Las actuales vacunas no pueden frenar el avance de la variante Ómicron, según ha advertido el ECDC; de ahí su más reciente petición exigiendo medidas drásticas.
La Covid-19 ha resultado ser un virus mucho más escurridizo de lo que se esperaba. Prueba de ello son las diversas cepas con las que ha ido respondiendo y retando a todo intento de despojarle de poder; y entre ellas, la más reciente, la variante Ómicron.
Ni Pfizer ni Moderna ni Janssen ni las demás vacunas parecen ser dignas rivales de la variante Ómicron
La nueva variante Ómicron, detectada originalmente en Sudáfrica, parece guardar una mayor testarudez a las vacunas contra el virus SARS-CoV-2 que hay actualmente en el mercado; una resistencia que supera el intento de frenar su expansión, razón por la que el ECDC está exigiendo ahora que se pongan en marcha más medidas drásticas con las que proteger a la población.
Es «un virus más escurridizo». Con esas palabras ha alertado sobre la potencia de la nueva cepa del Coronavirus el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), agregando que «resulta más difícil de contener».
Y es que, a juicio de la entidad, la vacunación en sí misma es insuficiente, al menos en lo que al cometido de detener el impacto de la variante ómicron se refiere. Por ello y siempre desde la aceptación de esta falta de capacidad, se hace del todo preciso adoptar nuevas medidas, medidas drásticas y «fuertes», a fin de llegar a reducir realmente la transmisión de la cepa, buscando a la par conseguir aliviar la sanidad pública.
Así, la advertencia en forma de alerta que ha emitido públicamente esta institución a través de su último comunicado recae en la necesidad de «proteger a la población más vulnerable», y hacerlo desde ahora y durante los próximos meses; una tarea en la que las vacunas carecen de capacidad idónea o, por lo menos, del tiempo suficiente para sentarse a contemplar y ver los efectos.
Porque si bien los existentes sueros anti-Covid han demostrado tener una «alta» efectividad frente a delta, razón por la que el ECDC aún apoya que se prosiga con su administración tanto para reducir el impacto de la cepa india como el de la sudafricana, son vacunas que por sí solas resultan insuficientes para batallar contra la variante Ómicron, a ojos de la organización europea, vista las abiertas brechas de población que a día de hoy continúan sin estar inmunizadas.
Es preciso frenar la variante Ómicron antes de que use las festividades navideñas para expandirse
El llamamiento del ECDC a los países europeos consiste precisamente en eso, en actuar con rapidez, por un lado, y a dar una «respuesta» efectiva y practicable antes incluso del comienzo de las festividades que se avecinan.
Ciertas medidas pueden ayudar a complementar la detención de la expansión de la variante Ómicron, a entender de la organización, que en su comunicado citó las ventajas de una adecuada ventilación y el «apropiado» uso de las mascarillas de protección.
Mencionando también la importancia de permanecer confinado en casa cuando existe la posibilidad de enfermedad, recurrir al teletrabajo, esquivar las aglomeraciones propias de los transportes públicos… todo ello sin olvidar mantener activas las conocidas medidas de higiene.
Más aún; el ECDC advirtió que derogar todas estas medidas señaladas sólo tendrá como consecuencia que los países se arriesguen a sufrir un «fuerte incremento» de casos positivos de Coronavirus, contagiados o no de variante Ómicron. De ahí, por ende, su recomendación de también priorizar el rastreo de contactos, en caso de contagio; una herramienta que, bien usada, permite la correcta secuencialización de los casos, por un lado, y la verificación específica de cada variante en caso de confirmarse la presencia de la enfermedad.
























