Moderna, Pfizer, AstraZeneca y Janssen. ¿Cómo son, qué tecnología usan y cuántas dosis requiere cada una? Hagamos un repaso a estas vacunas de la AEM.

Las vacunas de la AEM: un salvoconducto contra la Covid-19

Más del 55% de la población española ya está inmunizada contra el Coronavirus, 26.694.887 personas, para ser exactos, según los datos del Ministerio de Salud; ello demuestra que el ritmo de inmunización en el país va avanzando.

Bien es verdad que esto ha sido posible por la incorporación de más vacunas autorizadas por la Agencia Europea del Medicamento (AEM), en respuesta a la emergencia del coronavirus. A pesar de conocerlas por haber leído y oído hablar mucho de ellas, nunca está de más hacer un repaso al interior de las vacunas de la AEM, volver a presentar las diferentes respuestas inmunológicas con las que trabajan las farmacéuticas, aclarando las dudas que generan, sus dosis, tecnología y modos de inoculación. Veámoslas una a una.

La edad determina el tipo de vacuna recibida

Primero fueron Pfizer y Moderna, inyectada a las personas más mayores. Luego se sumó AstraZeneca, usada para inocular a trabajadores de la docencia, a los ligados a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado menores de 55 años, entre otros sectores. Y después llegó la marca Janssen. En cuanto al grupo de vacunación, la franja empezó abarcando a los más mayores, por ser los más expuestos y vulnerables, aunque actualmente se orienta a todas las franjas de edad, con especial atención y énfasis concentrado en el colectivo más joven.

Un repaso al ARN mensajero o adenovirus

O Pfizer/BioNtech. La marca que logró ser la primera vacuna en ser autorizada por la AEM, la primera, además, en llegar a España. En cuanto a su inyección y cantidad, el doctor y fundador de BioNtech, Ugur Sahin, confirmó en el mes de mayo a la opinión pública que al final será necesaria tres dosis de Pfizer por persona (no dos, como se pensaba hasta ahora) para reforzar la protección del cuerpo, que merma claramente a los ocho meses.

Fue sometida a los rigorosos estándares de seguridad y efectividad antes de ponerla en venta, y se caracteriza por utilizar tecnología de ARN mensajero. Es decir que no inyecta el germen atenuado o inactivado en el interior, como sucede con la mayoría de las vacunas, sino que enseña a las células a producir una proteína (o al menos parte de una proteína) que luego desarrolla anticuerpos, que a su vez desencadena una respuesta inmunitaria del organismo, en caso de que el virus infeccioso irrumpa al final en el cuerpo.

Vacunas de la AEM: un repaso a la estadounidense más Moderna

Similar a Pfizer, Moderna fue la segunda vacuna en llegar a España; de hecho, al principio se usaron ambas al mismo tiempo. Actualmente se inyecta en dos dosis por persona, aunque Stéphena Bancel, consejero delegado de Moderna, confirmó igualmente que sí será necesario un tercer pinchazo, después de ocho meses de recibir las otras dos, para así terminar con la pauta completa.

Moderna también usa tecnología ARN mensajero, lo que significa que da instrucciones a las células para que produzcan una porción inocua de la proteína llamada Spike, presente en la superficie del virus que causa el COVID-19. ¿Cómo funciona? Primero se aplica la inyección en el músculo localizado en la parte superior del brazo.

Cuando las instrucciones de ARNm inyectadas penetran en las células inmunitarias, las mismas células la usan para producir una porción de la proteína Spike. Una vez que el organismo termina de crear esa proteína o porción, la célula se deshace de las instrucciones incluidas en la vacuna ARNm Moderna, descomponiéndolas, y después la célula enseña al resto del cuerpo la porción de la proteína que ha creado y que ha situado sobre su superficie.

