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Tras un año sin viajes del Imserso por Covid, ¿Qué opinión merecen los precios de la temporada 2021/2022 a los pensionistas de Madrid? ¿Se animarán a viajar?

Tras más de año y medio de confinamientos, toques de queda, distanciamiento de seguridad, sonrisas tapadas por una mascarilla, manos enguantadas en desinfectantes y alcohol, y de sólo poder hablar con amigos y familiares a través de una pantalla (los más afortunados) el Imserso ha reactivado su programa de Turismo Social para Mayores, dispuesto a recuperar el tiempo perdido durante el año de obligado parón en la temporada 2020/2021, y más decidido que nunca a darles a sus usuarios una inyección de esparcimiento cultural, turismo adaptado, sedentarismo cero y reencuentro social.

Viajes del Imserso: una excusa para socializar

Con una temporada 2021/2022 prevista a reanudarse en octubre y durar nueve meses al más puro estilo de un curso escolar, hasta junio del próximo año, el Instituto de Mayores y Servicios Sociales pone a disposición de pensionistas, jubilados, perceptores de prestaciones o subsidios de desempleo con más de 60 años y personas mayores de 65 la oportunidad de descubrir nuevos destinos y reencontrarse con aquellos atesorados en la repisa de la memoria.

«Viajaría con el Imserso para conocer España, pero también para conocer a nuevas personas», nos confiesa Concepción, entre el tintineo de las agujas de unos patucos de lana que prepara con tanto amor para su tercer nieto, que está por venir. «Tengo ganas de visitar Canarias, que allí nunca he estado», cuenta con la voz cargada de entusiasmo. «Tengo amigas que ya han viajado con el Imserso, pero yo no, nunca; me he apuntado este mismo año, así que de tocarme sería mi primera vez. Me apuntaré a Canarias y espero que me toque».

El 30 de junio abrió su catálogo de viajes, con una publicación resuelta en el Boletín Oficial del Estado (BOE); hasta el 30 de julio los interesados pudieron inscribirse al programa del Imserso (los que aún no lo estaban); y ahora, los mayores vigilan con impaciencia a que despunte octubre en los calendarios, esperando como agua de mayo la promesa de cultura y movilidad nacional y socialización que siempre traen consigo estos viajes con espíritu social.

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¿Acompañarán las medidas anti-Covid al programa del Imserso?

Es un hecho irrefutable que la pandemia del Coronavirus continuará siendo una bofetada de realidad durante los próximos meses; en previsión de ello, el Imserso no tirará por la ventana todo lo luchado hasta ahora y promete respetar las medidas de seguridad anti-Covid, independientemente del destino, modalidad y la duración del viaje, con el fin de evitar situaciones de riesgo de transmisión.

De ahí que garantice que todos los transportes, alojamientos y actividades programados en su oferta han revalorizado sus servicios, adaptándose a todas esas normas y recomendaciones contra el Coronavirus tan conocidas y establecidas por las autoridades sanitarias.

Enriqueta, de 73 años, afincada en Alcalá, es otro ejemplo de entusiasmo y miedo controlado por la pandemia, pues espera con muchas ansias el principio de la temporada 2021/2022 de los viajes del Imserso, ya que los ve como una forma de volver a la normalidad.

«Son como un premio, después del encierro provocado por la pandemia», observa. «En grupos, en pareja o en solitario, no importa, porque haré una escapada con ellos, seguro», nos asegura.

Además, a sus cláusulas más tradicionales se suma la promesa de mantener los precios y de garantizar la devolución del dinero abonado, ya corresponda a la plaza de los usuarios o a sus acompañantes, de llegar a necesitar anular el viaje por motivos sanitarios antes de que este comience.

«Da un poco de miedo viajar con el Covid, pero hay que volver a la normalidad y por algún sitio hay que empezar», asegura Francisca, de 77, viuda y con discapacidad visual. «El Covid es muerte, pero el Imserso, en comparación, es vida, un recordatorio de que hay que disfrutarla, que son dos días; que de verdad son dos días, que hoy estamos en casa, pero en una semana podemos estar en el hospital, sin poder respirar por haber cogido el virus», reflexiona, dando un golpe de bastón en el banco del parque infantil que nos reúne.

¿Cuál es el baremo de sus plazas?

