Astenia primaveral: fatiga, cansancio y debilidad

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Sinónimo de fatiga y de manifestaciones variadas, aprender a distinguir y detectar la astenia primaveral es fundamental, a la hora de saber cómo afrontarla y superarla lo mejor posible. Conozcan entonces la definición y descripción de este trastorno adaptativo con diversas molestias, sus causas y síntomas más frecuentes, su incidencia entre la población y el perfil de sus afectados.

¿Qué es la astenia primaveral?

Debilidad y falta de vitalidad generalizada; así es la astenia primaveral, una sensación condicionante que se hace notar a nivel físico, mental e intelectual, reduciendo en el proceso la capacidad para rendir, trabajar y realizar las tareas más sencillas.

La astenia de origen orgánico es, según consenso de los entendidos, la más aguda en su manifestación, además de reunir los síntomas más concretos. Pero se llama astenia primaveral a esa flojedad que afecta a un gran número de personas durante la estación que estrena abril, presentando evidentes signos de fatiga que se repiten a lo largo de la estación.

Hablamos de un proceso que aparece únicamente al realizar las actividades cotidianas del día a día, curiosamente, llegando a manifestarse incluso sin haber hecho ningún tipo de esfuerzo.

La astenia primaveral es más frecuente en las mujeres que en los hombres, presentándose más habitualmente entre los 20 y los 50 años, o camuflándose entre los signos de patologías como la depresión o la anemia.

La primavera es su estación predilecta, de ahí su asociación en el nombre, ya que reúne a un mayor número de afectados, lo que se traduce en una gran incidencia. Entre sus causas principales, muy diversas, por cierto, destacan las situaciones de estrés y/o depresión, el aguijón de una ansiedad provocada por las complicaciones de la vida, e incluso ciertas enfermedades orgánicas pueden proclamarse autoras de este origen, desde alteraciones cardíacas o pulmonares, por ejemplo, hasta infecciones de todo tipo, sin ir más lejos.

¿Cuáles son las causas de dicha astenia?

Hoy en día aún se desconocen las causas principales de este fenómeno estacional, si bien la creencia más repetida señala a una relación con el cambio climatológico, e incluso con los procesos alérgicos, tan frecuentes durante esta estación.

La parte buena de la astenia primaveral es su carácter leve, con síntomas de corta duración y muy poco alarmantes; tanto es así que sus señales remiten por sí solas al cabo de unos días, sin necesidad ninguna de tratamiento y optando por tratar la enfermedad que la ocasiona, en caso de saberlo, o de intentar aliviar o disminuir sus síntomas, en el caso de ignorar lo que la estimula.

Nunca está de más acudir al médico a por un diagnóstico preciso, sin embargo, cuando los signos persisten y no desaparecen tras pocas semanas. De hecho, el siguiente escalón de la astenia primaveral se llama fatiga crónica, y se produce cuando la sensación de cansancio se prolonga hasta los seis meses o más, pese a ser muy poco frecuente y a no haber ningún problema físico ni psicológico que justifique dicho estado.

¿Cómo se combate?

Los signos de este proceso desaparecen por sí solos, como ya hemos señalado, si bien nunca está de más allanarle el camino a la normalidad. De ahí que los médicos insistan en respetar las horas de sueño, por un lado, y recomienden realizar un ejercicio físico moderado, por otra parte, así como cumplir con el ajuste nutricional de una dieta sana y equilibrada, ingiriendo a veces algún aporte vitamínico o mineral que no sustituya eso sí a la alimentación saludable.

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