A ritmo de tango que se despereza y desenvuelve, que se enrolla y desenrolla, despliega esta comedia en la que Ramón Paso colaboró con Enrique Jardiel Poncela para enmarcar con el relato de una emisión radiofónica en pleno Día de la Victoria de la celebérrima “Usted tiene ojos de mujer fatal ”comedia donjuanista, escéptica y desengañada al tiempo.

Como un tango, “Usted tiene ojos de mujer fatal… en la radio” es sensual y sinuosa, compleja y alambicada, embaucadora y teatral, emocional y ceremoniosa y Paso consigue que fluya con caligrafía esmerada, seductora y limpia.

Y no es escasa tarea dado que en el estudio de grabación donde se va a realizar la comedia coinciden una santa compaña  de personajes requetefinos y medio chiflados , tan increíbles como veraces: una autor, el propio Jardiel, taciturno y agotado; una señora de la limpieza de lo más (falta de mejor término) abstracta; un productor con los nervios al ataque del borde; la novia empollona, resabiada y mandona de un estraperlista de la época, una imperial y deslumbrante Carmen (el gran amor de Jardiel, sea Baus o Sánchez Labajos) y un descoyuntado chico para nada, es decir, para todos.

 Con esos mimbres se hace el cesto, con esos bueyes se ara, y Paso pone a su Jardiel que encarna , como un Caballero de la Triste Figura, Sergio Otegui —lleno de tristeza sabia y melancolía lúcida— a dirigir e interpretar su comedia sobre un Don Juan dubitativo escoltado por el firme, eficaz y sólido Juan Carlos Talavera mientras Ana Azorín (deslenguada, desbordante y con un fular viviente al cuello) hace chas y las chicas cocodrilo  (una serena, digna y majestuosa Inés Kerzan y una Ángela Peirat  radiante, chisgarabís y polvorilla) aparecen a su lado seguidas muy de cerca por un Jordi Millán cortocircuitado y tanguista de esos que adivinan el parpadeo de las luces que a lo lejos…

Ramón Paso sintoniza la frecuencia, organiza la barahúnda y mueve el dial, con criterio sensatez para que los personajes pasen de un lado a otro de las dos ficciones que se contaminan felizmente dejando, a su paso, el rastro del polvo de estrellas.

Armoniosas y vivaces vuelan las dos ficciones entre compisyoguis despechadas y mayordomos circunspectos, entre amores al atardecer y pretendientes eléctricos, entre homenajes a García Lorca, a los hermanos Marx y a una compañía de teatro que toma a Oscar Wilde,, entre dislexias y cacofonías, entre sentencias que parecen aforismos y aforismos que parecen greguerías, entre ruegos de Bob Dylan e invectivas de Bob Dylan, entre la lógica que deviene en absurdo y el absurdo que (de) genera en lógica, entre desdichas que dan gustazo y gustazo que vuelven desgraciados y, mientras, la mayor de las inocencias rebasa, rebosa e invade la platea desde el escenario lleno de adultos que se comportan como niñas y niños caprichosos, formidables,  contagiosos y entusiasmados.

Muy, muy, muy entusiasmados.

Teatro Reina Victoria, lunes a las 18 horas.

Ficha artística

Autor: Enrique Jardiel Poncela y Ramón Paso
Dirección: Ramón Paso 

Reparto

Jordi Millán
Inés Kerzan
Juan Carlos Talavera
Ana Azorín
Sergio Otegui
Ángela Peirat



Una producción de Paso Azorín Teatro

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