La convocatoria 2021/2022 contará con una estimación de ocupaciones, aceptadas por el Gobierno, de más de seis millones de estancias, lo que equivale a 816.029 plazas. Puestos destinados en su totalidad a un perfil de edad mínima con las siguientes características:

  • Que tengan autonomía suficiente para valerse por sí mismos, tanto ellos como sus acompañantes, sobre todo a la hora de realizar las actividades básicas del día a día.
  • Que cuenten con 65 años, como mínimo, o que sean pensionistas por jubilación o por viudedad con más de 55 años.
  • Que sean perceptores de prestaciones, beneficiarios del Sistema de la Seguridad Social con más de 65 años, o que sean personas con más de 60 y reciban subsidios de desempleo.
  • Que vayan de acompañante de algún usuario, al unirle un vínculo de cónyuge, pareja de hecho o mantengan una unión estable; asimismo, en la categoría de acompañante también entran los hijos que cuenten con una discapacidad igual o superior al 45 por ciento.
  • En la misma línea, el Imserso hace también un hueco a los emigrantes retornados a España y a las personas que figuren como pensionistas en el Sistema de la Seguridad Social del país del que retornan, recibiendo el mismo trato los españoles que residan en los países europeos de Alemania, Andorra, Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Italia, Luxemburgo, Noruega, Países Bajos, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza, con la condición de que reúnan, claro está, alguno de los requisitos antes mencionados.

«Nos hemos apuntado mi mujer y yo; nuestro hijo vendrá como acompañante», nos dice Mariano Nicolás desde Leganés y al otro lado del teléfono, con el trajín del supermercado como ruido de fondo. «Nos inscribimos hace dos años, pero en el 2019 no nos tocó y el año pasado estuvo todo parado. ¡A ver si ahora hay suerte!

 A fin de que todos los usuarios interesados del programa de viajes tengan las mismas oportunidades, el sistema de acceso para la adquisición de plazas del Imserso se basa en los requisitos arriba señalados, en primer lugar, valorando y puntuando dichas características y tomando en consideración la situación económica y/o de discapacidad de los solicitantes, su edad, si pertenecen o no a una familia numerosa, y si han realizado otros viajes con anterioridad.

Todo ello son cartas que se barrajan y ponen sobre la mesa a la hora de determinar quién ocupará las plazas finales de entre todos los solicitantes, marcando el número final de los viajes a los que se podrá asistir. De este modo, tienen prioridad las personas que no han disfrutado nunca de un viaje, mismo trato prioritario que dispensan también a aquellos pensionistas que se quedaron en lista de espera en temporadas anteriores.

¿Traducción? Que las personas que hayan viajado en periodos recientes con el Imserso obtendrán menos puntuación en este año, a fin de equilibrar la balanza y darle la oportunidad de disfrutar de la aventura a todos, sin correr el riesgo de que repitan los mismos.

¿Cuáles son las modalidades de viaje que ofrece el Imserso?

Este año, las estancias del Imserso se han repartido en diferentes destinos de viaje, limitando las salidas a territorio nacional, únicamente, debido al notable descenso de la demanda, tal y como señala Antonio Caño, presidente de las agencias de Córdoba.

Reducidas en cantidad o no, el programa del Imserso de este año se despliega en rutas que brindan turismo de naturaleza, o que brillan al amparo del sol y la playa, o que hacen un circuito a la cultura de interiores. Tres modalidades con tres paquetes turísticos cuyo coste oscila entre los 115 y los 405 euros.

«Siempre son así de baratos», nos confirma Juan Diego, de la Agencia de Viajes Avisur en Madrid; «eso no ha cambiado».

José Daniel, de 69 años, antiguo vendedor de juegos al azar de la ONCE, lleva tres años apuntado al Imserso, si bien nos confiesa que no ha reunido «ánimos para participar». «Estoy acostumbrado a viajar sólo con los amigos; no tengo ánimos para participar e ir yo solo. Soy sociable, pero con la gente que conozco; me sentiría muy solo en medio de tantos extraños; aunque no descarto hacer alguna escapada en grupo en el futuro».

Con el catálogo de ofertas en la mano y expirado ya el periodo para inscribirse, los pensionistas podrán elegir a partir de octubre entre disfrutar 10 o 8 días en la zona de costa peninsular de Andalucía, Murcia, Valencia y Cataluña, o pasar esa misma cantidad de jornadas en las zonas costeras insulares de Canarias y Baleares, o grabarse a fuego de aventura viajera una experiencia de cuatro, cinco o seis días de estancia inolvidable, campando por diversas capitales de provincia o por las autonomías de Ceuta y Melilla.

