Yodocefol, el suplemento nutritivo contra el déficit de yodo

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Recomendable para embarazadas y como contrapeso a las malformaciones del feto, el yodocefol tiene su utilidad y beneficio y abajo le explicamos cuál y por qué.

Que el organismo de una mujer embarazada ande mendigando más dosis de yodo durante el periodo de gestación de su bebé es completamente normal, ya que el cuerpo, pero sobre todo la glándula tiroides, se ven obligados a hacer un trabajo extra durante esos meses de formación. He ahí, de hecho, donde entra la contribución del Yodocefol, y por qué es tan importante tomarlo en la preñez.

Entonces ¿qué es el yodocefol y para qué sirve?

Útil para quienes presentan déficit de yodo, o de vitamina B12 y/o del ácido fólico, el yodocefol busca prevenir y resarcir las carencias del organismo ante ciertos nutrientes vitales, ya sea antes o durante el periodo de embarazo, teniendo además como segundo objetivo evitar la aparición de los trastornos que despiertan ante la ausencia de tales sustancias.

El yodocefol «está indicado para la prevención de los trastornos por deficiencia de yodo (TDY), ácido fólico y vitamina B12 en mujeres embarazadas durante el primer trimestre de embarazo y durante un mes antes de la concepción», tal y como explican desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AAEMPS), donde también detallan que ello se debe a una «prevención de alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central del feto (defectos del tubo neural y trastornos neurológicos)».

Compuesto del ácido fólico y del mineral del yodo, se trata por tanto de un medicamento con carácter de suplemento que vierte en el cuerpo esas cantidades de yodo que el organismo necesita para seguir fabricando el oligoelemento del yodo, tan necesario para el desarrollo de los órganos del bebé que, sin él, el feto presentará malformaciones.

Esencial para el cerebro e imprescindible para el desarrollo del sistema nervioso central, la importancia del yodocefol se entiende por sí solo y aún mejor al saber que durante el primer trimestre de gestación, el feto no puede producir sus propias hormonas tiroideas y, por lo tanto, tampoco puede autosuministrarse de yodo, siendo obligación de la glándula tiroidea de la madre ejercer ese papel por los dos.

Por tanto, al tomar yodocefol la mujer embarazada se está asegurando de fortalecer sus reservas y aportaciones de yodo, en cantidades que sean suficientemente suplementarias para nutrir también a su bebé.

¿Pero cuáles son las funciones concretas del yodocefol?

Según la opinión de estos profesionales, este medicamento y suplemento sirve, en esencia, para cubrir la demanda de los tres micronutrientes esenciales arriba señalados, es decir, el yodo, la vitamina B12 y el ácido fólico, por una parte; pero también para ayudar a impedir malformaciones del feto, así como esas enfermedades que afectan tanto al bebé como a la madre, quien en el momento de la gestión necesita más que nunca recibir un extra de nutrientes, dado que deberá transmitírselos a su bebé.

Y puesto que durante el embarazo no es bueno que la mujer carezca de cualquier sustancia vitamínica, ginecólogos y tocólogos y demás médicos especializados acostumbran a prescribir estos suplementos a la madre, a fin de minimizar el riesgo de posibles patologías.

Puede decirse, por tanto, que los beneficios del yodocefol se deben a su curiosa composición, básicamente, con ventajas que van desde la fabricación de nuevas moléculas de ADN y ARN, las cuales contribuyen a su vez al crecimiento de los tejidos y a la replicación celular, por cierto, hasta brindar un respaldo a la vitamina B12, imprescindible en la función vital del ácido fólico, llegando así a intervenir los dos en la maduración de las células sanguíneas.

A esta lluvia de ventajas del yodocefol se suma asimismo su papel clave como yodo en el desarrollo de la actividad cerebral y mental, amén de su insustituible contribución en la maduración cardíaca, ósea y pulmonar.

¿Cuáles son los contras y peligros de tomar yodocefol?

Dado que este suplemento es también una medicación, desde la AEMPS advierten que este componente también tiene unos efectos secundarios que es importante conocer antes de empezar a tomarlos, previa prescripción médica, por supuesto, señalando que la dosis normal es de un comprimido al día en cada toma, y siempre antes de las comidas.

«No tome una dosis doble para compensar las dosis olvidadas», avisan en anticipo desde la AEMPS, especificando que lo que se debe hacer, sencillamente, es tomar «la dosis olvidada cuando se acuerde y tome las siguientes dosis con la separación entre tomas indicada en cada caso (24 horas)».

¿Qué puede ocurrir si se hace caso omiso de estas recomendaciones, y en cambio se toma yodocefol durante largos periodos o tan solo una dosis superior a la recomendada?

Que puede dispararse la salivación y aparecer una sensibilidad dental y un sabor metálico en la lengua, así como una quemazón tanto en la boca como en la garganta. El yodocefol, de hecho, también puede provocar dolor de cabeza, erupciones o sarpullidos, amén de irritación de los ojos e hinchazón de párpados; sin olvidar mencionar una inflamación de faringe, laringe y amígdalas, y que igualmente puede regalar diarrea y una irritación gástrica de campeonato.

Con todo, su tratamiento no es apto para todas las personas, ni siquiera para todas las embarazadas. En este sentido, desde la española Agencia de Medicamentos alertan, de hecho, que los alérgicos al ácido fólico, al yoduro de potasio o a la vitamina B12 y demás componentes del yodocefol no deben tomar este suplemento; y lo mismo pasa con las personas con epilepsia, quienes deberán estar vigilados estrictamente por un médico durante el tiempo que dure la administración del suplemento.

Igual de vetados al yodocefol se encuentran quienes padecen de hipertiroidismo o de bronquitis aguda, grupo al que la AEMPS advierte que no debe tomar una dosis superior a 150 microgramos al día. Los pacientes con enfermedades renales, por su parte, deben tener especial precaución al iniciar su tratamiento con yodocefol, en una actitud que también deben emular las personas con tuberculosis activa, con bocio o con hiperpotasemia o niveles elevados de potasio en sangre. Asimismo, y ya por último, la entidad sanitaria subraya que no deben utilizarse desinfectantes que contengan yodo; no para la desinfección del neonato y, por tanto, tampoco para la madre gestante.

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