Uno de los derechos y opciones que tiene todo el mundo en la vida es el de emanciparse y poder vivir de forma plena y autónoma. 

El artículo 19 de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, lo recoge así “Las personas con discapacidad deben tener la opción de vivir en forma independiente, ser incluidas en la comunidad, elegir dónde y con quién vivir y tener acceso a servicios de apoyo en el hogar, en residencias y en la comunidad».

Para cumplir este derecho se precisa a veces un apoyo extra, y esta ayuda llega a menudo a través del movimiento asociativo. 

Desde las agrupaciones y entidades se ofrece el servicio de los pisos tutelados como un puente facilitador hacia la emancipación de este sector de la población. 

Estas viviendas están pensadas para cubrir las necesidades que existen en los siguientes ámbitos:

  • Para las personas que quieren independizarse
  • Para mejorar las habilidades diarias y de autonomía de este colectivo que se acoge al servicio. Lo que se denomina «entrenamiento de emancipación”
  • Para apoyar a aquellas familias que lo necesitan (ya sea por una problemática de índole económico, u otra) y que hacen que la persona deba mudarse a uno de estos pisos.

¿Cómo se organizan las viviendas tuteladas?

Suelen ser pisos o casas que se habilitan para que varias personas con discapacidad (intelectual, aunque también para personas con discapacidad física, enfermedad mental, e incluso para mayores) puedan compartir piso y vivir de la forma más autónoma posible, con el apoyo y la asistencia de una entidad asociativa o entidad pública social que gestione y supervise este servicio.

Las viviendas tuteladas dan la opción, además, de que las personas con discapacidad intelectual puedan socializar y compartir de forma estable tiempo, experiencias y tareas con otras personas, que no son de su círculo familiar. Esta experiencia los enriquecerá en su desarrollo e integración social.

¿Quiénes pueden acceder a ellas?

Por lo general quienes viven en este tipo de pisos tienen cierto grado de discapacidad, pero cuentan con un nivel alto de autonomía, aunque requieran de forma puntual apoyo y ayuda para ciertas situaciones de su vida cotidiana.

También se suele requerir que sean mayores de edad, y que el usuario esté motivado para vivir en un entorno tutelado. 

Requisitos de un hogar tutelado

Los inquilinos tendrán que desarrollar ciertas labores domésticas para que su día a día sea estable, y su entorno limpio y seguro. Eso hará que mejore su capacidad organizativa.

Por ejemplo, deben realizar determinadas tareas: 

  • Mantener limpio el lugar donde viven
  • Hacer la lista de la compra de forma conjunta y consensuada

Además, estas viviendas tienen que ser accesibles, estar ubicadas cerca de transportes públicos y servicios.

En los pisos tutelados siempre habrá apoyo y orientación de los gestores de la asociación. Estos resolverán dudas sobre cuestiones que puedan plantearse como cuándo acudir al médico, cómo gestionar el dinero, o cómo buscar trabajo.

Si estás pensando en solicitar plaza en una de estas viviendas puedes dirigirte a los Servicios Sociales de los Ayuntamientos para que te orienten, y también a las muchas asociaciones que prestan este servicio. 

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