Primero fue a los inmunodeprimidos, luego a las residencias, y ahora la AEM ha votado por inyectar una tercera dosis con Pfizer a todos los mayores de 18.
La Agencia Europea de Medicamentos (AEM o EMA, por sus siglas en inglés) lleva meses deshojando la margarita de si aprobar o no la inyección de una tercera dosis contra la vacuna del coronavirus a la población general.
Una toma de recuerdo que ayer lunes el regulador europeo terminó por aprobar, presentándola como un pinchazo de refuerzo a inocular tras seis meses de la segunda inyección; una tercera dosis que correrá a cargo de Pfizer, únicamente, recibiendo los vacunados esta profilaxis, independientemente del fármaco administrado la primera vez.
La campaña de vacunación de Sanidad sobre la tercera dosis también se dirigirá a la población general
Más de 35,2 millones de personas en España mayores de 18 años saben qué es vacunarse contra la Covid-19, bien porque ya han completado la pauta o bien porque aún están inmersos en ello, habiendo recibido un único pinchazo. No obstante, todos y cada uno de ellos volverán a ser llamados a la vacunación durante los siguientes seis meses, como mínimo, a fin de que su organismo renueve su protección contra el SARS-CoV-2, a través de una tercera dosis que en todos los casos será del consorcio entre germanos y estadounidenses que da entidad a Pfizer.
Y es que La Agencia Europea del Medicamento autorizó este mismo lunes la administración «adicional» de una tercera dosis a los mayores de edad que viven en alguno de los 27 estados miembros de la Unión Europea, tras recibir confirmación a su vez por parte de su Comité de Medicamentos Humanos (CHMP) y una evaluación sellada por dicho departamento de la AEM de que realmente las dosis de Pfizer «muestran un aumento en los niveles de anticuerpos cuando se administra una dosis de refuerzo aproximadamente 6 meses después de la segunda dosis en personas de 18 a 55 años».
Una señal que los responsables de Sanidad llevaban meses esperando en España como agua de mayo, para sentirse escudados por la certeza de un organismo y así poner en marcha y de inmediato en este octubre la campaña de revacunación, la cual tiene prevista arrancar primero con el colectivo de los mayores.
La conclusión del Comité fue bastante clara al respecto, manifestando que «las dosis de refuerzo pueden considerarse al menos 6 meses después de la segunda dosis para personas de 18 años o más». La decisión de cómo y cuándo y demás pautas de la estrategia de administración de esta tercera dosis de refuerzo volverá a ser competencia de las autoridades sanitarias de cada país.
Con esas afirmaciones en mano, y cediendo a la presión ejercida en las voces de los países europeos que pedían inocular lo antes posible una tercera dosis a su población y así proteger al mayor número de sus habitantes, lo cierto es que a la AEM le faltó tiempo para dar luz verde a la revacunación universal en forma de tercera dosis a administrar a los mayores de edad, ya sin entrar a valorar su estado de salud y sin mirar tampoco si se trata de colectivos más o menos expuestos al virus, bazas esgrimidas con anterioridad en el asunto de la tercera dosis a los inmunodeprimidos y vulnerables y a los mayores que viven en las residencias.
El fallo de la tercera dosis de la AEM supera los reguladores de Israel, Reino Unido y EEUU
Con esta aprobación por delante, la Agencia europea no se limita a recomendar una tercera dosis al colectivo de los mayores ni al grupo de trabajadores médicos o sociosanitarios, únicamente, como así han hecho sus homólogas del panorama internacional; no, la AEM descarta el consejo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) partidarios de esperar, y desoye a la vez el parecer del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), quienes siempre han afirmado que «no es urgente una dosis de refuerzo» en la población general; el organismo europeo de Sanidad ha optado en cambio por incluir en su nuevo abanico de vacunación a toda la población mayor de edad, lo que incluso ha sorprendido al departamento de Sanidad de Carolina Darias, quienes hasta el anuncio de la reguladora de la UE daban por hecho que la autorización sólo sería para aquellas personas mayores de 65 años.
Tan firmes eran sus convicciones sobre este tema que el Gobierno español ya había aprobado a su vez una administración de la tercera dosis a nivel nacional, pero dirigido exclusivamente a los residentes en centros de mayores, a los receptores de trasplante de progenitores hematopoyéticos, a aquellas personas con trasplante de órgano sólido, y a pacientes con tratamientos inmunosupresores de muy alto riesgo o perceptores de tratamiento con fármacos anti-CD20.
Pero es que además de asentir con la tercera dosis a la revacunación de todos los mayores de edad, la AEM también utilizó su anuncio de ayer para recomendar reiteradamente que los estados miembros de la UE prioricen el tercer repaso anti-Covid para todos aquellos con «sistemas inmunitarios gravemente debilitados», y en este caso sí, ya sea de Pfizer como de Moderna, y hacerlo «al menos 28 días después de la segunda dosis»; algo en lo que España va más adelantado que otras partes de Europa, puesto que hace semanas que ese último colectivo recibió la dosis de refuerzo.
























