Ana Ruiz Echauri, periodista, describió en Twitter eso que tenía lugar en la ventana de su casa. Allí, en cada jornada, nos mostró la belleza y la historia de esos pajarillos, unos cernícalos, que le han enseñado las otras cosas de la vida; esas que tienen que ver con la sensibilidad y la naturaleza; eso que pasa sin preámbulos y que como todos sabemos no tiene un guion porque va a su bola.

Su historia empieza en una ventana, al otro lado del cristal, anidan una pareja de cernícalos que forman día a día su nido. A pocos metros existe otra ventana, la de un artista en silla de ruedas confinado a no poder ver todo porque desde ahí, difícilmente lo consigue. Al recibir la visita de la escritora y periodista cae en la cuenta de la fascinación que muestra por las aves; eso que aparentemente no miramos porque está; eso, que se llamamos vida.

Ana Ruíz Echauri, periodista y escritora de La ventana de los cernícalos.

En sus páginas se encuentra la reflexión de la eutanasia, cómo es la vida no elegida cuando ésta es la que es por una enfermedad. También encontraremos la historia de Sofía, otra presa de su realidad que utiliza la ventana para observar el mundo que la asola pero no la pertenece.

La delicadeza con la que Ana Ruiz Echauri nos lleva al universo de las ventanas es inmensa. Un vuelo literario que rara vez aprehendemos; esas que nos permiten observar todo cuanto acontece a nuestro alrededor y sobre todo en esos detalles en los que no reparamos. La ventana fue nuestra compañera en tiempos de confinamiento cuando todo se reducía a lo que entraba por ahí; toda esa esperanza que tuvimos por salir, nos permitió observar a unas aves; otros, a unos niños; otros, a unos cernícalos que se aman y forman una familia. La ventana de los cernícalos de Ana; la ventana de cada uno de nosotros.

#Cuidémonos, nos dice la autora en su cuenta de Twitter, tal y como lo hacen los cernícalos. Detrás de su bella historia de amor por las aves, existen las otras alas que no nos ponemos para salir de ese agujero en donde nosotros solos nos hemos adentrado. A veces, ni siquiera nos asomamos a la ventana. Leamos esta obra y reflexionemos. ¡Vuele y salga adelante; mire cómo lo hacen los pájaros cuando nadie repara en ellos!

Ni tan mal, como dicen los millenials ahora…

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