Viruela del mono: ¿qué debe hacer si tiene uno o varios síntomas del virus?

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Conozca aquí el protocolo sanitario lanzado desde Salud Pública, que explica los pasos a seguir cuando uno presenta síntomas de la viruela del mono.

Mientras Aragón se estrena en la lista de autonomías que ya registran casos confirmados de la viruela del mono en España, y ya se barajan posibles tratamientos frente a la enfermedad, el Ministerio de Sanidad ha lanzado recientemente una serie de recomendaciones a seguir por los ciudadanos que sospechen de un posible contagio del virus.

La viruela del mono se desperdiga por todo el mundo en forma de nuevos brotes

Después de que Canadá, Reino Unido, EEUU, Australia, Bélgica, Italia y Portugal hayan notificado varios casos entre sus habitantes, Con España figurando junto a ellos en la lista de países no usuales de esta infección, el Ministerio de Sanidad recogió el testigo de la alerta sanitaria lanzada desde Gran Bretaña a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el pasado 15 de mayo, así como el compendio de síntomas descritos que sirven para identificar a los posibles afectados de la enfermedad.

La viruela del mono es una zoonosis selvática con infecciones humanas; en otras palabras, una enfermedad infecciosa que, en forma de bacterias, virus o parásitos, se transmite de animales a humanos, normalmente, y acumula una tasa de mortalidad de 1 por ciento en África Occidental, lugar donde ya es endemia, y que se dispara hasta el 10 por ciento en la cuenca del Congo y demás zonas centrales del mismo continente, habituado ya a su presencia, causando más letalidad en niños y embarazadas que en cualquier otro colectivo.

En las personas, la incubación de la viruela del mono o del simio provoca unos signos que se parecen mucho a las marcas sintomáticas de la viruela, según la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC); con la salvedad de que los signos del virus del mono son algo más leves, menos graves, transmisibles y mucho menos mortales.

Hablamos pues de una patología que entre las comunidades humanas se transmite mediante la saliva o por contacto con el exudado de la lesión, a través de excreciones respiratorias o por contacto con el material de la costra; amén, cómo no, de la fuente extra de exposición que suponen las relaciones sexuales con un contagiado y las excreciones virales, producidas por las heces.

Todo comienza con fiebre y escalofríos, en cualquier caso, con agotamiento y dolor en espalda, cabeza y musculatura. Y continúa con una fuerte cefalea, astenia intensa o falta absoluta de energía, cansancio extremo, mialgias y molestias en la lumbar. Con la viruela del mono en acción, los ganglios linfáticos se inflaman, generando lo que médicamente se conoce como “linfadenopatía”.

Pero el exantema vesicular es el síntoma más preocupante de esta dolencia, más cuando se manifiesta como una erupción en la piel que aparece primero en la cara y luego se extiende por el resto del cuerpo.

Según afirma la SEIMC, una sospecha de viruela del mono se detecta cuando una persona presenta este síntoma, precisamente, pero sin aparente causa explicable; un signo que además se combina con uno o más de los síntomas de la viruela del mono arriba mencionados.

¿Cómo debe actuar entonces en caso de tener síntomas de la viruela del mono?

Entre las varias recomendaciones lanzadas por Carolina Darias, ministra de Sanidad, destaca el consejo de que quienes puedan sospechar de haberse contagiado con la viruela del mono deben observar la aparición de los tres signos más importantes de esta dolencia; es decir, fiebre, dolores musculares y erupciones cutáneas.

Así, quienes tengan uno o varios de estos signos deben contactar telefónicamente y lo antes posible con su Centro de Salud correspondiente, debiendo permanecer aislado y confinado en el domicilio durante todo el proceso que dure el protocolo de actuación, a fin de evitar el contacto físico con mascotas y personas hasta que las erupciones cutáneas, como mínimo, hayan desaparecido.

Siguiendo con esta línea, Darias también hizo hincapié en la importancia de que el personal sanitario utilice en todo momento el EPI, véase los equipos de protección individual, invitando asimismo a vigilar estoicamente los casos confirmados y sospechosos, más exactamente su modo de evolución.

Para los contagiados no hospitalizados, el enfermo deberá cubrirse las lesiones, separarse de otros convivientes y permanecer en aislamiento hasta que la última de las lesiones haya desaparecido, poniendo fin además al contacto físico y a las relaciones sexuales, recomendando asimismo el uso de la mascarilla quirúrgica entre aquellos infectados de la viruela del mono que además muestren problemas respiratorios.

A la espera de recibir el resultado de las pruebas de laboratorio sobre posibles sueros que combatan esta infección, la Dirección General de Salud Pública informó el pasado jueves de que se encuentra analizando y valorando actualmente distintas opciones terapéuticas con las que tratar la viruela del mono, siempre en función de la viabilidad y efectividad de cada una de ellas.

Entre estos posibles tratamientos barajados por la Agencia Española de medicamentos y productos sanitarios (AEMPS) en colaboración con las CCAA, destacan los antivirales y las vacunas, siendo las dosis del suero de la viruela tradicional la principal baza farmacológica con la que empezar a controlar la transmisión del virus.

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