«Desde que me jubilé no ha habido año que no he viajado, y siempre lo he pasado muy bien», comenta Fernando, de 75 años. «La única vez que lo pasé mal fue el año pasado, que me quedé sin poder viajar», ironiza, entre burlón y contrito. «Lo bueno del Covid es que está en todas partes, así que el peligro es el mismo aquí que en cualquier otro lugar. Lo importante es cuidarse e ir con precaución, una medida que uno tiene que seguir esté donde esté. Yo estoy vacunado, pero para el caso es lo mismo, porque no hay que dejar de cuidarse».

En función de la fecha, modalidad del viaje y el tipo de alojamiento escogido, los precios de estos viajes del Imserso oscilan entre los 98 y 115 euros, los más baratos, y llegan a alcanzar los 405 euros, los menos económicos. ¿Son precios inamovibles? Fuera de los criterios ya señalados, sí. ¿Son iguales para todos los usuarios? Pueden minorarse para aquellos inscritos que poseen recursos económicos iguales o inferiores al importe de las pensiones no contributivas de jubilación e invalidez (PNC) proporcionados por la Seguridad Social.

En cualquier caso, los precios incluyen, entre otras cosas, tanto el alojamiento como la pensión completa, servicios de comercialización, asistencia sanitaria y una póliza de seguros colectiva, además de un amplio abanico de actividades encuadradas en el programa de animación sociocultural. La excepción son los viajes a capitales de provincia, donde ni el transporte está incluido y donde el régimen se rebaja a media pensión.

«Lo único que me echa para atrás es eso de compartir habitación; no, no por el Coronavirus», desestima Concepción ante el interrogante de si tiene miedo a contagiarse; «es que yo soy muy mía, y eso de dormir con extraños… hum…», chasquea la lengua. Un chasquido que se vuelve murmullo pensativo al enterarse de que, si desea habitación de uso individual, deberá pagar un suplemento por noche, ya que el alojamiento normal detallada en la oferta base incluye una habitación doble a compartir.

Y es que, según lo estipulado en la web del Imserso, el precio de dichos suplementos también varía, desde los 20€ en las Islas Baleares y la zona costera peninsular de Andalucía, Murcia, Valencia y Cataluña; pasando por los 23€ en Canarias, y alcanzando los 25€, en lugares en los destinos catalogados como turismo de interior.

En cuanto a los suplementos de los viajes realizados en Nochebuena, Navidad, Fin de Año y otras fechas igualmente señaladas, el precio es de 20 € por persona y por cada comida o cena de gala.

«Se me caía la casa encima durante el confinamiento», nos comparte Francisca con la voz temblorosa. «Vivo sola, y aunque tengo dos hijas que me llamaban todos los días -son buenas; muy buenas- estuve completamente sola, sin poder asomarme a la calle, y fue una experiencia espantosa. No pienso quedarme en casa más de lo necesario; si hay una forma de salir, escapar, reconectar con la gente, allá que iré», nos asegura.

Poniendo en marcha a cientos de miles de mayores

La cobertura del Gobierno para los viajes del Imserso de esta temporada es un 13% menos que en ediciones pasadas, seis millones de estancias en total, lo que supone un 25% menos de presupuesto, 816.029 pensionistas como tope. A juicio de Sergio, de Viajes Azteca, «se ha notado el descenso en la afluencia, comparada sobre todo con el 2019, que fue la última».

Decimos que la temporada 2021/2022 no ha comenzado aún, porque, aunque en julio se abrieron las plazas, fue una primera fase dirigida únicamente a los primerizos, ciertamente, pensada para aquellas personas que se iniciaban por vez primera en los registros del Imserso, bien por haberse jubilado recientemente o bien por haber realizado algún cambio en sus datos personales, o tal vez, sencillamente, por no haberse suscrito con anterioridad.

«Es como una forma de captar su atención», nos explica Ana, de la Agencia de Viajes Danubio; «sirve para indicarle al Imserso que tenemos interés en su catálogo y queremos que nos manden sus ofertas de viaje», detalla, ya que la fase de elegir destino y hacer la reserva viene después, a finales de septiembre y principios de octubre, y a finales de abril y principios de mayo. Entre tanto, el organismo del Gobierno ocupa sus horas ultimando la organización, la gestión y ejecución de las empresas y sectores con los que hace convenio.