Al ver esto, el sistema inmunitario reconoce que la proteína creada es un cuerpo extraño, de modo que comienza a generar una respuesta inmunitaria, y lo hace en forma de anticuerpos, lo que realmente no difiere de su reacción natural cuando uno pilla la infección del SARS-CoV-2. Para cuando el proceso de inmunización termine, el organismo habrá aprendido a protegerse por sí solo contra futuras infecciones del Coronavirus.

AstraZeneca: ¿la oveja negra de las vacunas?

Repartido en dos dosis, este fármaco anglosueco incluido en la lista de las vacunas de la AEM usa vector de adenovirus para inocular, de modo que al meterlas en el cuerpo se está introduciendo una versión modificada de otro virus (el vector, para ser exactos) quien les da instrucciones importantes a las células. Sus expertos afirman que cualquier molestia que uno sienta tras inyectarse AstraZeneca es temporal, una parte natural del proceso, y una indicación de que la vacuna está actuando.

No obstante, los muchos casos de pacientes que acabaron con trombo al inyectarse AstraZeneca provocaron que la EMA frenara su reparto durante un tiempo, y aunque hoy en día sigue estando incluida en su lista de vacunas recomendadas para inocular contra el Coronavirus, hay países, como España, que ya no la administran.

A raíz de un ensayo universitario, el Gobierno de España resolvió combinar la primera dosis de AstraZeneca con una de Pfizer, amparándose en la lectura que se hizo de los resultados de dicho estudio, que mostraban que la mezcla de vacunas no presentaba riesgos extra, contrario a las conclusiones de otras investigaciones, que declaran que la combinación de vacunas contra la Covid-19 bien puede aumentar los efectos adversos.

De todas formas, esta combinación de vacunas debe inyectarse con previo conocimiento y consentimiento del paciente, de modo que si hay gente que opta por completar su inmunización con AstraZeneca, es esa y sólo esa la que se le debe administrar, siempre y cuando sea menor de 60 años, y siempre tras firmar el documento de consentimiento.

Janssen: el repaso de un solo pinchazo

Ha sido la última vacuna en llegar a España. Al igual que AstraZeneca, Usa vector de adenovirus, aunque su mayor ventaja con AstraZeneca y el resto de las vacunas, es que es monodosis, de modo que sólo requiere de una dosis por persona. ¿Cómo trabaja?

El vector de adenovirus es un virus, aunque inofensivo, y no forma parte del virus que causa el Coronavirus. Se limita a penetrar en una célula del organismo y, desde ahí, activa la maquinaria celular para producir una porción inocua del virus causante de la COVID-19, la porción que se conoce como proteína Spike. Hecho esto, la célula coloca dicha proteína sobre su superficie.

A continuación, el sistema inmunitario reconoce que es un extranjero en su territorio y comienza a producir anticuerpos y activar otras células inmunitarias para combatir lo que, a su juicio, es toda una infección, logrando, al final, el aprendizaje de cómo protegerse de una infección futura por el Coronavirus. Todo ello sin tener que pasar por sufrir las consecuencias graves de contraer el COVID-19.

Un horizonte punteado de nuevas vacunas

Todas estas vacunas de la AEM se consideran  seguras y fiables. Pero además de Pfizer, Moderna, AstraZeneca y Janssen, nuevas marcas de laboratorio tienen previsto aterrizar en España durante los próximos meses, sumándose a las cuatro vacunas ya autorizadas por la Agencia Europea del Medicamento. Es el caso de Sanofi, de dos dosis y con tecnología de proteína S, de quien no se sabe aún las cantidades exactas que se han comprado.

Cabe no olvidar a la alemana CureVac, de dos dosis por persona, que requiere tecnología ARN mensajero. Si bien ya ha firmado contrato con la UE, aún queda por concretar las cantidades que recibirá cada país. La Unión Europea sigue negociando con otras empresas, entre tanto, y las que más resuenan son Novavax, con dos dosis y proteína S, y Valneva, aún en tercera fase, que precisará de dos dosis y llevará virus atenuado en su interior.

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