Mascarillas, terceras dosis, distanciamiento social… ninguna medida anticovid parece tener efecto a largo plazo para frenar a la variante Ómicron.
Mientras Darias y su departamento de Sanidad insisten en que la variante Ómicron cuenta cero en el marcador de contagios por Coronavirus, al menos en España, durante su último discurso la Agencia sanitaria de la ONU ha puesto el foco en las cuantiosas incertidumbres, peligrosidad y transmisibilidad que rodea la cepa de origen sudafricano.
Variante Ómicron: de Sudáfrica al resto del mundo
Tras más de año y medio de pandemia, varias han sido las cepas generadas a partir del virus SARS-CoV-2, y diversos han sido los países que les han dado origen inicialmente antes de propagarse por el resto del mundo como la pandemia que es. La variante Ómicron, la cepa más reciente en alistarse en las mil caras del Coronavirus, plantea globalmente un riesgo «muy alto», o así lo advirtió ayer mismo la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través de un informe técnico sobre la Covid-19, enumerando y subrayando en su texto las numerosas incertidumbres que implica su peligrosidad y transmisibilidad.
De carácter contagioso, elevada mutación y con mucho potencial para ser más resistents a la inmunización; así es la variante Ómicron, cuyo riesgo de transmisión y expansión global a nivel mundial supera al resto de variantes de la Covid-19 existentes o que han existido hasta ahora.
«Ómicron presenta un número sin precedentes de mutaciones de pico, algunas de las cuales son preocupantes por su potencial impacto en la trayectoria de la pandemia», expuso la agencia de la ONU en el texto de un informe redactado ayer y difundido mundialmente hoy mismo, lunes, a través de Reuters.
«El riesgo global general relacionado con la nueva y preocupante cepa Ómicron se evalúa como muy alto», matizaron sus líneas, de lo cual se deduce que «puede haber nuevas olas de Covid-19 con graves consecuencias, dependiendo de muchos factores, como el lugar donde esas olas ocurran».
Unas perspectivas que han llevado a la OMS a instar a sus estados miembros a plantearse la conveniencia de tomar determinadas acciones prioritarias, empezando por «acelerar la vacunación contra la Covid-19 lo antes posible», por ejemplo, «especialmente entre población de riesgo que siga sin vacunar».
Y es que la organización no ha dudado en afirmar que habremos de esperar «casos e infecciones de Covid-19 en personas vacunadas», si bien «en una proporción pequeña y predecible».
Se trata, después de todo, de una cepa calificada como variante de preocupación, a la vista de que podría conllevar un «mayor riesgo de reinfección», en palabras de advertencia de las primeras evidencias científicas preliminares, defendidas desde el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC).
¿Poca mortalidad en la variante Ómicron?
A lo largo del extenso documento técnico, la entidad sanitaria de la ONU señaló asimismo que aún «no se ha registrado ninguna muerte asociada a la variante Ómicron», o al menos hasta la fecha; aun así, su texto informativo estuvo repleto de consejos a las autoridades nacionales, a fin de tratar de controlar la difusión de la nueva variante.
Un documento que también les ha valido para solicitar a todos los países un aumento y fortalecimiento de las medidas de vigilancia, reportando para ello todos los posibles casos o brotes asociados con la variante Ómicron que vayan detectando entre sus fronteras, pidiendo además que los laboratorios incrementen los trabajos de secuenciación necesarios para analizar la estructura del coronavirus.
«Es necesario seguir investigando para comprender mejor el potencial de la Ómicron para escapar a la protección contra la inmunidad inducida por las vacunas y las infecciones anteriores», expuso la OMS, aclarando en las mismas páginas que la prohibición de los vuelos a determinadas regiones con mayor exposición y contagios de la variante Ómicron es sólo una recomendación; un consejo que el Gobierno de España, mismamente, se ha apresurado en convertir en norma.
En este sentido, desde la OMS señalan que las autoridades de cada país «deben usar bases científicas a la hora de ajustar de forma puntual las medidas en torno a los viajes internacionales».
La máxima autoridad sanitaria a nivel mundial admitió a su vez que aún están a la espera de más datos sobre la cepa, una información prevista a llegar en las próximas semanas, y proyectada para contrarrestar lo poco que se conoce de esta nueva versión del coronavirus, de la cual apenas se han descrito poco más de 30 casos.
