Los hoteles, contrariados por los viajes del Imserso

Muchos de los hoteles, por su parte, no se muestran tan contentos con la vuelta a la aventura de los pensionistas, alegando que el Programa de Turismo Social para Mayores del Instituto de Mayores y Servicios Sociales son un agujero para los bolsillos del sector hotelero. Ya en el 2019, de hecho, la patronal hotelera, encabezada por la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) interpuso un alegato ante el Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales al modelo de viajes del Imserso, señalando al programa como una «ruina para el sector», amén de «ser completamente inasumible».

Los argumentos del gremio de la hostelería se fundamentaron principalmente en que el modelo de dicho programa sociocultural «es residual», refiriéndose al hecho de que «sólo cubre el 20% de los gastos que cubren los hoteleros». Sumaron, a ese punto, la observación de que el Gobierno de Sánchez se basa más en la España de la década de los 90 que en la actual, siendo que entonces la situación del mercado era bien diferente que la sostenida hoy en día.

Unas condiciones precarias que antes de que estallara la pandemia del Coronavirus empujaron a las empresas turísticas adheridas al Imserso a señalar reiteradamente que «están teniendo graves deficiencias económicas». Por ello, criticaron que había 350 hoteles afectados por ese sistema, empresas que se vieron obligadas incluso a reducir condiciones laborales y a bajar salarios, siendo aquella la única forma a la que podían apelar para continuar trabajando con el Imserso y su programa de turismo social.

La gravedad más acuciante que reclama la industria hostelera ante las exigencias estatales que fortalece el programa de los viajes del Imserso, no obstante, es que el coste de mantener los puestos de trabajo brilla por su ausencia en las condiciones grabadas en la normativa de dichas actividades turísticas y socioculturales.

«El análisis del coste laboral debe ser una obligación para los redactores», apeló la patronal hostelera, «cuando además se exige el mantenimiento de 1 trabajador cada 7,5 plazas en el propio pliego», alegaron. «El Imserso incumple así la obligación legal que textualmente exige que en los contratos de servicios y de concesión de servicios en los que sea relevante la mano de obra se tendrán especialmente en cuenta los costes laborales derivados de los convenios colectivos sectoriales de aplicación», plasmaron a las claras en su manifiesto.

Otra de las quejas que la industria hotelera interpuso ante el Tribunal Central de Recursos Contractuales es el apartado del Imserso donde se solicita que los hoteles acogedores del programa turístico de los mayores establezcan «nuevos servicios obligatorios, desde animación, médico y ATS y nevera para medicamentos entre otros más», y todo ello «sin que se haya valorado su coste y su repercusión dentro del precio».

A otros sectores participantes del programa, en cambio, se les libera de «ninguna vinculación de mantenimiento de empleo», o así lo señaló la patronal hotelera en su demanda, matizando que «sólo se pida ese requisito a los establecimientos hoteleros», algo que tachan de incomprensible y de agravio comparativo, frente a la cero exigencia de los mismos requisitos por parte del Gobierno a agencias de viajes, compañías aéreas, Renfe y todas las restantes y colaboradoras empresas de transporte.

Tampoco entienden la tendencia del Gobierno a dejar de lado en sus ofertas de estancia a los hoteles de 2 y 3 estrellas, optando por priorizar a los de 4 estrellas, «de forma que se expulsa de este programa a otros establecimientos hoteleros que pudieran estar interesados en participar, que cumplen todos los requisitos y que además están muy solicitados y valorados por los usuarios».

Unos viajes que penden de la evolución sanitaria

Según la aprobación del Consejo de ministros, la temporada 2021/2022 del Programa de Turismo Social para Personas Mayores estará gestionado por procedimiento abierto, con una duración de dos años, y tendrá un valor estimado de 66.689.730 euros, distribuidos en 5,9 millones para este 2021 y el resto, 60,9 millones, para el año 2022, ya que le corresponden por calendario más meses de la temporada.

Así, se espera que la temporada arranque finalmente en octubre tras meses de parón, «siempre que lo permita la evolución de las medidas adoptadas para hacer frente a la situación sanitaria», eso sí, que fue justamente lo que afectó negativamente a la temporada 2020, avocándola directamente a la cancelación, al considerar la orden del Gobierno a los viajes del Imserso como una actividad que peligra «uno de los colectivos más afectados por la pandemia».

