queremos que nos mantenga la cifra y el Banco nos dirá que eso tiene un precio. Pues ese precio es el que supondrá un diez por ciento del total del presupuesto español para 2022.

Cantidades tan elevadas, que nunca España ha tenido en su historia reciente, son las que le convierten en un país vulnerable y frágil.

Esas cifras apagan todas las posibilidades de invertir más en Sanidad, o en Educación, o en Servicios Sociales… Lo único que se puede hacer es seguir endeudándose y eso es muy peligroso.

¿Y qué hace España con esos niveles de Deuda Pública? Lo mismo que cualquier otro país: emitir en deuda a través de Letras del Tesoro, Bonos del Estado y Obligaciones. Con eso, el aparato estatal se puede refinanciar y esto posibilita poder continuar con la actividad.

Pero la pregunta surge: ¿y quién compra esas letras, o bonos u obligaciones?

Pues cualquier ciudadano o país tiene acceso a comprar esa deuda. Pero como es obvio, esas compras tienen mucho peligro por lo que representa de estar perdiendo poder.

España, en este momento, está en los primeros puestos de deuda pública de las economías europeas y algo similar le ocurre en la economía mundial dentro de los países desarrollados. 

Luis María Mirón

Periodista. Experto en Economía.

Profesor Universitario C.C. Información.

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