Vacunación infantil: ¿es efectiva contra la covid persistente?

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La covid persistente puede repercutir peor en los niños, según expertos, impactándoles tanto a nivel académico como extraescolar, familiar y social.

El 15 de diciembre de 2021 arrancó en España la campaña de inmunización contra la Covid-19 dirigido a menores de entre 5 y 11 años, tras recibir el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento. Un colectivo incorporado a la población diana, de los cuales el 34,9 por ciento, es decir, más de un millón, ya han recibido al menos una dosis, representando así menos carnaza de víctimas para el covid persistente.

¿Es la vacunación infantil un antídoto efectivo contra la covid persistente de los menores?

A pesar de que 1 de cada 4 niños de entre 5 y 11 años ya se han iniciado en la vacunación contra el Coronavirus en España, las voces que no están conformes con que a los menores se les administren los sueros anti-Covid siguen alzándose, provenientes tanto desde padres y familiares, como desde algunos expertos sanitarios.

La pediatra María Méndez, especialista en inmunología y responsable de la primera unidad pediátrica de Covid-19 persistente creada en España, perteneciente al Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, se yergue, no obstante, como una defensora de la vacunación infantil contra la Covid-19, enumerando en una lista de puntos clave sus razones, destacando especialmente las referidas al long covid o covid persistente.

Si bien la mayor parte de los niños sufren una leve sintomatología al enfermar de coronavirus, una reacción que por cierto coincide con otras muchas infecciones respiratorias y pediátricas, no hay que olvidar que el covid persistente puede atacar también a esta franja de menores, como bien señala la experta.

Y es que, aunque representan un porcentaje pequeño, hay niños que pueden llegar a desarrollar un síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico, en un proceso inflamatorio que afecta a varios de sus órganos, y que inicia transcurridas unas semanas de haber padecido Covid-19, debido, por lo visto, a una respuesta inmunológica excesiva y descontrolada. Un covid persistente, dicho de otra manera.

Para María Méndez, empero, la vacunación es un mecanismo con el que poder evitar precisamente ese riesgo, y defiende por ello que los menores lo reciban, apuntando que hasta el 5% de los niños acaban desarrollando esta patología constante nacida de la afección del virus SARS-CoV-2.

Una postura que también sugiere la investigación publicada en The Lancet Infectious, el pasado septiembre del 2021, dirigida por un equipo del Instituto King’s College de Londres, confeccionado tras analizar los datos recopilados en Reino Unido a través de la aplicación Zoe Covid Study, encargado de rastrear los síntomas en el país, así como las vacunas y las pruebas de autodiagnóstico informadas por los ciudadanos.

El trabajo, resumiendo, da a entender que el hecho de hallarse completamente vacunado frente a la Covid-19 reduce el riesgo de contraer la enfermedad, por un lado, y también disminuye la posibilidad de que la infección se convierta en un Covid persistente, por otra parte.

¿Cuánto, exactamente? Según los datos de dicho estudio, aplicado eso sí en una población diana adulta, no en menores de 12, las probabilidades de desarrollar síntomas que duren más de cuatro semanas se reducen en un 50 por ciento tras la vacunación, llegando a defender que existe una minoría de personas que contraen Covid, aun después de contar con la pauta vacunal completa en su organismo.

Mas la opinión mayoritaria de los investigadores coinciden en un punto, y es que subrayan que, si bien las vacunas están contribuyendo actualmente a salvar vidas y previniendo al mismo tiempo enfermedades graves, la previsión de su impacto en el desarrollo de enfermedades de larga duración como el covid Persistente, mismamente, nunca ha estado demasiado claro.

Por su parte, Francisco Álvarez, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, señaló al respecto que para la vacunación infantil es preciso plantearse una cuestión estadística, ya de por sí incluida en las fichas de autorización de la vacuna. ¿Y por qué?

Álvarez afirma que con los sueros en el organismo es más probable padecer un covid grave que, por ejemplo, un efecto secundario grave, incluida la covid persistente.

«La enfermedad produce 14 veces más miocarditis que la vacuna», aseguró.

Covid persistente: un infierno diario que también viven los menores

Un 5 por ciento de los niños contagiados de la infección por el virus SARS-CoV-2 desarrollan covid persistente, aproximadamente, según afirman los estudios, aunque otros datos internacionales elevan la cifra a un 14 por ciento. Hablamos en cualquier caso de una patología cuyos síntomas habituales, como el cansancio permanente e inusual, la dificultad para respirar y, cómo no, el constante dolor de cabeza produce una incapacidad que a muchos menores les impide acudir a clase con normalidad, causándoles desconcentración y olvido por la intensidad de sus descargas.

Son molestias sanitarias que repercute asimismo en la salud mental de los pequeños, generándoles nervios y ansiedad, escollos que les impiden continuar con su vida social. La falta de tratamientos eficaces es una hoja de mucho filo que no ayuda a mejorar la situación; al contrario, dificulta el panorama de la covid persistente en estas personas de corta edad.

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