Aunque la cifra presupuestada sea millonaria, lo cierto es que es notablemente menor al presupuesto reservado para el 2019, última temporada en que se realizaron los viajes del Imserso, visto el crítico virus sanitario que vino después. Según lo registrado en las líneas del contrato del programa de Turismo Social para Mayores de dicho año, publicado en la Plataforma de Contratación del Estado, 900.000 plazas se pusieron a disposición de los pensionistas del Instituto de Mayores y Servicios Sociales en ese periodo, por lo que salta a la vista la leve reducción respecto al año actual, con 816.029 puestos.

¿Y a qué se debe esta reducción?

Los precios por plaza son más elevados que los licitados en la anterior temporada 2019/2020, o así lo afirman desde el Ministerio de Asuntos Sociales y Agenda 2030; un incremento que repercute en la reducción de plazas de viajes del Imserso que ya hemos señalado arriba.

En el mismo texto aprobado por el Consejo de ministros, también se apunta que a cada uno de los tres lotes o módulos en los que se ha dividido esta temporada le ha correspondido un presupuesto específico y diferente, cuantitativamente hablando.

Así, al paquete de los viajes de la costa peninsular se le ha adjudicado 64 millones de euros, el presupuesto más copioso; el turismo insular por Canarias y Baleares se lleva la segunda cuantía más grande, con 43 millones, siendo que al módulo de viajes del Imserso por la zona interior se le reservó 19 millones de euros en total.

Se trata, pues, de un acuerdo sociocultural entre el Gobierno y los sectores turísticos que convoca 816.029 plazas para esta nueva campaña, número sujeto a ampliación en el momento de la adjudicación final; más de seis millones de estancias, de las cuales 443.887 han ido a parar a las costas peninsulares de Cataluña, Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana, acaparando así más de la mitad del total de plazas.

Una división de ocupación cuyo desglose continúa en un 28% para los destinos insulares por las Islas Baleares y por Canarias (230.039 sitios) y con el 17,4% a los destinos de interior, es decir, con 142.103 puestos.

Para María Jesús Montero, ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, esta vuelta a la carretera turística puede ser más efectiva de lo que se le estima. Montero sostiene que el impacto económico que generará esta nueva batería de viajes del Imserso oscila en torno a los 280 millones de euros.

¿Qué opinan los pensionistas sobre esta reducción?

Sobre el precio de las reservas y destinos, Fernando asegura que no le parece tan caro. «Busco costa, y eso siempre está por las nubes, así que me parece bien, si hago la comparación».

Y es que los primeros destinos en agotarse suele ser la costa, algo que Sergio, vendedor de viajes de agencia nos confirma, cotejando los datos de años anteriores. «Poco a poco está creciendo el interés por ciudades con pasado interesante y patrimonios históricos, pero la verdad es que los viajes a la costa suelen volar».

Al preguntarle si cree que deberían aumentarse el número de plazas, nos desmiente. «Yo creo que el problema está en que todos quieren ir al mismo sitio… en el mismo periodo, cuando otros destinos igual de interesantes están disponibles en otros meses, en otros momentos con menos afluencia».

Mariano Nicolás sostiene que «un poco caro sí que es… pero bueno… no hay de otra…». Enriqueta, antigua matrona de hospital, considera que «las tasas son razonables», y que «hay que tener en cuenta que incluyen todo; no puedo pedir más».

A Concepción, por su parte, no le importan mucho los precios, siempre y cuando la calidad de los servicios esté a la altura. «No sabré si son caros o no hasta que vaya, porque con la experiencia uno puede hablar y acabar convencido de que vale la pena haber pagado lo que se ha pagado… o si por el contrario desengaña lo prometido en los folletos».

De todas las pensionistas con las que hemos contactado, Francisca es la única con discapacidad que además puede decir que ya ha compartido actividades anteriormente con el Imserso, (amén de Fernando) y lo único que tiene por decir de la experiencia es que «vale la pena; a veces hay recelo, pero vale la pena».

Lo que está claro es que los viajes del Imserso de este año van a dar mucho de sí, económica, social y mentalmente hablando.

No en vano su retorno es un puente tendido con cautela hacia la naturalidad.

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