Madrid está colapsada y la Sanidad también porque aunque se ponen parches los pacientes, los grandes afectados, son utilizados por los médicos, cirujanos y anestesistas así como por toda la plantilla, día sí, día también.

Hoy le toca al Doce de Octubre y al resto de los hospitales de la región. El día anterior a la intervención llaman a los pacientes para recordarles la cita, qué deben tomar y para que hayan ingerido la medicación correspondiente. Por supuesto deben venir acompañados porque muchas de esas intervenciones son ambulatorias o si acaso, pernoctan un día. «No desayune», recuerde. Todos en tropel se van a la puerta a donde les han citado.

En Madrid llegar a las ocho de la mañana a ese hospital puede resultar rocambolesco. No hay dónde aparcar; no hay dónde estar; hay un atasco infernal y el sur de la ciudad se colapsa como la sanidad. Esto supone que el doliente paciente que ha esperado cerca de ocho meses, si no más, se encuentra solo, con la bata con la que el trasero deja de ser privado, esperando con su pariente a ver qué pasa. Y no pasa nada.

Pasa la hora de la citación y se agolpa la muchedumbre porque les han dicho que sean puntuales. La enfermera de turno llega con uno de los cirujanos y les espeta:

«¡Váyanse a casa que hoy hay huelga de anestesistas!» me cuenta uno de los afectados en la puerta.

La impotencia, el dolor, la sensación humillante de ser un paciente perdido; personas mayores con dolencias importantes; intervenciones severas porque la vida está comprometida dejan de ser algo y pasan a convertirse solamente en un objeto. Usted pasa a ser nada, no nadie, y les echan del hospital porque no hay nada que hacer.

Preguntas sin respuesta y sobre todo la indignación del que es utilizado como arma arrojadiza contra el adversario político en estos meses previos a las elecciones. Y de nuevo uno se pregunta si merece la pena votar a los que nada les importa cuánto sufren los pacientes de a pie. Si tienes dinero y vas a un hospital privado dejas de ser una res y si tienes más suerte aún, y lo tuyo es a vida o muerte el retén podrá intervenirte por aquello de no seguir sumando fiambres a la época post pandemia.

Y así en una mañana fría y soleada de este Madrid, los enfermos angustiados y manipulados a tal efecto se disponen a salir como las ovejas del redil uno a uno para de nuevo tardar una media de una hora y pico para volver a su casa sin saber nada, sin hora y sobre todo con una sensación amarga de ser tratados como lo que son, gente manipulada por gentuza.

La huelga sanitaria se ha extendido a los hospitales de Madrid y por tanto este cruel y dantesco escenario le habrá sucedido a todo bicho viviente que ayer haya sido informado de que debe ser puntual y hoy le echan a patadas porque están reinvindicando mejoras laborales.

Los facultativos hospitalarios saldrán a la calle todos juntos y se suman a los médicos de atención primaria, a pediatras y enfermeras ante la negativa de la Consejería de reunirse para negociar, pero ¿Y los pacientes?

Mientras Ayuso recrimina a los médicos que hayan rechazado mejoras pero lo cierto es que desde el pasado 21 de noviembre las convocatorias sucesivas de huelga han dejado desarmados a los pacientes que son los que sufren las consecuencias, los grandes perjudicados.

Tenemos dos preguntas que hacerle a cada uno de ellos. A la presidenta de la Comunidad y a su consejero: ¿cuándo piensan reunirse y dialogar? y a la comunidad médica: ¿cuántos pacientes habrán muerto, habrán retrasado un diagnóstico o tendrán consecuencias por estos parones, son conscientes?

El 35% de los servicios mínimos no pueden aguantar la presión, el retraso y las enfermedades de las personas mayores afectadas. Treinta y cuatro hospitales de la Comunidad de Madrid están parados. Ante el bloqueo sigue la huelga hasta el lunes y se van sumando otras comunidades autónomas.

¿A quién va a votar usted?

1 COMENTARIO

  1. Los anestesistas no ven a los pacientes que no les importan nada ni el acúmulo de trabajo para los cirujanos en otro día. Derecho a la huelga si pero no pueden jugar de esa manera con la salud de los demás. Nadie va a operarse por gusto y solo les deseo dejen de ser atendidos cuando de verdad lo necesiten
    Mi desprecio para un colectivo que se comporta como los matones y no como personas

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