Detrás de todo actor existe acaso ese largo penar que encubre al verdadero yo que está detrás de ese personaje. Encarnaba en todas sus escenas a esa mujer, siempre alegre y salerosa: una Verónica que identificamos en todas las escenas como propia. Hace ya un año que murió.

Forqué decidió terminar con su papel; ése de la actriz capaz y reconocida que tantas obras de teatro y películas había construido quién era. Y ha sido hoy, en un día soleado a pocos de la Navidad, cuando ha terminado de sufrir.

Elegir quitarse la vida es siempre la peor opción pero se toma en un segundo. Ése que pasa entre no poder más y seguir con lo que estábamos haciendo.

El suicidio no es una realidad para muchos de nosotros pero está en el pensamiento de aquellos que sufren.

Siempre buscamos una causa, un pasado que justifique el presente y sobre todas las cosas, la eterna pregunta: ¿por qué? Como nos explica la psicoterapeuta Carmen Monedero:«el confinamiento ha supuesto para millones de personas la desaparición de los vínculos de comunicación y afecto sin los cuales la existencia pierde una gran parte de su significado y esto ha supuesto también, un antes y un después en la vida de las personas»; acaso una muesca más de realidad y dolor.

Por otro lado, sabemos según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que «los casos de depresión mayor han aumentado en el mundo un 28 por ciento» —y tal y como cifra The Lancet— «un 26 por ciento los trastornos depresivos, trastornos por ansiedad y por estrés postraumático fueron, cinco, tres, y cuatro veces más frecuente respectivamente que lo que había reportado antes la OMS».

La duda siempre es la misma. ¿Desde cuándo estaba sufriendo así Verónica Forqué? Tristemente nunca lo sabremos y aunque se visibilice en una persona pública, detrás de ella existen muchas verónicas que hoy habrán pensado lo mismo.

Quizá, también hoy, reflexionemos un poco más y veamos que muchas personas de nuestro alrededor han podido ver esa salida como la única posible en su realidad confusa.

Verónica Forqué nació hace 66 años. Hija del productor y director José María Forqué, se casó con Manuel Iborra, con quien tuvo a su única hija, María, de 31 años, conocida artísticamente con el nombre de Im Virgen María. Su relación duró 33 años y a partir de entonces, tras un divorcio complicado, en 2014 cayó en una depresión de la que al parecer nunca salió del todo a pesar de la psicoterapia, la medicación y la meditación de la que era asidua practicante. Educada en el Liceo italiano de Madrid, siempre tuvo un estrecho vínculo con las artes plásticas y el teatro. Ganadora de cuatro premios Goya, comenzó su carrera cinematográfica en 1972 con Mi querida señorita de Armiñán; y siguió bajo las directrices de su padre, Saura, Trueba, Colomo, Gutiérrez Aragón y Almodóvar, entre otros.

La actriz se quitó la vida a mediodía de un día como hoy, 13 de diciembre de 2021, día de Santa Lucía.
Descanse en paz.

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